Son de esas evidencias a las(+)
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Son de esas evidencias a las(+)
Enviado por nalp el día 23 de Marzo de 2015 a las 18:30
que no se les presta atención, al menos quienes deben hacerlo, y que siguen sumando víctimas
mortales. El parque automovilístico supera, con mucho, el de bicicletas y motos, pero los muertos
entre los segundos, bicicletas y motos, va en aumento paulatinamente. Ya es milagroso que entre
moteros la fatalidad no aumente, es posible que llevar una moto favorezca la posibilidad de salir con
vida en última instancia en una de esas maniobras temerarias a las que nos tienen acostumbrados,
pero lo cierto es que las víctimas en el gremio aumentan. Las imprudencias temerarias entre los
moteros son escalofriantes y van a más, con el problema añadido del efecto contagio, o sea, todos,
salvo contadas excepciones, se arriesgan a hacerlo igual de mal o peor si se lo ven hacer a otro. Pero
lo vergonzoso del fenómeno es que quienes tienen que tomar cartas en el asunto miran para otro
lado. De poco para acá nos encontramos que cada vez son más las bicicletas que también están
circulando por carreteras, siendo incluso legal que puedan ir uno al lado del otro y hablando, o sea,
por vías que son utilizadas por vehículos a motor y para los que se necesita una licencia. Se aprecia
que los conductores de vehículos a motor ponen de su parte la mejor voluntad para respetar la
circulación de los ciclistas, dado que se han introducido variaciones en el código para que la
convivencia se haga posible. Pero el riesgo es supremo y de hecho las víctimas van en aumento.
También aquí los que tienen que tomar cartas en el asunto miran para otro lado. Supongo que
quienes legislan sobre el particular son usuarios de bicicletas y son nulos para tener al menos una
medida del riesgo mortal que supone combinar el uso de carreteras entre ciclistas y conductores de
vehículos. Para evitar tantos muertos se requiere tomar cartas en el asunto, pero con urgencia. Pero
que si quieres arroz Catalina.
mortales. El parque automovilístico supera, con mucho, el de bicicletas y motos, pero los muertos
entre los segundos, bicicletas y motos, va en aumento paulatinamente. Ya es milagroso que entre
moteros la fatalidad no aumente, es posible que llevar una moto favorezca la posibilidad de salir con
vida en última instancia en una de esas maniobras temerarias a las que nos tienen acostumbrados,
pero lo cierto es que las víctimas en el gremio aumentan. Las imprudencias temerarias entre los
moteros son escalofriantes y van a más, con el problema añadido del efecto contagio, o sea, todos,
salvo contadas excepciones, se arriesgan a hacerlo igual de mal o peor si se lo ven hacer a otro. Pero
lo vergonzoso del fenómeno es que quienes tienen que tomar cartas en el asunto miran para otro
lado. De poco para acá nos encontramos que cada vez son más las bicicletas que también están
circulando por carreteras, siendo incluso legal que puedan ir uno al lado del otro y hablando, o sea,
por vías que son utilizadas por vehículos a motor y para los que se necesita una licencia. Se aprecia
que los conductores de vehículos a motor ponen de su parte la mejor voluntad para respetar la
circulación de los ciclistas, dado que se han introducido variaciones en el código para que la
convivencia se haga posible. Pero el riesgo es supremo y de hecho las víctimas van en aumento.
También aquí los que tienen que tomar cartas en el asunto miran para otro lado. Supongo que
quienes legislan sobre el particular son usuarios de bicicletas y son nulos para tener al menos una
medida del riesgo mortal que supone combinar el uso de carreteras entre ciclistas y conductores de
vehículos. Para evitar tantos muertos se requiere tomar cartas en el asunto, pero con urgencia. Pero
que si quieres arroz Catalina.