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Abascal rechaza el decálogo del PP para pactar con Vox y lo tacha de "ofensa"

El líder de Vox ha respondido con dureza a los últimos avances del PP para llegar a acuerdos de Gobierno en Extremadura y Aragón.

El líder de Vox ha respondido con dureza a los últimos avances del PP para llegar a acuerdos de Gobierno en Extremadura y Aragón.
Abascal, en un momento de su entrevista en Antena 3. | Antena 3

A pesar de que este lunes mantuvo una larga conversación con Feijóo y los populares parecen estar haciendo un esfuerzo por acercar posturas para la negociación con su partido, Santiago Abascal ha arremetido este martes contra el documento marco presentado por el Partido Popular para facilitar acuerdos de gobernabilidad en Extremadura y Aragón. Según el líder de Vox, la propuesta no sólo es un "error", sino también una "ofensa" y acusa a los populares de querer "domar" a su partido.

En una entrevista en Antena 3, Abascal dejó claro que su formación no está dispuesta a aceptar marcos genéricos ni declaraciones de intenciones ambiguas. El documento impulsado por Alberto Núñez Feijóo, según el dirigente de Vox, está "lleno de generalidades" y parte de un planteamiento equivocado: imponer condiciones previas cuando es el PP quien necesita los votos de Vox para consolidar mayorías alternativas a la izquierda.

El líder de Vox fue especialmente crítico con el tono de la iniciativa popular. Considera que establecer un marco cerrado, como si se tratara de "domar" a un socio incómodo, revela una actitud poco respetuosa y contraproducente. "Es empezar con mal pie", vino a advertir, al subrayar que las negociaciones deben construirse sobre el reconocimiento mutuo y no desde la sospecha o la superioridad moral.

Frente a ese planteamiento, Abascal reivindicó una negociación "medida a medida, decreto a decreto, partida a partida". Es decir, un análisis exhaustivo de cada compromiso programático, con calendarios definidos y garantías de cumplimiento. Para Vox, el debate no puede reducirse a una foto de estabilidad institucional; debe traducirse en un "cambio de rumbo" real en políticas concretas. Sólo a partir de ese acuerdo sustantivo —insistió— podría hablarse de otros compromisos más amplios.

En este contexto, el dirigente de Vox rechazó la propuesta de aprobar de antemano todos los presupuestos de la legislatura en Extremadura y Aragón como fórmula de estabilidad. Aseguró no haber visto nunca algo semejante en la práctica política española y defendió que primero debe existir un acuerdo sólido sobre el contenido del programa. Sin ese consenso previo, cualquier blindaje presupuestario sería, a su entender, una ficción.

Abascal también mostró su malestar por lo que interpreta como insinuaciones del PP sobre la fiabilidad democrática de Vox. Le molesta, dijo, que se sugiera que su partido no defiende el Estado de Derecho. En ese punto fue tajante: si alguien ha demostrado compromiso con la legalidad constitucional, incluso poniendo en riesgo su propia integridad personal, ha sido él mismo. Con esta afirmación, lanzó un aviso directo a Génova sobre el riesgo de "ofender" al socio potencial con el que pretende pactar.

En cuanto al papel de las direcciones nacionales, el líder de Vox relativizó la idea de que Alberto Núñez Feijóo deba pilotar personalmente las conversaciones territoriales. Ni él ni Feijóo —apuntó— tienen que negociar lo que sucede en Extremadura o Aragón; esa tarea corresponde a los equipos designados y a los líderes regionales, unas afirmaciones que contrastan con la realidad que todo el mundo conoce y que es que Vox no se mueve un milímetro en estas negociaciones sin la autorización expresa de la dirección del partido en Madrid.

Sobre su conversación telefónica con el presidente del PP, Abascal la calificó de "cordial". Ambos coincidieron en la necesidad de ofrecer una alternativa al actual escenario político y en el objetivo compartido de desalojar a Pedro Sánchez de La Moncloa.

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