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El Gobierno que tomó RTVE horas después de la Dana intenta ahora alargar la tregua política con el PP

Sánchez, Puente o Marlaska apelan ahora al "respeto a las víctimas" y la "cooperación institucional".

El presidente del Gobierno Pedro Sánchez (d) conversa con el alcalde de Adamuz, Rafael Ángel Moreno Reyes (c, de espaldas) ante Puente, Montero y Moreno. | EFE

El Gobierno es consciente de que la tragedia ocurrida en Adamuz tiene un único responsable político: Óscar Puente, como ministro de Transportes, uno de los miembros del Ejecutivo más reprobados, por el Congreso y el Senado, señalado por su nefasta gestión, el caos ferroviario y la corrupción de su antecesor, José Luis Ábalos. En medio del huracán, el Ejecutivo que asaltó RTVE en pleno recuento de víctimas de la Dana, pide ahora "no politizar" lo ocurrido.

El coste reputacional para el Ejecutivo puede ser elevado, especialmente si se tiene en cuenta que las competencias sobre la red ferroviaria son exclusivas de la Administración General del Estado. De ahí que presionen para suspender el enfrentamiento político. Han decretado tres días de luto oficial, han congelado las agendas públicas y han acusado de "ruin" a Vox por seguir con su actividad.

Con el PP, evitan públicamente el encontronazo, dado que Feijóo tampoco está entrando en la refriega. Una tregua que, previsiblemente, será muy corta, dadas las informaciones que se van conociendo sobre el estado de la vía y su mantenimiento. Este martes, a última hora, algunos dirigentes como Ester Muñoz, Juan Bravo o Cayetana Álvarez de Toledo ya pedían explicaciones y dimisiones tras conocer que, ahora, se ha rebajado la velocidad en el trayecto Madrid-Barcelona.

El objetivo del Gobierno es proyectar una imagen de buena sintonía con el PP, alejándose de la personalización de responsabilidades que sí se buscó en otros episodios recientes, como los incendios del pasado verano en Castilla y León, la DANA en la Comunidad Valenciana, el apagón, la crisis de los cribados en Andalucía o los fallecimientos por COVID en la residencias de Madrid.

"Es bueno para las víctimas que las administraciones trabajen codo con codo", dicen ahora fuentes de Moncloa, que insisten en que todas las hipótesis siguen abiertas en relación con las causas del siniestro, a pesar de que las informaciones publicadas revelan que ya se descarta el fallo humano y se apunta al estado de la vía.

Desde el Ejecutivo se subraya, además, la "máxima colaboración" entre instituciones. "Podemos discrepar en muchas cuestiones, pero esta no debe ser una de ellas", reivindican las mismas fuentes, al mismo tiempo que se muestra molestos sólo por el hecho de que Alberto Núñez Feijóo lamentara este lunes no recibir información por parte de Sánchez, como sigue ocurriendo tres días después de la tragedia, aunque defienden que no lo interpretaron como una "queja".

Los antecedentes de la izquierda

Fuentes del PP defienden que su actitud está siendo "ejemplar" y señalan al Ejecutivo por "manipular". Recuerdan lo que hizo el PSOE durante el 11-M, cuando circuló el mensaje "pásalo" para rodear las sedes del PP en plena jornada de reflexión, o cuando se manifestaron contra Carlos Mazón llamándole "asesino". El Yak-42 y el Prestige han sido también utilizadas por la izquierda para echarse a la calle.

En cuanto al trato del Gobierno con la oposición, durante el accidente en Angrois, Mariano Rajoy llamó a Alfredo Pérez Rubalcaba para informarle de lo sucedido, como ha ocurrido siempre para asuntos de Estado, especialmente en política internacional. Una tradición rota por Sánchez. La entonces ministra de Fomento, Ana Pastor, acompañó además al líder del PSOE en su visita a la zona, algo que no hizo este lunes Puente con Feijóo.

El único contacto entre el PP y el Gobierno estos días ocurrió después de que Feijóo lamentara la falta de información, momento en el que el gabinete de Moncloa se ponía en contacto con el del líder de la oposición. Diego Rubio escribió a Marta Varela para agradecer el buen tono de las palabras del presidente del PP, según confirman fuentes de la cúpula del partido.

El margen que la oposición está dando al Ejecutivo para no entrar, de momento, en la disputa política, no se produjo tampoco con la Dana, cuando la presidenta de las Cortes, Francina Armengol, se negó a suspender el Pleno en el que el PSOE iba a repartirse con sus socios el control de RTVE. El PP solicitó cancelar toda la actividad parlamentaria, pero el Ejecutivo sólo aceptó concluir la sesión de control. Mantuvo el Pleno, del que se ausentaron el partido de Feijóo y Vox.

No hubo entonces "respeto institucional", "cooperación entre administraciones", ni una apelación a "no politizar" la tragedia. El reclamo hecho ahora por el Ejecutivo le permite ganar tiempo, como ocurrió con el apagón, del que seguimos sin conocer la causa oficial que lo provocó, a pesar de la infinidad de informaciones que señalan al Gobierno de Pedro Sánchez y su exceso de confianza en las renovables, lo que levanta sospechas en PP y Vox de que pueda ocurrir lo mismo con el accidente y no sé investigue.

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