La mala batalla del PSOE y la muerte civil de un hombre...++
Los foros están cerrados. Se mantienen los mensajes para su consulta.
La mala batalla del PSOE y la muerte civil de un hombre...++
Enviado por sergeidu el día 10 de Febrero de 2012 a las 12:01
Decía Hermann Broch que "el hombre como tal es el problema de nuestra época; los
problemas de los individuos van desapareciendo e incluso se prohiben, desde el punto
de vista moral. El problema personal del individuo se ha convertido en tema de risa para
los dioses y ellos tienen razón en su falta de piedad".
Es una gran verdad. Desde el s. XX la sociedad es esencialmente cruel con los
problemas particulares; se ríen de ellos, y por eso la batalla del PSOE en defensa de la
figura personal de Baltasar Garzón está condenada al fracaso.
Da igual lo que hiciera de bien, que lo hizo, o lo que hiciera mal, que también lo hizo; da
igual su humanidad, que la tendrá. Su muerte civil es indiferente, porque moralmente es
condenado por lo que lo es jurídicamente.
Traspasar los principios más elementales sobre los que se asienta nuestra civilización, el
derecho de defensa, la intimidad, en aras del conocimiento, es un pecado propio del
hombre solitario, del que se cree por encima de las masas de las que, aún depende.
Volviendo al pensamiento de Broch, éste entendía la libertad como la aspiración
anárquica de cada persona que busca el alejamiento de sus semejantes, y a su vez,
ante la imposibilidad de vivir sin ellos, la consecuencia es el intento de subyugarlos y
esclavizarlos; o lo que es lo mismo, limitar sus derechos en aras de la propia libertad.
Traigo esto a colación porque es la idea central que me ha venido a la mente tras leer la
sentencia del Tribunal Supremo; los hechos me hablan de un hombre que no buscaba la
verdad de una instrucción, sino más bien su reafirmación del propio yo; su ego, por
encima del derecho de sus semejantes.
Pero eso es indiferente, a no ser para comprender el carácter de muerte civil que
supone la sentencia para el juez.
Lo esencial desde el punto de vista social, es el análisis abstracto de la conducta; del
hombre en cuanto tal, no de Baltasar Garzón. Es, finalmente, lo que queda y lo que
quedará.
De la misma forma que poco importa la persona de Franco, o la persona de Pinochet,
sino el franquismo, y la dictadura chilena; la sociedad, en su crueldad realista abstrae la
figura persona, y no puede ser de otra forma.
La batalla librada por los garzonistas solo cosifican al juez y lo elevan a problema moral,
es decir, desindividualizado, y por lo tanto desprovisto de toda libertad; el juez, como
cualquier persona, vivirá su propia muerte, la civil en este caso.
Pero en tanto que problema moral, esa misma batalla está perdida, en virtud de la
condena.
saludos
problemas de los individuos van desapareciendo e incluso se prohiben, desde el punto
de vista moral. El problema personal del individuo se ha convertido en tema de risa para
los dioses y ellos tienen razón en su falta de piedad".
Es una gran verdad. Desde el s. XX la sociedad es esencialmente cruel con los
problemas particulares; se ríen de ellos, y por eso la batalla del PSOE en defensa de la
figura personal de Baltasar Garzón está condenada al fracaso.
Da igual lo que hiciera de bien, que lo hizo, o lo que hiciera mal, que también lo hizo; da
igual su humanidad, que la tendrá. Su muerte civil es indiferente, porque moralmente es
condenado por lo que lo es jurídicamente.
Traspasar los principios más elementales sobre los que se asienta nuestra civilización, el
derecho de defensa, la intimidad, en aras del conocimiento, es un pecado propio del
hombre solitario, del que se cree por encima de las masas de las que, aún depende.
Volviendo al pensamiento de Broch, éste entendía la libertad como la aspiración
anárquica de cada persona que busca el alejamiento de sus semejantes, y a su vez,
ante la imposibilidad de vivir sin ellos, la consecuencia es el intento de subyugarlos y
esclavizarlos; o lo que es lo mismo, limitar sus derechos en aras de la propia libertad.
Traigo esto a colación porque es la idea central que me ha venido a la mente tras leer la
sentencia del Tribunal Supremo; los hechos me hablan de un hombre que no buscaba la
verdad de una instrucción, sino más bien su reafirmación del propio yo; su ego, por
encima del derecho de sus semejantes.
Pero eso es indiferente, a no ser para comprender el carácter de muerte civil que
supone la sentencia para el juez.
Lo esencial desde el punto de vista social, es el análisis abstracto de la conducta; del
hombre en cuanto tal, no de Baltasar Garzón. Es, finalmente, lo que queda y lo que
quedará.
De la misma forma que poco importa la persona de Franco, o la persona de Pinochet,
sino el franquismo, y la dictadura chilena; la sociedad, en su crueldad realista abstrae la
figura persona, y no puede ser de otra forma.
La batalla librada por los garzonistas solo cosifican al juez y lo elevan a problema moral,
es decir, desindividualizado, y por lo tanto desprovisto de toda libertad; el juez, como
cualquier persona, vivirá su propia muerte, la civil en este caso.
Pero en tanto que problema moral, esa misma batalla está perdida, en virtud de la
condena.
saludos