
No es la primera vez que dirigentes de Podemos y ERC aúnan esfuerzos y hacen planes juntos. Y no es tampoco la primera vez que asoma la larga sombra del empresario Jaume Roures, muñidor de encuentros secretos y primer conspirador de la Cataluña política y económica. Siempre a la izquierda de la izquierda, Roures fue el artífice de un sonado encuentro entre Oriol Junqueras y Pablo Iglesias semanas antes del golpe de Estado separatista de 2017.
Fue el 26 de agosto, días después de los atentados de las Ramblas y Cambrils, cuando Roures reunió en su casa a las cúpulas de ERC y Podemos. Por parte de los republicanos, Oriol Junqueras, Marta Rovira y el empresario Oriol Soler, que por aquel entonces formaba parte del gobierno catalán paralelo que debía coordinar el referéndum separatista. Por parte de Podemos, Pablo Iglesias y Xavier Domènech, de los comunes, una de las facciones podemitas de Cataluña y personaje respetado por unos y otros en la extrema izquierda.
Entre los temas que se abordaron aquella noche en la casa de Jaume Roures consta el de la moción de censura contra Mariano Rajoy que se empezó a urdir poco después de que Pedro Sánchez hubiera reconquistado la dirección del PSOE de la mano de la banda del Peugeot, con José Luis Ábalos, Santos Cerdán y Koldo García al frente. La moción se materializaría menos de un año después de aquella cita muñida por Roures.
El papel de Roures
Ahora el empresario catalán, ya fuera de Mediapro, mantiene un pie en la política a través del "Institut Sobiranies", una especie de think tank que aglutina en un espacio común a dirigentes de la versión catalana de Podemos y de la CUP. Xavier Domènech, el ex diputado, ex líder de En Comú Podem y moderador del acto entre Irene Montero y Rufián en Barcelona, David Fernández, el cupero que se abrazó a Artur Mas y conocido en Cataluña como el guía de Arnaldo Otegi, Benet Salellas (ahora abogado de Santos Cerdán), Gemma Usabart, que fuera fundadora de Podemos en Cataluña, y Gerardo Pisarello fueron algunos de los nombres que blandió Roures cuando presentó el artefacto, en junio de 2020.
Oriol Junqueras, desconfiado como es, nunca ha querido saber nada del "Institut" de Roures, que no ceja en su empeño de hermanar a las diferentes izquierdas que operan en Cataluña. La "operación Rufián" responde a ese anhelo de Roures y también a las ambiciones personales del que fuera el "niño bonito" de Junqueras y que ahora está más fuera que dentro de ERC.
Rufián, aislado en ERC
El diario Abc explica en su edición de este viernes que Rufián no se habla prácticamente con nadie de su grupo en el Congreso. Sus compañeros en Madrid le reprochan que no trabaje, que sólo piense en las redes sociales y en los titulares y que no se coordine con la dirección de ERC. Junqueras empieza a estar harto, pero es un hombre al que le cuesta tomar decisiones, que las prepara con tiempo y las digiere como un rumiante. Prefiere que Rufián arda solo a intervenir en la combustión espontánea de su ex preferido. Pero la orden está dada. Rufián está fuera, igual que toda la dirección del partido en Igualada por haberse sumado a la tesis de que hace falta una candidatura unitaria de todas las izquierdas. Tras no conseguir audiencia con Junqueras y a modo de protesta han dimitido.
La ausencia de dirigentes de ERC en el acto montado ayer por Gabriel Rufián con Irene Montero y moderado por Xavier Domènech es una prueba más del desencuentro absoluto entre Rufián y su de momento partido. Y que en vez de haber plegado velas tras las desautorizaciones de Junqueras insista en la idea de la plataforma de izquierdas es otra confirmación de la ruptura.
Colocado en el disparadero y sin apoyos en ERC, Rufián busca acomodo con una pirueta auspiciada por Roures para tratar de sacar de la irrelevancia a Podemos y que la formación de Ione Belarra, Pablo Iglesias e Irene Montero recupere el espacio que les arrebató Yolanda Díaz con la complicidad de mujeres como Ada Colau y Mònica Oltra.
Las tornas han cambiado. Díaz está de retirada, Sumar está en fase de derribo y Podemos trata de reconquistar su lugar en la extrema izquierda con un personaje que aporta "likes" y seguidores en las redes sociales, el inefable Rufián, un tipo que ha suplido sus múltiples carencias con audacia y cara dura en el estrado del Congreso y que mantiene unas excelentes relaciones tanto con Pablo Iglesias como con Irene Montero. Xavier Domènech actúa de conector entre la izquierda vallecana y la catalana y Roures, a modo de mecenas, patrocina la última movida de lo que llaman izquierda "alternativa".
En cuanto a Oriol Junqueras, escucha el nombre de Jaume Roures y le entran ganas de salir corriendo.

