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La investigación encuentra pulida una parte del carril cortado de la vía de Adamuz, lo que indica deterioro prolongado

El corte de la vía de Adamuz apunta a un problema de mantenimiento. Pero también a otro de supervisión.

Vía del tren Adamuz | Libertad Digital

La investigación del accidente de tren de Adamuz sigue avanzando y cada detalle que aflora apunta más a un serio problema de mantenimiento y, cuidado, de supervisión por parte de Adif o del Gobierno —último responsable, a fin de cuentas, del servicio y calidad del tren—. Las pruebas forenses todavía deben realizarse sobre las pruebas detectadas: trozos de vía, muescas en las ruedas, soldaduras, etc. Pero hay detalles visibles que han llamado la atención de los expertos que asesoran en el caso.

Y uno de ellos es uno de los cortes del carril. Porque, más allá del fallo de la soldadura y del corte como tal, muestra una parte de la vía redondeada, pulida. Y eso no se consigue con un corte seco o con un golpe. Ni con decenas de golpes. Debería apuntar a una serie larga de golpes sobre este tramo de vía hasta conseguir un efecto de pulido del carril.

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Como se puede ver en la fotografía que muestra Libertad Digital, la cabeza de uno de los raíles está "achaflanada", como ha comentado a este diario uno de los expertos consultados. Es decir, redondeada. Y eso implica que el número de golpes recibidos por ese trozo de vía ha tenido que ser muy elevado hasta redondear el impacto de golpes repetidos. Y eso apunta a un problema de mantenimiento. Pero también a otro de supervisión.

Las pruebas forenses tendrán que realizarse aún, pero, si ese achaflanado se produce a lo largo del tiempo, no solo una correcta política de mantenimiento debería haber sustituido y arreglado el tramo de vía, sino que, previamente, una correcta política de supervisión debería haberlo detectado a tiempo y haber decidido, o parar el tráfico o, cuando menos, ordenar una rebaja de la velocidad en ese tramo de vía.

A estas alturas, además, ya se sabe que Adif había detectado y comunicado problemas graves en la red ferroviaria la misma semana en la que se produjo la tragedia de Adamuz (Córdoba). Y entre los avisos de esos días figuraba la rotura de un carril a apenas diez kilómetros del lugar del siniestro, en un tramo especialmente castigado por el deterioro de la infraestructura, tal y como ha publicado Vozpópuli.

Según consta en un parte interno de 35 páginas, Adif informó a los maquinistas de su red de numerosas incidencias que obligaban a reducir la velocidad en distintos puntos del trazado ferroviario. El documento, remitido la semana del accidente, detallaba limitaciones de circulación vigentes entre el lunes 12 y el domingo 19 de enero, día en el que ocurrió el descarrilamiento en Adamuz.

La alerta de esa rotura de carril se refería a un tramo de vía entre los municipios cordobeses de Pedro Abad y El Carpio, concretamente entre los puntos kilométricos 408,35 y 409,30. Esta incidencia obligó a limitar la velocidad de los trenes de Media Distancia a 50 kilómetros por hora. Se trata, además, de un tramo reincidente, que ya había sufrido cortes temporales en diciembre de 2014 por problemas similares.

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La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha señalado en un primer informe que la principal hipótesis del siniestro de Adamuz es la existencia previa de una rotura de unos 30 centímetros en la vía. Sin embargo, ese carril defectuoso no figuraba entre las incidencias comunicadas a los maquinistas, pese a que sí se alertó de otras tres roturas en distintos puntos de la red.

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