En un nuevo análisis sobre la deriva legislativa del Gobierno de Pedro Sánchez, Carlos Cuesta y Beatriz García abordan la reciente derrota parlamentaria del Ejecutivo en relación con la prórroga del denominado decreto antidesahucios. Este revés, propiciado por la negativa de Junts a seguir secundando las políticas que castigan al pequeño propietario, pone de relieve el hartazgo ante un marco legal que, bajo la propaganda del escudo social, ha terminado por institucionalizar la ocupación ilegal en España.
La ministra Isabel Rodríguez ha reaccionado ante este fracaso parlamentario acusando a la oposición de utilizar el bulo y la mentira. Sin embargo, la realidad que denuncian los propietarios dista mucho de la idílica protección social que vende el Partido Socialista. Los ponentes subrayan que el decreto, vigente desde la pandemia de 2020, ha sido utilizado sistemáticamente para secuestrar el derecho a la propiedad privada, permitiendo que supuestos vulnerables permanezcan en viviendas ajenas sin pagar renta y a costa del sacrificio de ciudadanos particulares que, en muchos casos, dependen de esos ingresos para su propia subsistencia.
A lo largo de la intervención se exponen casos sangrantes que desmienten el discurso oficialista. Uno de los testimonios más desgarradores es el de Elena, una propietaria damnificada que, tras alquilar su piso a una familia que dejó de pagar, se ha visto obligada a vivir en una habitación cedida por una vecina. El sistema, lejos de protegerla, le ha impedido recuperar su hogar, obligándola incluso a renunciar a la custodia de su hijo al no poder ofrecerle un entorno adecuado, mientras sus inquilinos morosos permanecen en la vivienda amparados por la burocracia de la vulnerabilidad.



