
El líder separatista Carles Puigdemont sigue lanzando advertencias al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. El apoyo de Junts al Ejecutivo peligra. Puigdemont no está en absoluto conforme con el grado de cumplimiento de los acuerdos de investidura. Quiere más dinero, más competencias y un reconocimiento público por parte de Sánchez, que el presidente le conceda lo que él llama una "amnistía política".
Puigdemont está conforme con el aplazamiento de la admisión por parte de la Mesa del Congreso de la cuestión de confianza planteada por Junts. Rechazar de plano que Pedro Sánchez se someta a tal cuestión "habría tenido unas consecuencias irreversibles y habría llevado la legislatura al colapso, pero han sido prudentes", manifestó anoche el dirigente de Junts en una entrevista en TV3.
El PSOE y Sumar han decidido aplazar la proposición no de ley de la cuestión de confianza dos meses, lo que ofrece a Sánchez un margen para ceder ante algunas de las exigencias que plantea Puigdemont. En caso contrario, el presidente de Junts promete que dejaría de prestar el apoyo de sus siete diputados en el Congreso al Ejecutivo y que eso podría propiciar un anticipo electoral.
El líder independentista está muy descontento con el PSOE y con Sánchez. "A estas alturas no hay razones para renovar la confianza", declara una y otra vez. "Si no hay cambios palpables no podemos continuar así", insiste. Se lamenta, por ejemplo, de que ni Sánchez y ni siquiera Salvador Illa han ido a visitarle a Waterloo. "Me tratan como si fuera un presunto delincuente", desliza para añadir a continuación su teoría sobre la amnistía política: "Hay dos amnistías, la judicial y la política. Sabíamos que tendríamos problemas con la primera, pero si se resisten a venirme a ver o a concederme una escolta significa que no aplican la amnistía política".
Puigdemont se ha referido también a la pretensión del Gobierno de negociar los Presupuestos Generales del Estado con Junts. Esa hipótesis no está entre sus planes inmediatos. De momento, Junts no se sienta en la mesa. Trata de presionar así para que haya una mayor ejecución presupuestaria en Cataluña. Según los datos que maneja Puigdemont, la ejecución presupuestaria en Cataluña es del 50% mientras que en la Comunidad de Madrid rebasa el 150%, según el fugado.
Los socialistas aguantarán como sea
El prófugo cree que si retira su apoyo a Sánchez podría precipitar un adelanto electoral, pero eso no es óbice para que diga que los socialistas "son capaces de aguantar toda la legislatura sin presupuestos y sin poder aprobar ninguna ley".
En lo que sí mostró Puigdemont un cierto optimismo fue en el asunto de la cesión, traspaso según él, de las competencias en materia de inmigración. El acuerdo está muy avanzado, pero "hay puntos clave atascados que tienen que ver con el concepto de delegación". Sea como fuere, Puigdemont aspira a que Cataluña tenga una política de inmigración diferente de la del resto de España y que la Generalidad pueda expulsar inmigrantes, entre otras competencias exclusivas del Estado.