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Zapatero superstar

¿Fue siempre así de inane el personaje? ¿De verdad Zapatero todavía no es consciente de la que está cayendo?

¿Fue siempre así de inane el personaje? ¿De verdad Zapatero todavía no es consciente de la que está cayendo?
Un momento de la entrevista a José Luis Rodríguez Zapatero en el programa de RTVE 'Mañaneros 360' que dirige y presenta Javier Ruiz. | RTVE/Javier Casado

Debo confesar mi honda perplejidad por el gatillazo televisivo de José Luis Rodríguez Zapatero. Cuando un expresidente del Gobierno está acusado de lo que está acusado él, se enroca durante días y semanas en un cejijunto silencio mártir, finalmente anuncia a bombo y platillo que "hablará" en la tele… y va, habla, pero no dice nada, cabe preguntarse: ¿para qué?

¿Fue a no dar explicaciones, así, con todo el descaro, o fue a desahogarse? Dicen los que hilan fino que Zapatero carece, ha carecido siempre, de esa médula de témpano que vertebra gélidamente a Pedro Sánchez, y que le permite mantener la autoconfianza y la autoestima en medio del más cochino vendaval. ZP no es, no ha sido nunca así. Encaramado primero a la secretaría general del PSOE por pura chiripa -porque en aquel congreso los guerristas decidieron in extremis dividir el voto para cerrarle el paso a José Bono…-, elevado después a los altares del poder por una casualidad todavía más grande y luctuosa –la mala gestión que José María Aznar hizo del 11-M, y el raudo rédito que de eso se apresuró a sacar Alfredo Pérez Rubalcaba, entre otros…–, se podría decir que a este hombre todo le ha llovido del cielo –¿las joyas también?–, y le cuesta mucho entender que de verdad tenga que ganarse algo. Ni siquiera la confianza de los que durante años han creído en él como en una especie de Jesucristo Superstar rojo.

¿Fue siempre así de inane el personaje? ¿De verdad todavía no es consciente de la que está cayendo? "Si Zapatero sabe lo que le conviene, tratará de pringar en España, no sea que acabe con un mono naranja en Estados Unidos, como Nicolás Maduro", me decía la noche antes de la ¿entrevista? una buena amiga que es abogada y que tiene pocos o ningún pelo en la lengua. A ver si va a resultar que la vanidad, una vanidad sorprendentemente vacua y fatua, se interpone entre este hombre y el principio de realidad.

Qué tiempos cuando se paraba el mundo porque las hijas del matrimonio Zapatero-Espinosa, siendo menores de edad, habían salido en una foto oficial con el matrimonio Obama. Ves, otro alarde de coherencia: si no quieres salir en los papeles y en las redes, quizás no sea la mejor idea retratarte con los reyes del mambo y del mundo en un museo de Nueva York. Bueno, pues papi lo ha vuelto a hacer, ha vuelto a poner a sus hijas en el ojo del huracán. ¿A quién se le ocurre usarlas para facturar según qué cosas? Y, si no fuera así, ¿a qué espera para sacar cuanto antes, con toda la luz y los taquígrafos posibles, lo que sea que las pueda inmediatamente exculpar? Penalmente y civilmente, ojo. Que son chicas jóvenes y tienen toda la vida por delante. O tenían.

Otro tanto cabe decir de las dichosas joyas que "estaban ahí y ya está". Se dice pronto: estaban en la caja fuerte del despacho que le había puesto el PSOE y ya está. ¿En ningún momento se le ocurrió, no sé, venderlas discretamente, quitarse el eventual marrón de encima? ¿O es que ni se imaginaba que en su vida pudiera aparecer jamás nada parecido a un marrón?

Da vértigo pensar que alguien capaz de estas inconsistencias, por no decir garruladas, haya podido estar al mando de la nave y, visto así, incluso sorprende que la nave no se estrellara antes y peor contra las rocas. El naufragio económico que para Zapatero significó perder la presidencia, para muchos españoles significó perderlo todo. Muchos no han vuelto a levantar cabeza ni la levantarán. En fin. Que no hace falta ser socialista ni haberle votado para que te anegue la decepción. ¿Qué hemos hecho para merecer esto?

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