
La dirección provisional de ERC se está entregando a fondo en la defensa del acuerdo alcanzado con el PSC para sacar a Cataluña del régimen común, consolidar la inmersión lingüística, erradicar el español de la enseñanza y sentar las bases de un futuro referéndum de autodeterminación. La secretaria general de la formación republicana, Marta Rovira, es una de las dirigentes que con más fervor defiende el "preacuerdo", alcanzado bajo su batuta.
La dirigente separatista, que estuvo huida en Suiza hasta hace un par de semana y que pudo regresar por un error judicial, es la que ha asumido la mayor parte del protagonismo en la defensa del pacto. El presidente de la Generalidad en funciones, Pere Aragonès, avala el acuerdo. También Gabriel Rufián. Oriol Junqueras, en cambio, prefiere mantener la distancia y confiar en que la decisión de los militantes sea la correcta. También hay un sector contrario, encabezado por la diputada en Madrid Pilar Vallugera.
Para Rovira no hay duda. A pesar de que reconoce que se trata de un acuerdo "difícil de digerir" porque se ha alcanzado con un PSC que los republicanos consideran un partido "españolista" también señala que se trata del mayor avance en materia de autogobierno de la historia de la democracia. Y respecto a las prevenciones que puedan tener los militantes republicanos por los incumplimientos socialistas, Rovira ha señalado que "tenemos una posición de fuerza para conseguir que el acuerdo se cumpla". Dicha posición de fuerza consistiría en dejar de apoyar a Pedro Sánchez, ha destacado la dirigente de ERC en una entrevista en la emisora oficial de la Generalidad, Catalunya Ràdio.
Un "plan B" secreto
Cuestionada respecto a los trámites parlamentarios en el Congreso que debería superar el pacto alcanzado en Cataluña (la modificación de la LOFCA requiere mayoría absoluta y en Sumar se han elevado ya las primeras críticas), Rovira afirma que disponen de un "plan B" en caso de no lograr la mayoría para que el concierto económico acabe siendo una realidad. Sin embargo, se ha negado a dar detalles del acuerdo.
Rovira confía en que la militancia avalará el acuerdo y asegura que el eventual retorno de Puigdemont (que amenaza con presentarse en la sesión de investidura de Illa para después hacerse detener) no cambiará la decisión de ERC de avalar la investidura del candidato socialista siempre que la militancia otorgue su visto bueno al preacuerdo.
La secretaria general de ERC se ha preguntado qué sentido político tendría el regreso de Puigdemont y ha insistido en que el expresidente de la Generalidad no debería facilitar su detención y que debería esperar a regresar cuando se haya desatascado la amnistía en lo relativo a la malversación. No obstante, sobre Puigdemont pesa también el sumario del caso Voloh, el de la trama rusa, donde se le investiga entre otros delitos por traición, cargo que no está recogido en la ley de amnistía.
Uno de los atractivos para la militancia de ERC del acuerdo con el PSC es que podría suponer el fin político de Carles Puigdemont. Sin embargo, en la dirección del partido se teme que una hipotética detención del expresidente provoque una suerte de sacudida en el independentismo que se lleve por delante la investidura de Illa.