L. D.
- Las horas para que venza el ultimátum de los secuestradores siguen transcurriendo en medio de la confusión que este viernes se acrecentaba con la noticia difundida por la televisión estatal. La cadena aseguraba que los dos españoles habían sido puestos en libertad. Una información que fue desmentida inmediatamente por las autoridades georgianas y las españolas. El viceministro del Interior de Georgia aseguró que la noticia “no se corresponde con la realidad”.
Un día antes, el viceministro, según fuentes georgianas, fue enviado al desfiladero de Pankisi, donde las autoridades creen que están los empresarios españoles para iniciar una “operación de rescate”. Sin embargo, fuentes consultadas por Libertad Digital aseguran que esta misión no se ha llegado a producir y que sólo es una maniobra propagandística de los georgianos para acallar las críticas de las familias de los dos secuestrados. Críticas que también han dirigido en numerosas ocasiones hacia el Gobierno español, al que acusan de no tomar cartas en el secuestro de Rodríguez y Tremiño.
Se da la circunstancia de que, aunque la embajada española en Rusia, la más cercana a Georgia, donde no hay legación española, asegura que hay un diplomático dedicado en exclusiva a resolver este secuestro, han tenido que ser los familiares de los dos españoles los que se desplazaran a Georgia para obtener noticias de los dos empresarios y entablar negociaciones con los secuestradores. Como ya anunció este diario meses atrás, la única manera para recuperarlos vivos sería que los familiares o un mediador independiente trabaran contacto con los secuestradores, pues las autoridades españolas confiaron en las georgianas para resolver el asunto y aquellas se desentendieron siempre del caso.
Precisamente para este viernes se había anunciado el viaje del embajador español en Rusia hasta Tiflis, la capital de Georgia, para continuar “el contacto permanente mantenido en estos meses con las autoridades georgianas”. Una visita que coincidiría con el comienzo de una “operación policial para liberar a los dos ciudadanos españoles”, ordenada por las autoridades de Georgia para evitarse las críticas de las familias, a las que les consta que la Policía georgiana no ha movido un dedo nunca por Tremiño y Rodríguez.
Estos anuncios, que la familia de los dos españoles interpreta como “gestos de cara a la galería”, se han producido después de que esta semana los secuestradores lanzaran un ultimátum para el pago de un segundo rescate. Así lo confirmaron la mujer de Francisco Rodríguez, Rosa Marquina, y la de José Antonio Tremiño, Belén Ramos. Esta última, además, aseguró que ya habían hecho efectivos dos pagos a los secuestradores (el 31 de agosto y el 2 de septiembre) por un importe total de 40 millones de pesetas. Desde entonces no se habían vuelto a tener noticias de los captores ni de los secuestrados hasta este miércoles, cuando amenazaron con asesinar a sus rehenes españoles si en un plazo de 72 horas no recibían 45 millones de pesetas.
Los empresarios españoles Francisco Rodríguez, de 48 años, y José Antonio Tremiño, de 40, desaparecieron el 30 de noviembre de 2000. Fueron secuestrados cuando se dirigían al aeropuerto de Tiflis acompañados de un chofer y un guardaespaldas. Su coche fue interceptado en la carretera por cuatro hombres, tres de ellos encapuchados y armados con fusiles kalashnikov. Golpearon a los acompañantes y obligaron a los españoles a entrar en otro vehículo. Este coche apareció posteriormente abandonado junto a la entrada al valle de Pankisi, un peligroso territorio emplazado en la cordillera caucásica.
Desde su desaparición, los dos empresarios han permanecido en un lugar desconocido a pesar de que los servicios de seguridad georgianos los han situado en ese mismo desfiladero de Pankisi, muy cerca de Chechenia. Esta zona del norte de Georgia es una tierra de nadie donde viven unos 7.000 refugiados chechenos junto a otros tantos kistos, etnia también de origen chechén.
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Un día antes, el viceministro, según fuentes georgianas, fue enviado al desfiladero de Pankisi, donde las autoridades creen que están los empresarios españoles para iniciar una “operación de rescate”. Sin embargo, fuentes consultadas por Libertad Digital aseguran que esta misión no se ha llegado a producir y que sólo es una maniobra propagandística de los georgianos para acallar las críticas de las familias de los dos secuestrados. Críticas que también han dirigido en numerosas ocasiones hacia el Gobierno español, al que acusan de no tomar cartas en el secuestro de Rodríguez y Tremiño.
Se da la circunstancia de que, aunque la embajada española en Rusia, la más cercana a Georgia, donde no hay legación española, asegura que hay un diplomático dedicado en exclusiva a resolver este secuestro, han tenido que ser los familiares de los dos españoles los que se desplazaran a Georgia para obtener noticias de los dos empresarios y entablar negociaciones con los secuestradores. Como ya anunció este diario meses atrás, la única manera para recuperarlos vivos sería que los familiares o un mediador independiente trabaran contacto con los secuestradores, pues las autoridades españolas confiaron en las georgianas para resolver el asunto y aquellas se desentendieron siempre del caso.
Precisamente para este viernes se había anunciado el viaje del embajador español en Rusia hasta Tiflis, la capital de Georgia, para continuar “el contacto permanente mantenido en estos meses con las autoridades georgianas”. Una visita que coincidiría con el comienzo de una “operación policial para liberar a los dos ciudadanos españoles”, ordenada por las autoridades de Georgia para evitarse las críticas de las familias, a las que les consta que la Policía georgiana no ha movido un dedo nunca por Tremiño y Rodríguez.
Estos anuncios, que la familia de los dos españoles interpreta como “gestos de cara a la galería”, se han producido después de que esta semana los secuestradores lanzaran un ultimátum para el pago de un segundo rescate. Así lo confirmaron la mujer de Francisco Rodríguez, Rosa Marquina, y la de José Antonio Tremiño, Belén Ramos. Esta última, además, aseguró que ya habían hecho efectivos dos pagos a los secuestradores (el 31 de agosto y el 2 de septiembre) por un importe total de 40 millones de pesetas. Desde entonces no se habían vuelto a tener noticias de los captores ni de los secuestrados hasta este miércoles, cuando amenazaron con asesinar a sus rehenes españoles si en un plazo de 72 horas no recibían 45 millones de pesetas.
Los empresarios españoles Francisco Rodríguez, de 48 años, y José Antonio Tremiño, de 40, desaparecieron el 30 de noviembre de 2000. Fueron secuestrados cuando se dirigían al aeropuerto de Tiflis acompañados de un chofer y un guardaespaldas. Su coche fue interceptado en la carretera por cuatro hombres, tres de ellos encapuchados y armados con fusiles kalashnikov. Golpearon a los acompañantes y obligaron a los españoles a entrar en otro vehículo. Este coche apareció posteriormente abandonado junto a la entrada al valle de Pankisi, un peligroso territorio emplazado en la cordillera caucásica.
Desde su desaparición, los dos empresarios han permanecido en un lugar desconocido a pesar de que los servicios de seguridad georgianos los han situado en ese mismo desfiladero de Pankisi, muy cerca de Chechenia. Esta zona del norte de Georgia es una tierra de nadie donde viven unos 7.000 refugiados chechenos junto a otros tantos kistos, etnia también de origen chechén.
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