Prevarigalupar, el término que acuñó Federico Jiménez Losantos para la prevaricación
El director de Es la Mañana definió con agudeza este concepto para denunciar los abusos del Gobierno de González en la Justicia.
Enrique Bacigalupo, exmagistrado de la Sala Segunda del Tribunal Supremo, ha muerto a los 88 años. La trayectoria del magistrado en España quedará indisolublemente ligada a la politización de la Justicia y, muy especialmente, a uno de los mayores escándalos judiciales de la democracia: la inhabilitación del juez Javier Gómez de Liaño por investigar al Grupo Prisa en el caso Sogecable.
Un atropello que no dejó al margen al siempre afilado y clarividente diccionario político y mediático de Federico Jiménez Losantos, en el que hay términos que nacen para definir una época, una degradación institucional o un vicio del poder con una precisión quirúrgica. Uno de los más célebres, rescatado recurrentemente por el director de Es la Mañana de Federico a lo largo de los años, es "prevarigalupando" —o su sustantivo, "prevarigalupación"—.
Un término que, lejos de ser una ocurrencia pasajera, condensa una de las críticas más feroces y vigentes de Jiménez Losantos al estado de la Justicia en España: la prevaricación cometida no con disimulo, sino a paso ligero, de forma descarada y "a galope".
"Prevarigalupando, que es gerundio"
Para entender el origen de este neologismo hay que remontarse a las páginas de Libertad Digital de principios de siglo. Concretamente, al 19 de enero de 2001, cuando Federico Jiménez Losantos publicó un artículo de opinión titulado de forma demoledora: "Prevarigalupando, que es gerundio".
En aquel texto, Federico analizaba la deriva judicial en España a raíz de las decisiones de ciertos magistrados de la Audiencia Nacional y del Tribunal Supremo. Fue en ese contexto de "creatividad jurídica" donde acuñó el término.
La metáfora ecuestre no era casual. No se trataba de una prevaricación sutil, técnica o vergonzante. Se trataba de un atropello a las leyes a lomos de la impunidad, ejecutado a toda velocidad para cumplir con un objetivo político o de conveniencia personal. Un "ir a piñón fijo" judicial, saltándose las garantías básicas, pero con la velocidad y la fuerza de un caballo desbocado.
El también fallecido colaborador de Libertad Digital, Amando de Miguel, escribió sobre "el lenguaje de don Federico" con Suspiros de España, la canción que ha servido durante años y sigue sirviendo al programa matinal del presidente del Grupo Libertad Digital.
En este afinado artículo, De Miguel relataba que "el enorme éxito radiofónico de Federico Jiménez Losantos (FJL) no se debe solo a que antes ha fundamentado un sólido prestigio literario. Ni siquiera se explica por su independencia política, su convicción moral, su personalidad. Hay que añadir un elemento interpretativo que se resiste al análisis, por lo original y complejo que es. Me refiero al lenguaje, a su modo particular de dominarlo, como el escultor que forja y moldea el acero a su capricho".
Y continuaba: "Uno de los secretos del arte suasoria de FJL es el de combinar términos castizos (refranes a medio terminar, palabras del lenguaje doméstico) con cultismos y atrevidos neologismos. Por ejemplo, el verbo prevaribacigalupar o simplemente bacigalupar. Ese último verbo ya ha sido acogido por el Diccionario de Manuel Alvar, aunque no por el de Deonomástica de las hermanas García Gallarín".
Un concepto con más fuerza
Lejos de quedar en el olvido como un arcaísmo de la hemeroteca, Federico Jiménez Losantos ha seguido recurriendo al término "prevarigalupación" a lo largo de las décadas, especialmente en sus editoriales matutinos en esRadio.
Para el comunicador, la "prevarigalupación" ha dejado de ser un hecho aislado para convertirse en una práctica sistemática en las altas esferas del poder judicial español, especialmente cuando se trata de complacer al poder político de turno o de blindar a determinados estamentos del Estado.
Cada vez que un juez o un tribunal dicta una resolución manifiestamente injusta —pero lo hace, además, con una rapidez inusitada, ignorando la jurisprudencia y de forma descarada—, Federico no duda en señalarlo desde su micrófono: "Están prevarigalupando".
La vigencia de la "prevarigalupación"
El término ha vuelto a cobrar una relevancia extraordinaria en el panorama político actual, marcado por la colonización de las instituciones, los pactos de amnistía a la carta y el cuestionamiento constante de la separación de poderes.
Para los oyentes de Es la Mañana de Federico, la palabra "prevarigalupar" ya forma parte del lenguaje cotidiano para describir esa Justicia politizada que no camina, sino que galopa en favor del Gobierno de turno. Una genialidad lingüística que Federico Jiménez Losantos acuñó hace más de dos décadas y que, desgraciadamente, goza hoy de una salud de hierro y de una vigencia absoluta en la España contemporánea.
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