
El pasado martes 19 de noviembre se cumplieron 1.000 días del inicio de la invasión rusa de Ucrania el 24 de febrero de 2022. En las últimas semanas y tras la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca los analistas internacionales ven más cerca el fin de la guerra en 2025 si el nuevo presidente estadounidense consigue sentar en la mesa de negociación al tirano Vladimir Putin y al presidente ucraniano Volodomir Zelensky.
Sin embargo, la decisión de los aliados de permitir a Ucrania atacar con misiles de largo alcance en la región rusa de Kursk, donde desde hace meses los ucranianos ponen en jaque a los rusos en su propio terreno, ha incrementado la tensión y desde el Kremlin han abierto la puerta al uso de armas nucleares. En el programa Es la Mañana de Federico de esRadio el periodista del diario El Mundo Alberto Rojas ha presentado su libro Vivir la guerra: La guerra de Ucrania desde las trincheras en el que cuenta su experiencia como reportero en el conflicto que se mantiene a las puertas de la Unión Europea y en el que el continente se juega su futuro.
Alberto Rojas ha destacado sobre la crueldad de los rusos contra los ucranianos en esta guerra que no se podía "imaginar nunca" que "dos pueblos que se dicen hermanos, uno de ellos pudiera hacerle eso al otro". "Esa política de terror sobre la población, de castigo, es como un maltratador", ha indicado el periodista. Rojas ha reiterado que la reacción de Rusia es como la de "un maltratador" al que han "rechazado". En este sentido, ha apuntado que "en los primeros días frente a Kiev, la derrota que sufren las tropas rusas es tan humillante" que "durante todo este tiempo que ha venido después ha sido un castigo continuo, no solo al Ejército ucraniano, sino a la población ucraniana de manera sistemática, ciudades y regiones enteras devastadas, por la noche bombardeos con misiles sin ningún tipo de objetivo militar en la mayoría de los casos".
"Yo lo he visto, no me lo ha contado nadie, lo he visto yo y no me lo podía imaginar hasta que he visto cosas que me han recordado cosas pasadas", ha contado el reportero sobre el hallazgo de "una fosa común" con "hombres con las manos atadas a la espalda y un tiro en la nuca" que le "recordó a las fosas de Katyn". "Es el recuerdo de la represión soviética de Stalin, el viejo manual de Stalin puesto una y otra vez sobre el terreno de la misma forma que hicieron en Chechenia, en Georgia, una y otra vez", ha dicho.
El periodista ha destacado que "¿En realidad, por qué sucede que cae el el Muro de Berlín y la Unión Soviética y todos los vecinos occidentales de Moscú se van a la Unión Europea y se van a la OTAN?", porque "todos tienen pánico de Rusia porque lo han vivido y lo han sufrido".
12.000 norcoreanos en la guerra
En los últimos meses en el bando ruso se han visto soldados de otros países como Corea del Norte. Alberto Rojas ha contado cómo son los que vienen de las zonas más recónditas de Rusia, como Siberia, los que perpetran las mayores atrocidades en el frente y contra la población ucraniana. El reportero ha contado que "la gran mayoría de perpetradores de matanzas, por ejemplo, en la zona de Bucha, en la zona de Izium, venían de ahí. Eran siberianos, eran buratos, eran de todas esas repúblicas del este y soldados asiáticos. Ahora lo estamos viendo con la nueva partida de soldados norcoreanos".
Estos soldados del régimen de Kim Jong-Un "a Putin le dan un respiro porque son 12.000 tíos para recuperar la zona de Kursk" y que "los van a usar de carne de cañón, como vienen usando sus propios soldados sin ningún tipo de miramiento". Estos soldados llegan "en un momento" en el que a Vladimir Putin "ya le está costando mucho reclutar y está teniendo que pagar muchísimo dinero para reclutar cada vez menos".
La derrota del ejército ruso en Kiev
El reportero ha contado cómo fue la derrota del Ejército de Vladimir Putin en las primeras semanas de la guerra. Alberto Rojas ha destacado que "el Ejército profesional ruso fue derrotado el 24 de febrero fue derrotado en unas semanas en las puertas de Kiev y, a partir de ahí, a lo que se ha enfrentado Ucrania es al Ejército soviético".
Un Ejército que "preparaba la Unión Soviética para enfrentarse a la OTAN y Estados Unidos en Europa durante los años 80", que "tiene miles de blindados que estaban cogiendo óxido en Siberia y con ese fondo de armario, han ido resistiendo todo este tiempo". "Pero la primera guerra que plantea Putin de tomar Kiev, tumbar a Zelensky y llevarlo a una cárcel de Siberia la pierde" y "todavía no ha conseguido ganar esta segunda, la de tomar el Dombás", ha añadido.
Un "dios de la guerra" de 23 años con drones
Alberto Rojas ha contado cómo es una de las principales ventajas de los ucranianos en el frente: el uso de drones. Ha dicho que estuvo en la ciudad de Pokrovsk, "que está ahora mismo en disputa", y que le decía "un comandir de ellos, de Lobos de Da Vinci, que es una de las unidades de élite que estaba defendiendo a la ciudad, que nosotros tenemos los mejores soldados de infantería que todavía quedan en Ucrania, veteranos de 2014, los mejores los tengo en las determinadas posiciones clave para defender la ciudad, pero ninguno ya es tan útil como un gamer que tenemos de 23 años".
Este operador de drones "no sabe nada de la guerra, nunca ha disparado nada, pero que se pone las gafas y todos los días con los drones machaca varios carros de combate, machaca blindados, incluso ha derribado un helicóptero con un dron". "Ese tipo es inigualable hoy por hoy, es un dios de la guerra", ha dicho Rojas. Es "un tío que no sabe nada de la guerra, que lo acercamos al frente para que la frecuencia del dron le llegue a las líneas rusas y todos los días mata muchísimos rusos", ha explicado.
Un "callejón sin salida" en Ucrania
Los ciudadanos ucranianos "ahora mismo están en un callejón sin salida", ha dicho Alberto Rojas. Sabe que "desde luego no quieren a los rusos allí" porque "saben que cuando entren los rusos lo que va a haber es una rusificación de Ucrania o una desucranización de Ucrania. Se va a imponer el ruso van a llegar con listas negras, como ya ha pasado en las zonas ocupadas, a cargarse a todos y cada uno de los que hayan luchado contra ellos, y son miles durante todo este tiempo, como ya han hecho en otras ocupaciones".
"Por eso ellos van a luchar hasta el final, no se van a rendir. Si creen que los ucranianos van a dar su brazo a torcer, no va a pasar. ¿Qué sucede? Que tampoco ven que la comunidad internacional, sobre todo Occidente, les esté apoyando en lo que ellos necesitarían porque Occidente no quiere que Putin caiga. No quiere que el régimen de Putin desaparezca. Tienen un pánico atroz a que la Federación Rusa se desintegre y las armas nucleares caigan en manos de personajes como Prigozhin, como todos estos escorpiones que han surgido alrededor de Vladimir Putin", ha explicado el reportero.
Alberto Rojas ha destacado que "nos encontramos en un momento en el que casi prefieren parar ahora, que Trump impulse algún tipo de alto el fuego, o que sea paz al menos durante un tiempo, que les permita cavar trincheras y rearmarse para que sirva como disuasión contra otro ataque ruso". "Rusia está muy desgastada y tardará un tiempo en poder volver a tener un Ejército como el que tenía antes de la guerra y ellos esperan que la caída del putinismo, porque Putin no va a ser eterno, devuelva las cosas a su a su cauce", ha señalado recordando que "ya pasamos por una situación así. Alemania estaba dividida y la caída del régimen soviético fue la que propició ese reencuentro entre las dos Alemanias. Ucrania espera que en el futuro se produzca algo así".
Kursk, la "pieza clave" para la paz
El reportero ha dicho que a los ucranianos "no les tranquiliza nada que haya ganado Trump las elecciones y que sea él el que impulse la paz" y ha explicado que "por eso, ahora mismo todos los recursos ucranianos están destinados a mantener Kursk" que es "la pieza clave para una posible paz". "Si Putin, como le dijo el otro día a Scholz, quiere que se refleje en el plan de paz las nuevas realidades territoriales de la guerra si no consiguen en estos dos meses recuperar Kursk también es una realidad territorial de la guerra. Por tanto, puede decir Ucrania esto me lo quedo yo", ha dicho.
"Es una cosa que Putin no puede permitir por ningún lado y eso le permitiría a Ucrania intercambiar esa pieza por alguna otra de territorio y, luego, hay otras cosas que se pueden negociar, por ejemplo, las sanciones", ha explicado Alberto Rojas que está "convencido" de que "Trump no le va a dar todo a Putin".
Sobre la posición de Alemania ha dicho que "está deseando volver a comprar gas ruso barato, que al final la arquitectura económica de Alemania industrial se basa en en los hidrocarburos rusos. Y ese es el problema, que ese país está atrapado en ese modelo económico de Angela Merkel que ha sido devastador".