
Los funcionarios de prisiones tienen un nuevo motivo de protesta contra el ministro responsable de su área, Fernando Grande-Marlaska. El sindicato mayoritario en la función pública, CSIF, acaba de trasladar su queja más rotunda por la aparición de una plaga de cucarachas en algunas de las cárceles.
El responsable de la queja ha sido Sergio García, en calidad de delegado de la Sección Sindical de CSIF -sindicato más representativo en las Administraciones Públicas y mayoritario en las Mesas de Negociación de Instituciones Penitenciarias y de Función Pública- en el Centro Penitenciario de Madrid III (Valdemoro).
La queja no se anda por las ramas: "Con la llegada del calor se está observando durante los diferentes turnos de trabajo de la prisión, la presencia de cucarachas, insectos y demás bichos en todos los módulos", destaca la protesta oficial. "Este problema crece durante el turno de noche ya que estos insectos pululan libremente por la cabina de seguridad, paredes, suelos, mesas y mochilas de los funcionarios y funcionarias", señala el escrito.
La queja forma añade que "prestar servicio en estas condiciones de insalubridad e higiene se hace muy difícil, al resultar desagradable encontrarte con estos insectos", argumentación ciertamente comprensible. "Desde CSIF Valdemoro pedimos y exigimos, la pronta desinfección y desinsectación de todas las cabinas de seguridad y dependencias", concluye el escrito.
Agresiones y falta de atención psiquiátrica
Pero no se trata de la única queja de CSIF en las últimas semanas por la situación de las prisiones y la falta de respaldo y respeto hacia los funcionarios de las cárceles españolas.
El mismo sindicato comentaba recientemente otro problema detectado en el mismo centro penitenciario: "Al ser la prisión de Madrid III Valdemoro una cárcel de tránsito ha llegado a ingresos un interno que había dado un puñetazo en la boca, y roto, el labio de una funcionaria de prisiones en la Cárcel de León. El incidente se produjo en el Departamento de Enfermería". Al ser un caso de primer grado y debido a lo ocurrido, "al llegar al departamento de Ingresos en Valdemoro fue llevado a Aislamiento, como se hace con todos los primeros grados que llegan en conducción al centro desde toda España a causa de la peligrosidad de estos presos".
El interno estuvo en Valdemoro "no más de dos o tres días en calidad de tránsito". Pero uno de los funcionarios, tras mantener una conversación con el preso, obtiene como respuesta del interno que "va muy medicado, que tiene problemas mentales y que no sabía lo que hacía. Que se arrepiente y pide perdón por lo que hizo. Pero que toma muchas pastillas y cada vez más porque es como mejor se siente. Que está siempre hasta arriba de medicación y que no esta para cumplir condena en una cárcel porque no le tratan su problema". El funcionario confirmó la peligrosidad, pero también la falta de atención psiquiátrica. "Los funcionarios de prisiones no estamos preparados para custodiar, vigilar, reinsertar y reeducar a internos de este perfil tan violento y con patologías psiquiátricas", señala el delegado de CSIF.
Desde el sindicato han denunciado ya en infinidad de ocasiones la falta de medios de atención psiquiátrica, de seguridad y, ahora, hasta de higiene.

