Colabora
Pablo Planas

La ley del silencio sanchista

Para no hablar de Ábalos y su colega Sánchez, el socialismo mediático roe el hueso de Aldama y gruñe contra Peinado. La cacería continúa.

Pedro Sánchez en el acto "España verde y digital. El impacto del Plan de Recuperación", este lunes en Madrid. | EFE/ J.J.Guillen

Si el Gobierno y el PSOE no presionaran a los jueces de una manera terrible, feroz y muchas veces eficaz, el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) no habría abierto un expediente al juez Juan Carlos Peinado por pedirle el pasaporte a Begoña Gómez, la esposa de Pedro Sánchez. La supuesta falta grave del juez es haber tratado a la señora como a una ciudadana cualquiera en vez de dispensarle el trato VIP que corresponde a una especie de diva que cada vez que tiene que comparecer ante el juez provoca el colapso de medio Madrid para que nadie la vea entrar en el juzgado.

El cerco contra Peinado coincide con la sentencia que condena a José Luis Ábalos y a Koldo García a 24 y 19 años de prisión respectivamente y libra de la cárcel a Víctor de Aldama por colaborar con la justicia. De entrada, parece de mayor calado que el pasaporte de Begoña Gómez la condena a Ábalos, el tipo que inauguró el sanchismo con un discurso demoledor contra la corrupción en la moción de censura que tumbó a Rajoy. Ábalos, ariete de Sánchez en la reconquista del PSOE, peón de confianza, amigo del alma, confidente y confesor, ministro de contrataciones... Al hombre que lo fue todo le toca esperar un indulto o la "absolución" de Cándido Conde-Pumpido en el Constitucional, como ya ocurrió con los condenados por el caso ERE de Andalucía.

Para no hablar de Ábalos y su colega Sánchez, el socialismo mediático roe el hueso de Aldama y gruñe contra Peinado. La cacería continúa. Empezaron diciendo del juez que tenía dos números de carnet de identidad y que utilizaba uno de ellos para camuflar una enorme cartera inmobiliaria. Todo falso. Ni carnet ni pisos. Luego han seguido sin freno. Que si está gagá, que si se va a jubilar y se quiere colgar la medalla de haber empurado a la señora, que si está zumbado, que si no rige, que si es un golpista. La intemerata y más.

Hasta cierta prensa tenida por seria ha sucumbido a las presiones de Félix Bolaños y Sarah Santaolalla y pregona editorialmente que el juez se ha pasado de frenada. Tal vez lo siguiente sea pedir el ingreso inmediato en prisión de Aldama porque según las fuentes de Cintora se trata de un personaje "muy malo, el peor de todos". Se conseguiría así restaurar el orden natural del sanchismo, la ley del silencio a la que se mantienen aferrados Ábalos y Koldo. Incluso el obtuso de Rufián se ha dado cuenta de que el testaferro de Zapatero, Julito Rodríguez, y la fontanera del PSOE Leire Díez podrían estar tentados de colaborar con la justicia visto el resultado. Se le ha olvidado mencionar a su amigo Santos Cerdán, otro segundo de Sánchez que conoce de primera mano cómo se duerme en los paradores de la administración penitenciaria.

A ver qué pasa. El poder siempre es el poder y tiene en su mano indultos y amnistías. Y la ley del silencio funciona. Este mismo lunes Salvador Illa ha homenajeado a Jordi Pujol y ha hablado de él y de Convergencia durante un buen rato sin mencionar la palabra corrupción. Entre bomberos es que no se pisan la manguera.

Temas

Ver los comentarios Ocultar los comentarios

Portada

Suscríbete a nuestro boletín diario