
La estrategia de supervivencia de Pedro Sánchez se agota. La primera encuesta del año de Target Point para El Debate arroja un escenario desolador para el Palacio de la Moncloa: el PSOE ha dilapidado casi medio millón de votos en apenas dos meses. La entrada en prisión de las piezas clave del engranaje socialista, José Luis Ábalos y Santos Cerdán, ha dinamitado cualquier expectativa de adelanto electoral, dejando al presidente cercado por los escándalos y sin "ventana de oportunidad".
Frente a un bloque de izquierdas en descomposición, la alternativa liberal-conservadora se consolida con una fuerza incontestable. Según el sondeo, la suma de PP y Vox alcanzaría los 198 escaños en su horquilla más alta, una mayoría absoluta holgada que deja al sanchismo sin margen de maniobra.
Alberto Núñez Feijóo vuelve a batir la marca del 30% de los votos, situándose entre los 126 y 128 escaños. Además, recupera el puesto de líder mejor valorado, superando a una Yolanda Díaz en caída libre. Por otro lado, Santiago Abascal mantiene su racha ascendente. Con un 19,2% de los apoyos, Vox ya pisa los talones al PSOE. La distancia entre ambas formaciones se ha reducido drásticamente: de los 19 puntos de 2023 a apenas 6,9 puntos de diferencia hoy.
Un PSOE asfixiado por la corrupción
El desplome socialista (26,1% de intención de voto) es la consecuencia directa de una legislatura marcada por los tribunales. El ingreso en prisión provisional de dos secretarios de Organización en una semana —Ábalos y Cerdán—, junto a las investigaciones de la UCO en el Ministerio de Hacienda y las detenciones en la SEPI, han configurado un cuadro de corrupción sistémica que el votante socialista ya no está dispuesto a ignorar.
A este caos interno se suma el desprecio de sus socios de investidura. El bloque de la "Frankenstein", incluyendo a los golpistas de Junts, apenas llegaría a los 156 escaños. La irrelevancia de Sánchez es tal que la portavoz de Puigdemont, Míriam Nogueras, ya ni siquiera se molesta en acudir a las rondas de contactos en la Moncloa.
Sumar, "herido de muerte"
Mientras el PSOE se desangra, Yolanda Díaz apenas logra recoger una parte del voto fugado, situándose en el 8 %. Sin embargo, el proyecto de Sumar nace muerto: las críticas internas de IU, que pide directamente su disolución, y el hecho de que la vicepresidenta esté "amortizada" políticamente, dejan a la extrema izquierda fuera de la ecuación de poder real.
En definitiva, España entra en 2026 con un panorama nítido: un Gobierno zombi, lastrado por la sombra de la cárcel, y una oposición que, entre el PP y Vox, suma una mayoría histórica para desalojar el sanchismo de las instituciones.
