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Pedro Gil Ruiz

Doble Teta contra la Carrera de la Mujer

La teta normativa… ¡Cuánto mal han hecho Irene Montero y su escudera Pam!

Cordon Press

El personal encargado de la seguridad de la Carrera de la Mujer, preocupado por las bajas temperaturas, corrió a ofrecerles unas toquillas pero ellas los despacharon con cajas destempladas. A grito pelado, les acusaron de ser unos machistas castradores de la libertad de exposición y estar vendidos al pinkwashing (pronúnciese pinguasin). De exposición, digo bien, no de expresión, porque lo que hacían las seis féminas en cuestión era saltar y gritar con sus tetas al aire (y sus respectivos ombligos) el pasado día 10, en una fría mañana del mes de mayo madrileño. Son unas señoras activistas que pertenecen a la organización llamada Femen y por alguna extraña razón que no me han explicado, se lo pasan teta protestando en idem y poniendo caras como de estar muy enfadadas con el mundo. Cada uno es muy libre de hacer el ridículo como más le plazca, pero hay que tener valor para que te saquen unas fotos de esa guisa y sin peinar. Plantadas en mitad de la calle. De aspecto inquietante. Con el puño en alto. Al verlas me recordaron el capricho Si amanece nos vamos, de Goya. Siempre hay personas que se apresuran en ir a taparlas y eso no está bien. Si a ellas les gusta y se sienten realizadas, yo sería partidario de dejarlas a su aire, no hacerlas ni caso. A ver si pillan un catarro y la próxima vez vienen abrigadas y protestan como personas formales.

"Varias mujeres irrumpieron el domingo en el recorrido de la Carrera de la Mujer en una acción conjunta entre Femen y el colectivo Teta y Teta". "Acción conjunta". ¿A qué les suena? Así contaba un medio de comunicación podemita la performance de seis señoras talluditas contra una fiesta deportiva a la que le han puesto la proa porque la gente va a correr, se divierte, lo pasa bien y esto es algo que comunistas y sus coleguis pijo progres no pueden soportar. Además, los organizadores recaudan dinero para las asociaciones contra el cáncer. La lideresa de Teta y Teta es una tal María Rufilanchas, publicista de medio pelo a la que no aguantaban en sus numerosos trabajos más de un año y que estaría encantada de que le compren su súper estudio especializado en copywriting. "Si eres un inversor (o mejor, una inversora) y has venido a comprar Molaría por dos millones de euros (molaría)", se lee en su web.

La señora Rufi parece haber visto en la Carrera de la Mujer un filón para captar socias para su bisnes de la doble Teta. Escuchen a la responsable de agitación y propaganda de la asociación. Una activista con flequillo a la moda borroka: "A mí no se me puede pagar y por eso dependemos de las subvenciones. Con ellas pagamos dos de esos salarios". ¿Está diciendo que las subvenciones se destinan a pagar salarios? Una asociación que exige transparencia a los organizadores privados de una actividad deportiva no detalla el origen del dinero público y su destino. Los últimos datos económicos publicados son de 2024. Dan un saldo a favor de 42.000 euros.

El discurso de la doble Teta es el de Podemos. Se trata de identificar un objetivo y convertirlo en el malo. Recuerden a Pablo Iglesias en sus mejores tiempos. Su malo fue Amancio Ortega. "Podemos llama evasor fiscal a Amancio Ortega. Critica la donación al Ministerio de Sanidad por valor de 280 millones de euros para comprar equipos de tratamiento contra el cáncer, al calificar la iniciativa como 'campaña de publicidad' del empresario".

Esto del pinkwashing es lo mismo. Para estas mentes un poco retorcidas si alguien hace una donación tiene que haber algo oculto, busca un beneficio y eso es malo (si no es el de ellos). Una ideología perversa que intenta convencerte (y lleva años haciéndolo con éxito) de que, exceptuándolos, el resto somos malvados por nacimiento o porque estamos alienados. Que trabajan desinteresadamente para liberar a la humanidad de unas cadenas imaginarias para que arrastren las suyas. Eso es un comunista. Los pijo progres (no confundir con los pijos-pijos de toda la vida) son una variante del podemismo que no termina de enterarse bien de que va la cosa, hasta que ya es demasiado tarde. Mientras, hacen negocios. La señora Rufi de doble Teta pertenece a este último grupo. Por algo fue al Liceo Francés.

Para la doble Teta, la Carrera de la Mujer es un soporte publicitario de sus patrocinadores. Ocultan que sin patrocinios no hay prueba deportiva que pueda prosperar. Como tampoco, sin una empresa que arriesga su patrimonio y la organiza. Al igual que Podemos buscaba enfrentar a la opinión pública contra Amancio Ortega, estas activistas de la insinuación que difama buscan crear entre los promotores un estado de ánimo que los aleje de la carrera. Si no se hace, mejor. Y lo celebrarán. Cuanto peor, mejor.

"Abajo el pinkwashing, la teta normativa, la falta de inversión en investigación". Este es el grito de guerra de la doble Teta. Además de otras reivindicaciones que no sé de qué van ("Abajo el male gaze, el estereotipo de presa"). La teta normativa… ¡Cuánto mal han hecho Irene Montero y su escudera Pam! Fíjense en eso de la "falta de inversión". ¿Se acuerdan de María Blasco, la directora científica del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas? En el CNIO se produjo (supuestamente) un desfalco continuado de millones de euros.

¿Vieron ustedes a las de la doble Teta y a sus colegas de Femen manifestarse delante del CNIO o cantándoles las cuarenta a la ministra de Ciencia, la señora Morant, con su simpático flequillo de Principe Valiente? Pues eso. Un bisnes.

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