
A eso de las 10:30 de la mañana, los móviles de los diputados empezaron a vibrar. Las alertas sobre la declaración de Víctor de Aldama empezaban a copar los titulares y los medios notificaban como urgente las novedades sobre cómo el comisionista empezaba a señalar al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y a acusar a algunos altos cargos del PSOE, como Santos Cerdán, de cobrar comisiones.
Los nervios se extendían por la bancada del PSOE. Los dos ministros presentes en la cámara, María Jesús Montero y Félix Bolaños, estaban inmersos en una negociación contra reloj para que Podemos no tumbase el paquete fiscal. Ambos huían de las preguntas camino de la zona del Gobierno de la cámara Baja y evitaban pronunciarse hasta que Ferraz anunció que presentaría "acciones legales" contra Víctor de Aldama. En el PSOE explican que esas querellas se extenderán a todos los que les acusen de corrupción porque, según fuentes próximas a la dirección, "el aforamiento no está solo para difamar" y "no se puede pasar el día manchando la reputación de otro".
En el PSOE creen que Aldama miente y ponen el foco en dos afirmaciones. La primera es cuando afirma que Sánchez pidió hacerse una instantánea con Aldama tras un mitin. "Los que conocemos al presidente sabemos que nunca pide hacerse fotos", terciaban dos personas que trabajan codo a codo con un líder que no se caracteriza por su campechanía. También ha llamado la atención que dijese que entró en Moncloa sin pasar las medidas de seguridad. Un ministro recordaba que sólo sus coches oficiales están exentos y que el resto, aunque sean líderes autonómicos o altos cargos, tienen que presentar su DNI y pasar por controles de seguridad.
La cuestión es qué gana autoinculpándose Aldama si, como sostienen en Ferraz y en Moncloa, todo es una mentira. Incluso algunos de los señalados admiten que Aldama "reconoce varios delitos" en su declaración a la par que le acusan de "manchar y difamar". Entre los altos cargos del partido cunde la sensación que es "una cuestión personal", una especie de mensaje a su familia, conocidos y toda la sociedad. "Yo soy corrupto y todos también. Es el sistema", tercian fuentes federales de la formación.
"Mire, no. El que está en la cárcel es usted", añaden como defensa. El discurso es una especie de reto. Le piden a Aldama que aporte pruebas de lo que ha dicho ante el juez y recuerdan que, de momento, no lo han hecho. "Lo tendrá que probar", tercian en el partido. La cuestión es si esas pruebas no están ya en manos de la UCO, que le incautó su móvil y varios dispositivos electrónicos.
Éste es el mayor temor en las federaciones del PSOE donde, de momento, conceden crédito, al menos de momento, a las afirmaciones de Sánchez o Cerdán negándolo todo aunque creen que, si aparecen nuevas pruebas y revelaciones, "las cosas se complicarían".
Sánchez y su tarde menos "agradable"
Sólo unas horas después de la finalización de la declaración, a eso del mediodía, llegaba Pedro Sánchez al hemiciclo para entrar en la zona de Gobierno. Allí estaban algunos de los altos cargos del Ejecutivo y de Ferraz y los tres ministros que, además, mantienen el acto de diputado: Óscar Puente, María Jesús Montero y Félix Bolaños. Pese a que el Gobierno había conseguido el respaldo de Podemos al paquete fiscal "la sensación no era agradable", según alguno de los presentes.
Sánchez se mostraba "tranquilo" y con su equipo fue diseñando una comparecencia ante los medios para cuando finalizase la sesión. La idea es que había responder a las acusaciones de Aldama y tendría que ser en una declaración sin preguntas. Tras la votación, Sánchez volvió a la sala de Gobierno. Repasó algunas de las ideas principales, charló con los ministros y pasadas las 18:00 salió a dar un discurso. Varios grupos de diputados habían organizado un aplauso al presidente en el patio del Congreso.
Sánchez comenzó su discurso agradeciendo el respaldo de sus socios al paquete fiscal, continuó congratulándose por el nombramiento de Teresa Ribera como vicepresidenta de la Comisión y , para el final, dejó su valoración del "personaje" de Aldama y su "tremenda inventada".
Sólo admitió una pregunta sobre una hipotética moción de censura. La respondió y se fue. El presidente que llegó a lomos de una moción de censura contra la corrupción asiste a cómo le acusan por corromperse .