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Vox recupera impulso batallando a todos los niveles contra el Gobierno

El partido utiliza la vía parlamentaria, los tribunales, la calle y la crítica para intentar frenar a Sánchez.

El partido utiliza la vía parlamentaria, los tribunales, la calle y la crítica para intentar frenar a Sánchez.
Santiago Abascal en rueda de prensa en la sede de Vox. | Vox

Vox ha conseguido revertir la tendencia a la baja que recogían las encuestas desde las elecciones de Andalucía. El decepcionante resultado obtenido y la posterior crisis provocada por la salida de Macarena Olona, habían sumido a las bases en el desánimo, levantado en parte gracias al acto de Viva 22 celebrado el pasado mes de octubre. Pero la verdadera remontada parece estar llegando ahora que puede sacar pecho de su habitual oposición dura contra un Gobierno cada vez más radicalizado.

Las encuestas no sólo recogen que podrían repetir resultado con 52 diputados sino que, en algunos casos, les sitúan por encima de esa cifra, aunque siempre por debajo de los 60 y muy lejos de los 80 que llegaron a alcanzar en los sondeos realizados en plena implosión del PP, cuando Pablo Casado fue relevado como líder del partido.

Las fallidas negociaciones del PP de Alberto Núñez Feijóo con el PSOE para renovar el CGPJ, la reforma del delito de sedición que llega hoy al Congreso, la posible rebaja del de malversación y el fiasco de la Ley del Sólo sí es sí, han permitido a Vox poder sacar toda su artillería contra un Pedro Sánchez cada vez más desgastado, al que acorralan todo tipo de polémicas.

Santiago Abascal compareció la semana pasada en rueda de prensa, por primera vez en nueve meses, para evidenciar la gravedad de la situación que afronta España ante la reforma del delito de sedición. El líder de Vox desgranó entonces una batería de medidas que incluían ofrecer apoyo al PP para presentar una moción de censura, intentar evitar la tramitación parlamentaria de la norma, recurrir al Tribunal Constitucional, pedir un referéndum para ilegalizar a los partidos separatistas y anunciar movilizaciones en la calle.

Una ofensiva en todos los frentes para poner coto a un presidente que ha unido su suerte a la de Bildu y Esquerra Republicana. La negativa del PP a presentar la moción de censura, después de negociar con los socialistas el CGPJ, y su falta de iniciativa para promover protestas, han dejado vía libre al partido de Abascal para capitalizar el creciente malestar social con un Gobierno que no tiene límites a la hora de conceder prebendas que le permitan mantenerse en el poder.

Reformar el código penal como cortafuegos

Después de anunciar la batería de medidas, el partido fue un paso más allá presentando una Proposición de Ley para reformar el código penal y que se agrave la pena por delito de traición si quienes lo cometen son miembros del Gobierno o el propio presidente. La propuesta incluye también reconocer como "delito contra la Constitución" la "colaboración o cooperación" de los poderes públicos cuando se atenta contra la Carta Magna, para evitar las cesiones a quienes atacan la unidad nacional; y reconocer un tipo agravado para las ofensas y ultrajes a España y sus símbolos.

El partido presentó en la Mesa del Congreso un escrito para intentar frenar la tramitación parlamentaria de la reforma de sedición, que fue rechazado, por lo que han anunciado un recurso ante el Tribunal Constitucional. A ello se suman las concentraciones del pasado sábado en Barcelona y el próximo domingo en Madrid, que se extenderán a todos los ayuntamientos de las capitales de provincia, para protestar contra el Gobierno por esta norma.

Irene Montero une a la oposición

En cuanto a la ley del sólo sí es sí, Vox ha anunciado otro recurso ante el Tribunal Constitucional, ha pedido la dimisión de la ministra Irene Montero y ha registrado su reprobación en el Congreso. El partido se congratula de haber sido los únicos que se han opuesto desde el principio a todo tipo de medidas asociadas a la ideología de género que promueve el ministerio de Igualdad.

La excesiva exposición de Alberto Núñez Feijóo en sus primeros meses como líder del PP ha terminado haciendo mella en su imagen cuando el PP ha cometido errores. Algo que Vox ha aprovechado para reivindicarse, aunque en un primer momento el partido de Abascal optó por no hacer leña del árbol caído ante la ruptura de las negociaciones con Pedro Sánchez por el CGPJ.

Aunque PP y Vox han optado por mantener diferentes estrategias de combate para hacer frente a Pedro Sánchez, ambos han coincidido en su ofensiva contra Irene Montero y han sumado votos para forzar una votación por llamamiento este jueves para el delito de sedición, con el objetivo de retratar a todos los diputados del hemiciclo.

Una colaboración puntual que otorga más fuerza a la ofensiva pero que no se extenderá a otros ámbitos ya que los populares siguen esforzándose por mantener distancias, convencidos de que deben intentar atraer a votantes socialistas descontentos con Pedro Sánchez, a los que una alianza con Vox podría ahuyentarles.

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