Menú

Sánchez, el nuevo hombre rana

El presidente del Gobierno ha delegado su trabajo en José Manuel Albares y Óscar Puente para disfrutar del ritmo pausado de la vida en Canarias.

El presidente del Gobierno ha delegado su trabajo en José Manuel Albares y Óscar Puente para disfrutar del ritmo pausado de la vida en Canarias.
Europa Press

Cuentan que Pedro Sánchez se dedica al submarinismo. Seguro que encuentra no poca paz y sosiego en las vertiginosas profundidades volcánicas del sur de Lanzarote. Un mundo fascinante, como sabe cualquiera que haya visto los documentales de Jacques Cousteau, el Félix Rodríguez de la Fuente de los mares. Parece ser que en sus inmersiones participa un imponente séquito de guardaespaldas especializados en actividades subacuáticas así como buzos profesionales. Es obvio que todo lo relacionado con la actualidad le resbala por el traje de neopreno.

La actualidad es cosa de José Manuel Albares, el ministro de Exteriores que viene de cambiar de rumbo la política tradicional del Gobierno en materia de menas para adaptarla a las nuevas exigencias de Rabat, que ahora resulta que quiere que le devuelvan a sus niños de Ceuta. Como para fiarse del régimen marroquí y su sentido del regateo. En menos de 24 horas se ha pasado de convocar a las comunidades del PP para que vayan haciendo hueco al nuevo contingente de menores a comprometerse con Marruecos en la devolución de todos los inmigrantes que permanecen en Ceuta, especialmente los niños y niñas.

Se parece tanto a una trampa para elefantes que es una trampa para elefantes. Sobre todo teniendo en cuenta la especie rabatí de los malos tratos que los uniformados españoles estarían infligiendo a los inmigrantes cuando se apartan las cámaras. La diferencia de comportamiento entre los agentes marroquíes y los españoles es tan obvia y tan desfavorable para el país vecino que se entiende que para consumo interno se diga allí que al otro lado de la frontera sucede lo mismo cuando se apagan los focos.

Así que Marruecos reclama a sus hijos cuando sabe perfectamente que una delirante legislación española impide que le sean devueltos porque prima el concepto de interés superior del menor. Siguiendo sus propias leyes, el Gobierno no puede devolver ni a uno solo de los menores y no menores recalados en Ceuta sin acometer una carrera de obstáculos legales que conspiran contra tal propósito.

Ahora mismo, para que un menor marroquí o de cualquier otra nacionalidad pueda ser repatriado se requiere tal papeleo y tantas autorizaciones judiciales que el hecho de que la familia o las autoridades locales pidan su regreso tiene un valor anecdótico. Además, eso no es lo normal. No hay familias agolpadas en la frontera pidiendo la devolución de sus hijos. Lo habitual es que muchos de los menores y no menores pasen a España con el propósito de solicitar la reagrupación familiar en el momento en el que cumplan la mayoría de edad.

Todos estos embrollos contrastan tanto con el ritmo pausado de la vida en las profundidades del mar Canario que no hay palabras para imaginar lo que siente Sánchez deslizándose con la elegancia de un atún mientras contempla el abrumador paisaje submarino. Convertido en un hombre rana ha delegado los asuntos de palacio en Óscar Puente, que anda por la red social X pidiendo la cabeza del Rey y anticipando todas las líneas rojas que están dispuestos a cruzar para no perder el poder.

Temas

En España

    Servicios

    • Oro Libertad
    • Inversión
    • Securitas