Menú

Cataluña, tierra de acogida para islamistas

El descontrol, la ceguera y el fracaso del modelo nacionalista de inmigración llevan a la célula de Ripoll que cometió los atentados de Barcelona y Cambrils.

El descontrol, la ceguera y el fracaso del modelo nacionalista  de inmigración llevan a la célula de Ripoll que cometió los atentados de Barcelona y Cambrils.
Protesta junto al acto institucional de homenaje a las víctimas de los atentados del 17 de agosto de 2017 celebrado en Barcelona. | EFE/ Quique Garcia

Cataluña es la región de España con más detenciones relacionadas con el terrorismo islamista, con más imanes expulsados, con más mezquitas salafistas, con más jóvenes radicalizados por la propaganda terrorista. Sin embargo, esa clase de detalles no pesan en el ánimo de la mayor parte de la clase política. Ni para la izquierda ni para el nacionalismo suponen nada esos datos. No aprecian ningún problema en que los imanes más bestias del islam prediquen sus teorías en Cataluña, adoctrinen a los niños, ejerzan de policías morales sobre las mujeres y castiguen con severidad cualquier desviación haram de los miembros de la que considera su comunidad.

Frente a este tipo de comportamientos, la Generalidad y los ayuntamientos catalanes tienden a contemporizar con los líderes islamistas, les otorgan sin prudencia alguna la categoría de interlocutores y representantes válidos y les confieren una autoridad prácticamente absoluta sobre los ciudadanos de origen magrebí o sobre los subsaharianos musulmanes.

El supuesto modelo de integración catalán consiste en dejar a los inmigrantes y a sus hijos ya nacidos en Cataluña en manos de líderes religiosos que se comportan como verdaderos energúmenos mientras tratan de inducir a los jóvenes a volarse frente a una iglesia llevándose por delante a cuantos más infieles mejor o atropellando a diestro y siniestro en nombre de Alá. A los responsables pasados y presentes de la Generalidad nunca les ha interesado saber qué se dice en las mezquitas o qué les cuentan los imanes a los adolescentes de los guetos para que suspiren por practicar la "yihad". Y tampoco les interesa saber lo que sí saben el CNI, la Guardia Civil y la Policía Nacional.

Ese descontrol político, esa ceguera y el fracaso catastrófico del modelo nacionalista en materia de inmigración e integración llevan a la célula de Ripoll que cometió los atentados de Barcelona y Cambrils hace nueve años y un día. Aquellos jóvenes hablaban catalán perfectamente pero no tenían ningún amigo catalán. Eran terreno abonado para que un imán degenerado los convirtiera en fanáticos asesinos. Falló todo y especialmente el modelo social de la Cataluña nacionalista y de izquierdas, del pujolismo y del PSC.

Y todo falla desde aquellos atentados. De manera asombrosa, separatistas, socialistas y la extrema izquierda de Colau decidieron que las víctimas eran los familiares de los terroristas en vez de los familiares de los muertos y los cientos de heridos. El nacionalismo aportó además el bulo de que los atentados habían sido cometidos por el Estado para torpedear el camino hacia la república catalana. O sea que el CNI había sembrado de cadáveres las Ramblas para avisar de lo que podía ocurrir si el independentismo seguía adelante con sus planes. El típico delirio de sociópatas egocéntricos.

Esos mismos partidos son los que pusieron el grito en el cielo por la expulsión hace cuatro años de Mohamed Said Badaoui, un marroquí altamente peligroso que era el líder de los inmigrantes magrebíes en Reus y alrededores. La documentación de la Policía Nacional sobre este sujeto es escalofriante. Su entrega a la difusión de la propaganda yihadista era notoria, así como el carácter delictivo de la mayor parte de sus iniciativas. Pues bien, consejeros autonómicos, diputados, alcaldes y concejales de Junts, ERC, el PSC, la CUP y los Comuns salieron en su defensa, pidieron al Ministerio del Interior que parara su expulsión y llegaron hasta el extremo de recibirlo con honores en la Generalidad y darle premios y subvenciones. Un auténtico disparate.

Temas

En España

    Servicios

    • Oro Libertad
    • Inversión
    • Securitas