
Tras fijar en apenas diez minutos la posición de España sobre la guerra en Oriente Medio y responder, sin citarle expresamente, a las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, Pedro Sánchez se ha trasladado al acto institucional por el 8M, donde fue ovacionado por las asistentes al son del 'no a la guerra'. El jefe del Ejecutivo, encargado de clausurar el evento, ha profundizado en su rechazo al ataque de EEUU e Israel al sostener que las mujeres "nunca deben ser coartada para lanzar guerras, ni argumentos para bombardear otro país".
"Si de verdad creemos en la libertad de las mujeres iraníes, la respuesta no puede ser más violencia". "Tiene que ser más diplomacia, más apoyo a quienes luchan desde dentro, y más derecho internacional", ha subrayado Sánchez como si se tratara de una prolongación de la declaración institucional sin preguntas que había ofrecido por la mañana y exhibiéndose como el líder progresista antagónico al presidente estadounidense. Sánchez ha condenado el ataque y ha acusado a la Administración Trump de pretender obtener rédito económico de esta guerra.
Sánchez ha vuelto a aludir a su ofensiva contra las redes sociales y la violencia digital. "El acoso digital es una manifestación más de la misoginia de siempre" y lo ha calificado como "una nueva trinchera" donde "definitivamente no estamos ganando".
Tras afirmar que el Gobierno no va a "practicar un seguidismo ciego y servil" y que "no vamos a ser cómplices de algo malo para el mundo por el miedo a las represalias de algunos", Sánchez ha vuelto a arremeter contra "el hombre más rico del mundo", sin mencionar expresamente al magnate Elon Musk, con quien ya ha protagonizado varios desencuentros a través de su propia red social a raíz de la regulación que el Ejecutivo pretende impulsar contra las plataformas digitales.
En relación con los casos de acoso sexual que han salpicado al entorno del presidente, tanto en Moncloa como en Ferraz, se ha ceñido al argumento del 'machismo estructural', dando por hecho que este tipo de delitos se producen en todas las administraciones, empresas y partidos políticos y que la diferencia radica en "cómo se actúa", sin mencionar que, en el caso de su exasesor Paco Salazar, el partido mantuvo un silencio encubridor durante cinco meses.

