
El Gobierno acaba de aprobar la regularización masiva de medio millón de inmigrantes, cifra que podría alcanzar las 800.000 personas, que podrían después recurrir al arraigo para traer a sus familias. Pedro Sánchez lo ha hecho por decreto, sin pasar por el Congreso, porque carece de mayoría parlamentaria. De paso, satisface a Podemos a cambio de su posible apoyo a la entrega de estas competencias a Cataluña, como pedía Junts, y desvía el foco de Adamuz.
La medida choca con el Pacto Europeo Migratorio que aprobó en 2024 el Parlamento europeo y que está a punto de entrar en vigor, en junio de este año. Según el acuerdo, los Estados miembros se comprometen a "establecer las herramientas legales y operativas necesarias para poner en marcha el acuerdo antes de esa fecha". El objetivo es mejorar la "coordinación entre Estados" en esta materia y el "control migratorio"; endurecer los requisitos de llegada y de acogida y agilizar las expulsiones, lo que ha puesto en pie de guerra a las asociaciones de ayuda a los refugiados.
Según ese acuerdo, España, como país receptor de inmigrantes, al igual que Italia o Grecia, debe recibir la solidaridad del resto de la UE para acoger inmigrantes y aliviar así la presión. Es decir, mientras nuestro país apela a la colaboración de del resto para obtener ayuda, promueve regularizaciones masivas que atraen a más extranjeros. Una clara contradicción que envía también un mensaje al resto de socios para que acaben rechazando colaborar.
La competencia migratoria sigue siendo de los Estados miembros, pero el acuerdo es un compromiso que pone en el centro de su actuación el espacio Schengen de libre circulación, dado que la llegada de inmigrantes afecta a todo el continente y las decisiones de uno de los Estados miembros repercuten en el resto.
Este es también el motivo por que el PP y Vox han avanzando que pondrán en conocimiento de Europa la decisión adoptada por Pedro Sánchez. Alberto Núñez Feijóo lo trasladará al primer ministro alemán, Friedrich Merz, en el próximo encuentro que el PP europeo celebra en Zagreb los próximos 30 y 31 de enero, mientras que Santiago Abascal solicitará una reunión con el comisario europeo de Interior, Magnus Brunner.
Fuentes del PP explican a Libertad Digital que España es el único de los 27 que aplica medidas favorables a la inmigración irregular que provocan un efecto llamada. Mientras todos los países endurecen los requisitos, Pedro Sánchez promueve regularizaciones masivas vinculadas, además, a la residencia, no al trabajo. De esta forma, durante su mandato, han llegado a nuestro país 2,5 millones de inmigrantes, alcanzando el 15% de la población. En 2001 apenas se llegaba al 2,5%, según datos del INE.
A contracorriente
Italia ha endurecido los controles de frontera y ha agilizado las expulsiones; Alemania ha facilitado deportaciones; Dinamarca ha endurecido el acceso a ayudas públicas; Francia ha suspendido la reunificación familiar; Grecia ha bloqueado las tramitaciones de asilo en las rutas marítimas, en línea también con lo que ha hecho Finlandia. Mientras, España promueve la llegada de inmigrantes.
Hasta nueva países europeos (Italia, Dinamarca, Austria, Bélgica, República Checa, Estonia, Letonia, Lituania y Polonia) pidieron en mayo reinterpretar la Convención Europea de Derechos Humanos para facilitar expulsiones de extranjeros, endureciendo así sus políticas migratorias.
La oposición recuerda que la llegada de tantas personas afecta al acceso a la vivienda, que se encarece, o a los servicios sanitarios, ya saturados. "Se está llevando a cabo sin ningún tipo de memoria económica o estudio sobre el impacto en la población, falta un plan, no hay coordinación con las Comunidades Autónomas y se anuncia justo después del accidente de Adamuz", aseguran desde el PP.
La saturación de los servicios públicos se produce, además, en un momento de colapso de su gestión, como evidencia lo ocurrido en Adamuz, que se produjo después de meses de incidencias en la red ferroviaria. También el apagón, la Dana o el Covid pusieron a prueba la respuesta del Estado, que dejó patente sus carencias.

