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El Comité Ejecutivo del silencio

Última reunión del órgano antes de que Rajoy elija a su nuevo equipo en el congreso del PP. Como es habitual, nadie hizo uso del turno de réplica. 

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El Comité Ejecutivo del silencio
Rajoy, con Cospedal, recibiendo el aplauso de Maillo y Arenas. | Tarek

"Si no hubiéramos remado todos en la misma dirección habría sido imposible llegar a donde estamos". Mariano Rajoy se despidió de los integrantes del Comité Ejecutivo del PP sintiéndose un "privilegiado" por su relación con el partido. Fue la última reunión del órgano de gobierno, compuesto por barones y altos cargos, antes de que el congreso nacional apruebe la nueva estructura. Y, como ha sido la tónica en estos años, nadie hizo uso el turno de réplica. Ovación al líder y todos a casa. Desde el cónclave de Sevilla de 2012, prácticamente nadie se ha atrevido a levantar la mano y rechistar al líder.

Sin duda, ha sido el Comité Ejecutivo del silencio, de la sumisión al líder. En su discurso de balance, Rajoy agradeció el "aguante" del órgano ante su manejo de los tiempos. "Gracias por el apoyo", les transmitió a puerta cerrada. "He intentado que todos tengáis vuestro sitio en el PP", afirmó ante un auditorio complacido, pese a que en estos años han quedado algunas sillas importantes vacías. Sin ir más lejos, la de José María Aznar, hoy sin acceso a la segunda planta de Génova13 al renunciar a su título de presidente de honor de la formación. "Unidad", recetó una y otra vez el líder popular. "Afortunadamente el partido no tiene problemas internos", sacó pecho este mismo domingo en una entrevista en La Razón.

En este tiempo hubo momentos de tensión, de dudas, pero Rajoy siempre logró mantenerse a flote. Por ejemplo, tras las elecciones del 20 de diciembre. Un día después de los comicios, Aznar acudió por última vez a la Ejecutiva y reclamó un congreso lo antes posible y más democracia interna. La respuesta de Génova fue tajante: todos los barones respondieron a coro que Rajoy era el mejor y el todavía presidente de honor fue desplazado a un extremo de la sala. Tras ello, el ruido de pasillo siguió algún tiempo, pero él resistió. Y, por supuesto, ese debate nunca se llevó a cabo dentro del Comité, haciendo uso del turno de réplica.

El rifirrafe de Mayor Oreja y Fernández Díaz

Ha habido excepciones en el transcurrir de este órgano. Tal vez uno de los momentos más intensos se produjo el 3 de septiembre de 2012, con el PP tensionado por la excarcelación del etarra Bolinaga. Jorge Fernández Díaz tomó la palabra para defender la postura del Ejecutivo y Jaime Mayor Oreja se revolvió. "Las peores mentiras son las verdades a medias", le espetó. "Jorge, ETA no está derrotada, ETA está a punto de ganar las elecciones", lamentó el que fuera ministro del Interior en época de Aznar. Esperanza Aguirre se sumó a su tesis y hoy ni uno ni otro tienen asiento en el órgano popular.

Por el contrario, el respaldo del Comité ha sido prácticamente total en lo relativo a la corrupción. Se pudo comprobar en la reunión extraordinaria del sábado 2 de febrero de 2013, con la sede del PP tomada por agentes de la policía para evitar incidentes. "Voy a seguir aquí. Hay que sacar la cabeza y mantenerla alta y firme", destacó Rajoy ante los suyos, en una intervención de 15 minutos. "Nunca he recibido ni repartido dinero negro, ni en este partido ni en ninguna parte", proclamó. Por supuesto, nadie incluyó matiz alguno a su intervención mientras los periodistas seguían la intervención por el ya famoso plasma de televisión.

Precisamente, Bárcenas volvió a ser protagonista de la jornada durante el desarrollo del último Comité Ejecutivo antes del congreso de Madrid. El extesorero de la formación admitió en sede judicial la existencia de una caja B en el partido, pero Rajoy, que tomaba la palabra prácticamente en paralelo, no le mentó ni tampoco hizo referencia a la lucha contra la corrupción. Nadie sacó el tema en el turno de réplica. Y, como también ha sido habitual, fueron varios los barones que se ausentaron. En más de una ocasión, Alberto Núñez Feijóo o Juan Vicente Herrera, que en uno de los despachos se saltó el guión oficial, optaron por quedarse en sus plazas pese a la llamada de Génova.

Cospedal, la gran incógnita

"Hay que ser inteligentes y hablar poco de nosotros mismos", avisó Rajoy este lunes de cara al cónclave nacional, que se celebrará los días 10, 11 y 12 de febrero. María Dolores de Cospedal protagoniza la mayor incógnita, toda vez no está confirmada su continuidad al frente de la secretaría general. "Entiendo que haya opiniones para todos los gustos, pero creo que hasta ahora no nos ha ido mal. Cospedal ha hecho un trabajo extraordinario en unas circunstancias que han sido cualquier cosa menos fáciles", según la última declaración del presidente al respecto. Con su gestión de la caso Trillo ha ganado enteros, pero hay presentadas varias enmiendas para tratar de limitar la acumulación de cargos. Juan Manuel Moreno, el líder andaluz, no la quiere en el puesto, entre otros barones.

No es la única duda. En el punto de mira también está el veterano Javier Arenas, que además de vicesecretario general es secretario general del Grupo Popular en el Senado, y luego están los cargos más desconocidos elegidos a dedo por el líder. Son los 35 vocales cuyos nombramientos se aprueban en una lista cerrada en el congreso. Rajoy trata de mantener el equilibrio entre las distintas estructuras, pero es él quien decide. Cargos caídos en desgracia como Ana Botella, Lucía Figar, Ignacio González o Federico Trillo formaron parte de los designados a dedo en 2012.

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