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Moncloa intenta proteger a Sánchez de la debacle en Andalucía

El objetivo pasa ya más por salvar los muebles y evitar un desplome histórico que por disputar realmente la victoria electoral.

l presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, saluda a varios asistentes durante un acto público junto a la secretaria general del PSOE de Andalucía y candidata a la Presidencia de la Junta, María Jesús Montero, este miércoles en Pulianas. | EFE

Llevar a una vicepresidenta del Gobierno como candidata autonómica convierte inevitablemente las elecciones andaluzas en un plebiscito sobre Pedro Sánchez. Sin embargo, desde Moncloa rechazan esa lectura. Fuentes gubernamentales insisten en que María Jesús Montero es la mejor candidata posible, aunque ya empiezan a preparar el terreno ante un posible revés electoral al asegurar que sería "falaz" atribuir un mal resultado al candidato.

Todos los sondeos apuntan a que el PSOE obtendrá en Andalucía el peor resultado de su historia, incluso por debajo de los 30 escaños logrados en 2022. La tendencia de este ciclo electoral sitúa al PSOE en una posición especialmente delicada tras Extremadura, Aragón y Castilla y León.

La campaña socialista se ha centrado en apelar a los votantes desencantados con un mensaje claro: "Si nos votaste antes, vuélvenos a votar que no te vamos a fallar", en referencia a los más de 500.000 votos que Pedro Sánchez logró en Andalucía en las últimas generales y con los que no contó entonces el candidato autonómico Juan Espadas. Pese a ello, el Gobierno trata ahora de marcar distancias ante la expectativa de una debacle este domingo.

En Ferraz confiaban en que la popularidad de la ex número dos del Ejecutivo jugara a su favor. Sin embargo, su estrecha identificación con el Gobierno de Pedro Sánchez y la sólida consolidación del electorado de Juanma Moreno han reducido considerablemente las opciones de Montero de lograr un buen resultado. El objetivo pasa ya más por salvar los muebles y evitar un desplome histórico que por disputar realmente la victoria electoral.

Andalucía, al igual que ocurrió en Extremadura, fue durante décadas uno de los grandes bastiones históricos del PSOE. Tras casi cuarenta años de gobiernos socialistas, el partido ha ido perdiendo progresivamente el respaldo ciudadano. El último Ejecutivo autonómico socialista estuvo liderado por Susana Díaz, con María Jesús Montero al frente de la Consejería de Hacienda y Administración Pública.

En el entorno socialista preocupa especialmente la falta de movilización de su electorado, agravada además por varias polémicas protagonizadas por Montero durante la campaña. La más controvertida tuvo lugar en el debate electoral, cuando calificó de "accidente laboral" la muerte de dos guardias civiles al perseguir una narcolancha en Huelva. El comentario provocó una fuerte indignación y acabó convirtiéndose en uno de los grandes errores de la campaña. Posteriormente rectificó en redes sociales, donde pasó a hablar de "muertes en acto de servicio". No obstante, en entrevistas posteriores atribuyó sus palabras a una mala interpretación y a una confusión.

Hace apenas dos meses Montero formaba parte del núcleo duro del Ejecutivo y era presentada como uno de los grandes activos políticos del sanchismo. Sin embargo, en el Gobierno ya comienzan a desvincularse del posible mal resultado electoral. De ahí que desde Ferraz traten de cambiar rápidamente el foco político con el anuncio anticipado de la convocatoria del Comité Federal, buscando pasar página cuanto antes. Todo ello mientras resulta inevitable constatar la paradoja de haber sacado del Ejecutivo a uno de sus principales pesos pesados —considerada "la mujer con más poder en democracia"— sin lograr traducir ese movimiento en el respaldo electoral esperado.

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