En el barco de Luzón
Koldo miraba a sus rodillas apoyando su frente sobre sus manos entrelazadas, dejando ver su coronilla, como un franciscano rezando a San Pedro.
Llámenme pelota. El Fiscal Jefe Anticorrupción ha bordado su intervención de este miércoles. Alejandro Luzón ha llegado con su media sonrisa, enjutado en su traje, con su figura de ciclista antiguo, repasando sus papeles, saboreando un caramelo que le ayuda a sobrellevar su leve resfriado. Sabía que hoy le miraban más de la cuenta. Libertad Digital había adelantado en exclusiva las presiones de la fiscal general Pedromato –Federico Jiménez Losantos dixit–.
No querían que rebajase la petición de condena para Aldama. Y todo lo que saliese por su boca sería interpretado como un mensaje. Estaba preparado. Era su momento para poder responder a todas las piruetas que el profesor Ábalos había desplegado el lunes para poder zafarse de sus acusaciones. Sabía que tenía que ser contundente, tenaz, con las pruebas en la mano. Porque lo único que puede destapar las estratagemas de un mago es la ciencia y lo único que puede desacreditar a un mentiroso de categoría es la verdad, los hechos, las pruebas. Y la lógica. Esas eran sus armas y bien que las ha utilizado.
"El presidente del Gobierno no era el número 1 de la trama Koldo, la persona de la que dependen las decisiones era José Luis Ábalos". "Hay otras cosas que dice Víctor de Aldama que no sabemos a día de hoy si son ciertas o inciertas". "Koldo era el interlocutor natural para hablar con el ministro". "Aldama, el nexo corruptor". Pues ya ha quedado claro el organigrama, que podrá variar según se demuestren ciertas las afirmaciones del empresario. ¿Y quién fue el que corrompió y quién el corrompido? "Probablemente fuera tanta la insistencia como poca la resistencia". Se juntan el hambre y las ganas de comer, que se diría. "Las explicaciones inconsistentes –de las defensas de Ábalos y Koldo— resultan en una sensación entre patética y demoledora". Y todavía no había escuchado las conclusiones de la letrada de Koldo.
"Si de verdad queremos combatir las organizaciones criminales debemos recompensar a quienes salen de esas redes criminales y lo denuncian". Ahí, está. El mensaje. A su superiora. A la cabeza de Fiscalía. A la merecedora sucesora de García Ortiz. "Es posible apreciar la atenuante como muy cualificada". Nota encapsulada en una botella de cristal y tirada al mar. A quien corresponda. Que queda mucho periplo judicial y hacen falta confesiones. "La declaración de Aldama se ve plenamente corroborada, al menos en lo que el Ministerio Fiscal da por probado". Pues eso. "—La rebaja en la petición de pena– es estricta aplicación de la ley". Ya teníamos la botella, ahí está el blanco. Y la sentencia: "La corrupción política está carcomiendo nuestro sistema democrático y una pena ejemplar es necesaria". No se le puede cambiar ni una coma.
Choclán, en su línea de la perfección procesal. Un día más en la oficina. "Se decía que se había injuriado a Torres, Armengol, Santos Cerdán, Ábalos y Koldo García. La suerte de Koldo y Ábalos ya se conoce en esta causa. La de Santos Cerdán también se conoce y, próximamente en la causa especial, se conocerá la suerte del señor Torres y de la señora Armengol". Advertencia lanzada. "Mi cliente está luchando contra el aparato estatal". De eso, no hay duda. "Aldama llega en 2019, la organización criminal está plenamente asentada, llevan desde 2015 repartiéndose obra pública con Cerdán". Presuntamente. "¿Qué sentido tiene colaborar con el Estado si no se rebaja la pena?". Buena pregunta. "Esta sala tiene la oportunidad de sentar doctrina". La pelota, en el tejado del Supremo.
Leticia de la Hoz esgrimió un interminable y confuso argumentario del que no se sacó nada en claro. Incluso se giró hacia Koldo, su cliente, para preguntarle una fecha después de decir que había que ser muy "minucioso" con los tiempos. El exasesor miraba a sus rodillas apoyando su frente sobre sus manos entrelazadas, dejando ver su coronilla destapada por un injerto de pelo fallido, como un franciscano rezando a San Pedro por un indulto, recordándole que lo ha negado tres veces como este le había pedido. Marino Turiel, abogado de Ábalos, intentó desacreditar la investigación por haber vulnerado la UCO, según él, el principio de inmunidad parlamentaria. "La investigación parece bastante prospectiva". En fin. Es la última bala.
Llegó el turno de las últimas palabras. Aldama lo rechazó. Koldo nos criticó: "Los medios de comunicación han dicho de todo de mí" "No me pueden hacer más daño". "La verdad es que me han ofrecido mentir a cambio de no entrar en la cárcel". Ya ha quedado desmentido en los pasillos. "Esto acaba de empezar, hay muchas cosas que arreglar, cada cosa a su tiempo". Ábalos: "Me juego la poca vida que me queda que tampoco es demasiada". Contra Luzón: "El señor fiscal ha celebrado los juicios paralelos". "Simplemente, creo que mis respuestas le daban igual". Prórroga, pero misma estrategia.
Y sonó el silbato. O la campanilla. Ábalos agachó la cabeza. Cerró los ojos. Se dejaron caer los letrados en los ilustres sillones como un boxeador al que le han dado una paliza de un mes entero. Volvió el extodopoderoso para la cárcel con su "fidelísimo Koldo". Aldama se fue por la puerta. Y Andrés Martínez Arrieta pronunció una esperadísima frase: "Visto para sentencia".
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