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Líderes de la extrema izquierda con fecha de caducidad

Yolanda Díaz se une a la lista de dirigentes de la izquierda radical que iban a "asaltar el cielo" y han terminado recibiendo un baño de realidad.

Yolanda Díaz se une a la lista de dirigentes de la izquierda radical que iban a "asaltar el cielo" y han terminado recibiendo un baño de realidad.
Muchos movimientos como Anonymus se hicieron visibles con el 15M y buena parte de ellos acabaron concretándose en Podemos. El resto ya es historia. | C.Jordá

La vicepresidenta segunda del Gobierno y cabeza visible de Sumar anunció este miércoles que no se presentará como candidata a las elecciones generales del 2027. Yolanda Díaz no será, por tanto, la líder de una posible coalición a la izquierda del PSOE. Atrás quedaron esos tiempos en los que la gallega presumía de notoriedad, era vista como la gran refundadora de la izquierda e incluso algunos, como Iván Redondo, auguraban que podría ser la primera mujer en alcanzar la Presidencia del Gobierno de España. Yolanda Díaz se lo creyó: "No quiero estar a la izquierda del PSOE, le regalo al PSOE esa esquinita", dijo en 2021.

Ahora la arrinconada es ella. Engullida por Pedro Sánchez en el Gobierno; con Podemos desgastándole enfrente; con los partidos que forman su coalición ejerciendo cada vez más presión; y con el último movimiento de Gabriel Rufián, Díaz se ha ido diluyendo hasta caer a mínimos en las encuestas. Su imagen se ha deteriorado dentro de la extrema izquierda a la que aspiró a llevar a lo más alto. Su adiós no ha sorprendido a los suyos, que ya le habían dejado caer y que buscan un nuevo líder.

Pese a ser todavía vicepresidenta del Gobierno de España, Yolanda Díaz ya forma parte de esos dirigentes de la izquierda con tirón mediático que soñaron con ser los grandes líderes del país y que han acabado naufragando en el intento. Un gran ejemplo de ello es, precisamente, la persona que la designó a dedo como su sucesora en Unidas Podemos: Pablo Iglesias.

Pablo Iglesias

El profesor universitario supo canalizar la indignación de la ciudadanía con el bipartidismo a raíz del Movimiento 15-M en 2011. Iglesias ganó popularidad en las tertulias televisivas y, junto a otros compañeros de la Complutense, fundó Podemos, que sorprendió en las elecciones europeas de 2014 al conseguir cinco eurodiputados. Las papeletas llevaban su cara. El ascenso fue fulgurante. Su partido entró en decenas de gobiernos municipales, incluidos los de las principales ciudades españolas. Él era el líder de moda. En las generales de 2015 le votaron más de cinco millones de personas y conquistó 69 escaños en el Congreso de los Diputados.

En esa época Pablo Iglesias pronunció la famosa frase: "El cielo no se toma por consenso, se toma por asalto". Y él iba camino de ello. En 2020 alcanzó la vicepresidencia del Gobierno de coalición con el PSOE. El ascenso del profesor universitario parecía imparable, pero todo se torció. Desgastado por su alianza con Pedro Sánchez y por las luchas internas en su partido, que dominaba con mano de hierro, unido a su nula capacidad de gestión de gobierno y al deterioro de su imagen pública, hicieron que Podemos perdiera a la mayoría de sus votantes.

Con su partido desapareciendo en muchos territorios, Iglesias decidió dar un golpe de timón. En 2021 renunció a su cargo en el Ejecutivo para enfrentarse a Isabel Díaz Ayuso en las elecciones autonómicas madrileñas y tratar de reflotar a Podemos. Los resultados le bajaron del cielo y le llevaron de vuelta a su chalé de Galapagar, origen del final de su luna de miel mediática. Podemos no llegó ni al 7,5% de los votos y Ayuso consiguió más que toda la izquierda junta. Pablo Iglesias abandonó la política para ser tertuliano y fundar su propia televisión, Canal Red, que ahora emitirá en Movistar Plus tras llegar a un acuerdo con Telefónica.

Íñigo Errejón

Iñigo Errejón es otro de los fundadores de Podemos que soñó con llegar a lo más alto, aunque su caída ha sido aún más dura. Su ambición por escalar en la política le llevó a enfrentarse en 2017 al que era su íntimo amigo, Pablo Iglesias, en un tenso congreso que rompió el partido en dos. Errejón perdió, pero se reinventó.

A cinco meses para las elecciones autonómicas de la Comunidad de Madrid de 2019, el profesor universitario traicionó a su partido, del que iba a ser candidato. Errejón se marchó a Más Madrid, una nueva marca política que creó junto a Manuela Carmena. Logró 20 diputados, 13 más que Podemos, a los que había vendido meses atrás. Pero Errejón no se conformó, quería más. A los cuatro meses, de Más Madrid pasó a liderar Más País, presentándose por primera vez a la presidencia del Gobierno: "Vamos a tener un buen resultado que todavía no me atrevo a cuantificar. Nuestros escaños son para un Gobierno progresista". Sus escaños fueron nada más que tres.

Así que a Errejón le tocó de nuevo reinventarse. Más País se integró en Sumar, liderado por Yolanda Díaz. Al principio no tuvo un peso relevante en la formación, hasta que en enero de 2024 la gallega le nombró portavoz en el Congreso de los Diputados. Su carrera política se cortó de forma abrupta a finales de ese mismo año cuando fue acusado de acosar sexualmente a varias mujeres. Presentó su dimisión y dejó la política con la justificación de que había "llegado al límite de la contradicción entre el personaje y la persona".

El fundador de Podemos está pendiente de juicio por, supuestamente, haber agredido a la actriz Elisa Mouliaá. Esta semana se ha sumado una segunda denuncia por agresión sexual contra él. La denunciante ha solicitado la condición de testigo protegido, al tratarse de una "actriz de reconocida notoriedad pública y proyección".

Alberto Garzón

Alberto Garzón es otro de los líderes de extrema izquierda se han visto obligados a dejar la política por su fracaso entre los votantes. Comenzó su militancia política con dieciocho años en Izquierda Unida y después se afilió a las Juventudes Comunistas de España y al PCE. Salió escogido diputado por Málaga en el Congreso en 2011, convirtiéndose en el parlamentario más joven de aquella legislatura. Garzón no brilló por su gran trabajo en las Cortes.

Participó en el 15-M y fue allí donde conoció a Pablo Iglesias. Esa relación le valió para entrar en el Gobierno como ministro de Consumo por la cuota de Unidas Podemos. Pese a ser un político bastante anodino, protagonizó desde su ministerio varias polémicas que le enfrentaron a sectores como el de la carne, las bebidas energéticas, las eléctricas, el turismo, el azúcar o las casas de apuestas.

A finales de 2023 anunció que no sería candidato a las elecciones generales ante el fracaso de Izquierda Unida, partido que lideraba desde hacía diez años. Debido a la reorganización del espacio de la extrema izquierda, liderado entonces por Sumar, Alberto Garzón decidió dar un paso atrás, abandonando la política antes de que le echaran. Ahora se dedica a dar clases en la universidad, a escribir artículos y dar conferencias, y a escribir libros, el último presentado esta misma semana.

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