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ERC celebra la "eliminación" de la sedición y planea un referéndum acordado, pero Puigdemont no se fía

Los republicanos exhiben el "trofeo" de la "mesa de diálogo" que beneficiará a fugados, indultados y encausados.

Los republicanos exhiben el "trofeo" de la "mesa de diálogo" que beneficiará a fugados, indultados y encausados.
Pere Aragonès, durante la declaración que ha realizado tras anunciar Sánchez la | EFE

Los principales dirigentes de ERC están exultantes. El indultado Oriol Junqueras podrá presentarse a unas elecciones, si quiere, mucho antes de lo previsto. La fugada Marta Rovira despeja su horizonte penal y podría regresar a España sin temor a ingresar directamente en la cárcel.

También el prófugo Puigdemont lo tendría mucho más fácil para retornar, aunque sobre el expresidente golpista pesan otros delitos graves, como la malversación. La sustancial rebaja de penas en el nuevo tipo delictivo es clave también para la defensa de cargos republicanos como los diputados Josep Maria Jové o Lluís Salvadó o la consejera de Cultura Natàlia Garriga, imputados por el golpe de Estado del 1-O y a la espera de juicio.

En ERC se considera que Sánchez anunció anoche la "supresión" del delito, no su reforma. Los republicanos celebran la derogación y explotan el primer gran trofeo de la llamada "mesa de diálogo y negociación" con el Gobierno. Pero no es suficiente. El independentismo, sea en la versión que sea, nunca está del todo satisfecho.

"Avanzar en la desjudicialización siempre es positivo porque aporta justicia ahí donde hay injusticia. Por eso los republicanos celebramos la eliminación de la sedición. Y seguiremos trabajando la vía de la negociación política para alcanzar la amnistía y la autodeterminación", declaró Junqueras en su cuenta de Twitter.

El mensaje de Pere Aragonès en la misma red social es casi idéntico: "La eliminación del delito de sedición es un paso indispensable en la desjudicialización. Continuamos trabajando para acabar completamente con la represión y poder votar en un referéndum. Para resolver el conflicto político y por la libertad".

Toca sacar pecho en ERC, explotar las concesiones del Gobierno y echar cuentas sobre el retorno de Marta Rovira o sobre las expectativas electorales de Junqueras. En cambio, Puigdemont no se fía y en un largo hilo en Twitter destaca que Pedro Sánchez "es un maestro en el arte de la engañifa", que "el delito no se deroga, se le cambia el nombre y se anuncia una rebaja de penas", que eso no es suficiente y que si te condenan a cinco años en vez de a quince por organizar un referéndum "están criminalizando un derecho".

Las dudas del prófugo

Pero las conclusiones de Puigdemont no son del todo negativas. "Si el de octubre del 17 deja de ser un caso de sedición y pasa a ser un caso de desórdenes públicos agravados no sé ver dónde está la ganancia política. Si, hay una gran diferencia entre pasar quince años en prisión a pasar cinco. Pero políticamente estaríamos en lo mismo. Veremos", declara en el último mensaje.

Se da por descontado que JxCat seguirá arremetiendo contra las negociaciones entre el Gobierno y la Generalidad, más ahora que abandonó el ejecutivo autonómico. El sector más ultra del separatismo insiste en la ruptura por la vía unilateral y el enfrentamiento con el Estado hasta hacer efectiva la proclamación de la república de octubre del 17, declaración que consideran "en suspenso" y a la que se remiten en todo momento.

Aragonès saca pecho

Tras las primeras reacciones de la noche, este viernes llega una jornada de exhibición del trofeo de la supresión del delito de sedición por parte del presidente de la Generalidad, Pere Aragonès, quien compareció poco después de las nueve para dar cuenta del acuerdo con el Gobierno y avanzar los objetivos de ERC, que se mantienen en la exigencia de una amnistía total para el separatismo y en un referéndum de autodeterminación acordado con el Estado.

La derogación de la sedición fue interpretada por Aragonès como un "paso importantísimo" en la "desjudicialización" que supone una "mejora" para las "personas represaliadas", tanto las que ya están condenadas como las fugadas o a la espera de juicio. Con el gusto por la exageración que caracteriza al independentismo, Aragonès se ha felicitado por los efectos que la sustancial reforma del Código Penal tendrá para "los presos y las presas políticas que fueron condenados a cien años de prisión", sumando las penas y obviando que fueron indultados por Sánchez hace más de un año.

La clave, según Aragonès, es que con la eliminación del delito "será más difícil perseguir injustamente al independentismo". Pero no es suficiente. ERC quiere más y Aragonès ha avanzado que "seguimos comprometidos en alcanzar la completa desjudicialización del conflicto, comprometidos en conseguir los efectos de la amnistía y en la vía para dar respuesta a la voluntad mayoritaria de Cataluña que quiere decidir en libertad el futuro del país".

Objetivo irrenunciable

Según los planes de la Generalidad de ERC, el objetivo irrenunciable es otro referéndum. "Seguiremos con toda la fuerza democrática para acabar con la represión y para volver a votar, pero sin violencia policial, con garantías de que las partes aceptarán el resultado y con pleno reconocimiento de la comunidad internacional".

Así pues, la denominada "mesa de diálogo y negociación" entre el Gobierno y la Generalidad ya muestra sus primeros resultados concretos en materia de "desjudicialización", el subterfugio tras el que se oculta una amnistía de facto y la impunidad para los delitos pasados, presentes y futuros del separatismo.

ERC se resarce así de las críticas y burlas de JxCat y la CUP sobre la antedicha "mesa de diálogo" y muestra los primeros resultados tangibles. Mientras tanto y en Waterloo, Puigdemont queda cada vez más aislado, al igual que su partido tras la ruptura del gobierno de coalición en la Generalidad.

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