
Luis Pedro Marco de la Peña es presidente de Adif desde septiembre de 2024, hace apenas unos meses. Uno de los cargos públicos mejor retribuidos al superar los 170.000 euros anuales. Su llegada a la compañía, dependiente del Ministerio de Transportes, se produjo de la mano de Óscar Puente, en un momento muy delicado por los casos de corrupción surgidos en la etapa de José Luis Ábalos al frente del departamento. Su antecesor fue Ángel Contreras, que apenas duró diez meses en el puesto, tras ser señalado por el caso Koldo.
Nacido en Santander en 1969, De la Peña está ahora en el centro de la polémica por los accidentes mortales de Adamuz y Gelida, aunque, de momento, el encargado de dar la cara está siendo el ministro Puente, hasta el punto de que el presidente de Adif ha evitado comparecer para dar explicaciones o tener algún tipo de contacto con los medios, como denunció el PP, que le ha citado a comparecer en el Congreso. Vox ha presentado una querella contra él por homicidio imprudente.
Su trayectoria profesional ha estado siempre vinculada al País Vasco, a pesar de haber nacido y estudiado en Cantabria, donde se licenció como Ingeniero de Caminos. Tras su paso por empresas privadas como Ferrovial y Amenabar, dio el salto al sector público en 2009 como director de ETS hasta 2013, el ente público de la red ferroviaria vasca, lo que vendría a ser el Adif del País Vasco. Gobernaba entonces el socialista Patxi López, que tenía entre sus consejeros a Iñaki Arriola, que lo fue también con Íñigo Urkullu.
De la Peña es un hombre muy cercano a Arriola, según cuentan quienes le conocen del País Vasco a Libertad Digital. De él destacan su perfil "técnico", alejado siempre de la prensa y la opinión pública, a pesar de haber crecido gracias a sus vínculos políticos con el PSE, que le nombró en 2020 viceconsejero de Transportes del Gobierno de Coalición con el PNV presidido por Urkullu, habiendo ocupado antes diferentes cargos directivos.
Arriola llega a Renfe un mes después
La designación de Imanol Pradales como lehendakari derivó en la salida de Arriola, que fue rescatado por el Gobierno Central como consejero de Renfe Mercancías en octubre de 2024, apenas un mes después de la llegada de De la Peña a Adif. A ambos les une haber compartido gestión en el País Vasco, donde se vieron salpicados por la polémica obra del Metro de San Sebastián, en un pequeño tramo de 2 km entre Miraconcha y Easo.
Su sobrecoste, que alcanza casi el doble del precio de licitación —de 49 millones de euros a 90 millones— sigue provocando a día de hoy disputas políticas. Algunas estimaciones apuntan a que el sobrecoste final podría ser del 160%. De la Peña nunca dio explicaciones por esto, algo que será difícil que pueda eludir en el caso de los accidentes ferroviarios, ya sea a petición propia o porque el PP logre llevarle al Parlamento.
De su vida privada apenas hay datos, dado que sólo tiene cuenta personal en la red social LinkedIn, aunque sí hay rastro de su trayectoria profesional en X o Instagram, donde aparece fotografiado recogiendo, por ejemplo, la Medalla al Mérito Profesional del Colegio de Ingenieros de Caminos del País Vasco. La gestión de la catástrofe es la prueba de fuego más importante que afronta en toda su trayectoria.

