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¿El próximo presidente checo?

Aunque tiene difícil vencer (los sondeos le dan apenas el 10%) Vladimir Franz es el candidato más llamativo a la presidencia checa. 

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Aunque tiene difícil vencer (los sondeos le dan apenas el 10%) Vladimir Franz es el candidato más llamativo a la presidencia checa. 

Por primera vez en su historia, la República Checa usará este viernes y sábado el voto ciudadano para elegir al nuevo presidente, que sustituirá al polémico euroescéptico Vaclav Klaus como jefe de Estado.

Entre todos, Vladimir Franz es sin duda el candidato más llamativo, con el 90% de su cuerpo tatuado. Licenciado en Derecho, pintor, compositor, tatuado en casi todo su cuerpo y ahora aspirante a presidir la República Checa. En una entrevista con Efe, declaró lo siguiente: "Durante toda mi vida me he pronunciado mediante la expresión artística como compositor musical y como creador, sobre la evolución del mundo, de la sociedad, del hombre, del hombre en la naturaleza".

Una forma de relacionarse con el mundo que desde hace tiempo ya no le basta al dudar de "si es suficiente para los problemas de este mundo hablar sólo con el arte o entrar a participar como ciudadano". La respuesta a esa pregunta ha sido una candidatura a la jefatura del Estado que ha contado con el aval de 75.000 personas.

Aunque estudió Derecho, Franz, de 53 años, orientó su vida hacia el arte para no tener que cooperar con el totalitarismo del entonces régimen comunista, al que aborrecía. Lejos del aspecto feroz que le da su rostro tatuado, Franz defiende "una sociedad educada, culta y tolerante, que no reivindique sólo derechos, sino que se asuma deberes", entre ellos el de la responsabilidad.

Una responsabilidad que incluye la de elegir buenos gobernantes que sirvan a la cosa pública. "Pero para ello hace falta formación jurídica y económica", añade. "Se ha producido una alienación de la política, y los ciudadanos tienen la sensación de que no pueden alterar el funcionamiento del Estado. Se han perdido los ideales básicos, incluso el sentido de la vida", analiza. Sus críticas también van contra la Unión Europea y lo que considera su "administración hipertrófica".

Campaña marcada por la amnistía

Hoy se cierra una campaña electoral en la que debates televisivos y los discusiones en foros ciudadanos han girado en gran medida precisamente sobre el presidente saliente y la controvertida amnistía que ha decretado a finales del año pasado para poner en la calle a 7.000 presos por delitos leves.

Esa medida también ha absuelto a miles de convictos con penas condicionales y ha cerrado causas que duraban más de ocho años, la mayoría relativas a fraudes económicos de cuantía.

La financiación de la campaña, lazos con sospechosos de corrupción, infidelidades matrimoniales o la conducción en estado ebrio fueron algunos de los temas y acusaciones que surgieron en un debate televisado anoche entre los dos contendientes con más opciones, los exprimeros ministros Milos Zeman y Jan Fischer.

Con una intención de voto del 25 y 20 % respectivamente, el socialdemócrata Zeman, y Fischer, quien dirigió un Gobierno de tecnócratas entre 2009 y 2010, se perfilan como los ganadores de la primera vuelta y lucharán por el cargo, previsiblemente, en una segunda ronda el 25 y 26 de enero.

Esa segunda votación se evitaría sólo si algún candidato obtiene la mayoría absoluta de los votos. Zeman defiende en su programa que la salida de la crisis y el fin del endeudamiento pasan por aplicar el modelo social sueco de alta progresividad fiscal y una subida del IVA, del 20 % actual al 25 %.

Además, apuesta por invertir en educación y sanidad, adelgazar la administración pública, vincular los subsidios sociales y penalizar con más tasas a los universitarios repetidores.

El legado de Klaus

El ganador sustituirá a quien sido inquilino del Castillo de Praga durante los últimos diez años, el controvertido Klaus. Euroescéptico, contrario a legalizar las uniones de homosexuales, crítico con los que advierten del cambio climático, el presidente actual se enorgullece de haber liderado las reformas económicas de los años 1990.

En 2009 puso en jaque a la Unión Europea cuando, en plena presidencia comunitaria checa, al negarse a ratificar el Tratado de Lisboa, pese a que el Parlamento de Praga lo había aprobado ya.

Este estilo contrastó con la sutileza de su antecesor, el fallecido dramaturgo y disidente comunista Vaclav Havel, y desató airadas protestas de quienes vieron en sus acciones una injerencia en las competencias del Ejecutivo.

Aunque el sistema político de la República Checa no es presidencialista, parte del sector político aboga por recortar más aún las competencias del jefe del Estado.

Éste nombra a los jueces del Tribunal Constitucional, y a su presidente y vicepresidente; a los miembros del Consejo del Banco Nacional Checo; al presidente y al vicepresidente del Tribunal de Cuentas; y a los generales del Ejército, además de poder vetar leyes y decretar amnistías e indultos.

La votación directa del presidente fue acordada en 2012, modificando así la elección parlamentaria, aunque las competencias del Jefe del Estado no varían sustancialmente por ese cambio.

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