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La ruptura de Vox coge al PSOE a contrapié pero no ofrecerá estabilidad al PP

Los socialistas habían pedido al PP que "rompiese" con Vox y ahora matizan que "ha sido abandonado"

Los socialistas habían pedido al PP que "rompiese" con Vox y ahora matizan que "ha sido abandonado"
El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, tras la rueda de prensa en la sede del PP. | Europa Press

No se lo creían. Los ministros y altos cargos del PSOE pidieron prudencia durante todo el jueves. No acababan de confiar en que Vox dejase los cinco Ejecutivos autonómicos en los que estaban. "Hasta que no lo vea...", terciaba uno de los ministros que eludía responder. Pero el ultimátum de Santiago Abascal se consumó el jueves a la noche y las dimisiones en cascada llegaron durante el viernes, salvo en la Comunidad Valenciana donde Mazón se adelantó y cesó a los consejeros de Abascal.

Durante meses, en el centro del argumentario del PSOE han estados sus reproches "a los Gobierno de PP y Vox". Una especie de hidra de dos cabezas con la que los socialistas decían batallar para unir a sus electores. También en el Gobierno, desde la sala de prensa de Moncloa, la ministra portavoz, Pilar Alegría, animaba este martes al PP "a romper" con el partido de Abascal. Lo hacía, restando credibilidad, a "las amenazas" de Abascal "porque ya las conocemos". Falló.

Ahora, toda la estrategia se va ahora al traste. El PP seguirá al frente de once comunidades pero será en solitario, a excepción de Aragón donde habrá una consejería del PAR. En público, Pedro Sánchez desde Washington, donde asistía a la cumbre de la OTAN, afirmaba en la noche del jueves al viernes que "era un gran día para España", pero en el PSOE restan importancia al portazo de Vox y ya preparan la línea argumental que seguirán a partir de ahora.

"El PP no ha roto con Vox. Ha sido abandonado", afirman fuentes de la dirección que creen que Feijóo "lo ha visto todo por la tele" y es un mero "convidado de piedra". Los socialistas quieren aprovechar este momento para tender la mano al PP y se abra a pactos "de Estado". Lo que más les interesa es la reforma del artículo 35 de la ley de Extranjería para que las CCAA puedan redistribuir a los menores.

No serán el recambio

Lo que no parece viable es que los socialistas, tras estar meses criticando a la "ultraderecha", salgan ahora en auxilio del PP. En Ferraz no cierran la puerta, aunque piden la derecha "que arreglen sus problemas entre ellos".

En todo caso, la hipotética negociación se circunscribiría a políticas concretas. "Ellos sabrán qué políticas van a llevar a los parlamentos", matizan en la dirección del partido. En el caso de Extremadura, donde María Guardiola extendió la mano a la izquierda, los socialistas creen que allí "la ultraderecha sigue en el Gobierno", tras la decisión del consejero Ignacio Higuero, de seguir al frente de Forestal y Mundo Rural, aunque ya sin el carnet de Vox.

Tampoco los líderes territoriales dan señales de respaldar al PP. Los secretario generales del PSOE en Castilla y León, Luis Tudanca, o Murcia, José Velez, supeditan cualquier tipo de apoyo a que el PP rompa también los acuerdos con Vox en los Ayuntamientos, lo que tendrían implicaciones en las capitales, Valladolid y Murcia. Pedirle ahora a los populares que rompan con Vox en los 105 municipios será ahora la próxima batalla.

Con lo que sí harán sangre es con la poca "estabilidad" que tienen los Gobiernos del PP. "Con Ciudadanos duraron dos años. Ahora, con Vox, un año", responden los socialistas para tratar de contrarrestar la imagen de Pedro Sánchez, al frente de un Ejecutivo en parálisis, que no ha conseguido sacar adelante ni los Presupuestos.

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