El gobernador de Texas afirmó que un recuento introduciría factores adicionales que lo harían más subjetivo y menos preciso. El candidato republicano rechazó una reunión inmediata con Gore, pero afirmó que estaría dispuesto a encontrarse con Gore "una vez que este proceso electoral haya terminado" y se haya declarado un ganador. Gore había ofrecido aceptar el veredicto final de los resultados de Florida una vez que se completaran los recuentos en los condados de Palm Beach, Miami-Dade y Broward, o los de un nuevo escrutinio manual en todo el estado.
"Desafortunadamente lo que el vicepresidente ha propuesto es exactamente lo que ha estado proponiendo siempre...continuar con recuentos selectivos que no son justos ni precisos, o que suman el error al extender a todo el estado un proceso fallido", dijo Bush. "Esto significa que cada voto de Florida sería evaluado de manera diferente, por individuos diferentes utilizando un juicio diferente, normas locales diferentes y tal vez ninguna norma", expresó.
"Esto no sería justo ni preciso, sería arbitrario y caótico", expresó. Bush habló después de que la secretaria de Estado de Florida, Katherine Harris, rechazara el recuento manual de votos en los tres condados de Miami-Dade, Broward y Palm Beach. Esa decisión significa que se mantienen los resultados de los 67 condados de Florida que dan una ventaja de 300 votos a Bush, a la espera del escrutinio de los sufragios enviados por correo que se pueden recibir hasta la medianoche del viernes próximo. El ganador de la elección de Florida recibirá los 25 votos electorales y la victoria en las elecciones presidenciales del martes de la semana pasada.
La decisión de Harris fue inmediatamente criticada por la campaña de Gore que anunció que apelaría judicialmente.
