
Europa atraviesa el mayor desplome de natalidad de su historia reciente. En 2024 nacieron en todo el continente alrededor de 7,2 millones de bebés, una cifra que sitúa a Europa por debajo de países de África como Nigeria, donde en ese mismo año llegaron al mundo unos 7,7 millones de niños, según los datos de World Population Prospects 2024 de Naciones Unidas recogidos en un reportaje del diario ABC.
Las estadísticas resumen con crudeza la situación: ningún país europeo garantiza hoy el reemplazo generacional, y el conjunto del continente registra una de las tasas de natalidad más bajas del planeta.
Rusia y Turquía concentran los nacimientos
El reparto de nacimientos en Europa muestra, además, un fuerte desequilibrio geográfico. Casi la mitad de los bebés nacidos en 2024 no pertenecen a países de la Unión Europea.
Rusia fue el país con mayor número de nacimientos, con 1,25 millones, seguida de Turquía (1,06 millones). A continuación aparecen Alemania (730.000), Reino Unido (687.000) y Francia (637.000). Muy por detrás quedan las grandes economías del sur y del este: Italia (382.000), España (331.000) o Polonia (308.000).
El contraste es aún mayor si se compara con países africanos de rápido crecimiento demográfico, donde un solo país puede registrar más nacimientos que decenas de países europeos juntos.
Fertilidad en mínimos
Más allá de los nacimientos absolutos, el verdadero problema está en la tasa de fertilidad. En 2024, la media europea se situó en torno a 1,4 hijos por mujer, muy lejos de los 2,1 necesarios para mantener estable la población sin inmigración. Ninguno de los grandes países europeos alcanza la cifra del reemplazo generacional. Francia se sitúa en 1,64 hijos por mujer, en claro retroceso. Mientras que Italia (1,21) y España (1,13) se encuentran entre los países con peores registros del continente.
El panorama es especialmente preocupante en Europa del Este. Países como Polonia o Hungría no logran revertir el declive pese a las políticas de apoyo a la natalidad, como las ayudas fiscales, aplicadas en la última década en los tres países.
Solo un pequeño grupo de países del este y el sureste europeo —Georgia, Montenegro, Bulgaria, Moldavia, Armenia y Rumanía— supera el 1,7. Sin embargo, estas cifras siguen sin ser suficientes para frenar el envejecimiento acelerado de sus poblaciones.
La única excepción estadística es Mónaco, que alcanza el nivel de reemplazo, aunque con una población de apenas 38.000 habitantes. Fuera del marco estrictamente europeo, territorios como las Islas Feroe o países transcontinentales como Kazajistán presentan tasas superiores, pero carecen de impacto real en el balance demográfico continental.
Europa no es un caso aislado
Europa no es un caso aislado. En Japón, uno de los países más envejecidos del mundo, nacieron en 2024 unos 744.000 bebés, en una población de más de 120 millones de habitantes. La situación es aún más extrema en Corea del Sur, cuya tasa de fertilidad cayó hasta 0,73 hijos por mujer, la más baja del mundo.
China también se encamina hacia una reducción drástica de su población a lo largo del siglo. De hecho, el país ya ha implementado algunas medidas como la aplicación del IVA general del 13% a los preservativos, de forma que ya no están exentos de impuestos a partir del 1 de enero de 2026. Con este cambio el país pretende incentivar la natalidad y frenar la crisis demográfica que afronta desde hace décadas.
Mientras tanto, Estados Unidos, con 3,5 millones de nacimientos en 2024 y una tasa cercana a 1,6, logrará mantener una población relativamente estable gracias a la inmigración.
África, el continente que cambia de tendencia
El contraste lo marca África. Con una población actual de unos 1.500 millones de habitantes y una tasa media de fertilidad cercana a los 4 hijos por mujer, el continente africano concentra hoy los mayores ritmos de crecimiento de todo el planeta.
Siete países superan los cinco hijos por mujer, todos ellos africanos. Somalia encabeza la lista, seguida de la República Democrática del Congo, Níger, República Centroafricana, Malí y Angola. Nigeria, con una tasa algo menor (4,61), combina esa fertilidad elevada con una población de 230 millones, que podría triplicarse a finales de siglo.
Según Naciones Unidas, África podría albergar más de un tercio de la población mundial en 2100, mientras Europa perdería peso demográfico de forma continuada.
Un continente que envejece
Las consecuencias de la reducción de la natalidad en Europa ya se están comenzando a hacer tangibles. Actualmente cuenta con unos 740 millones de habitantes, pero los escenarios más pesimistas de la ONU sitúan su población por debajo de los 400 millones a finales de siglo. En la Unión Europea, el descenso podría ser de 450 a unos 300 millones.
El Ageing Report 2024 de la Comisión Europea advierte de que la ratio de dependencia de mayores pasará del 36% en 2022 al 59% en 2070, mientras la esperanza de vida seguirá aumentando. En términos prácticos, habrá menos trabajadores sosteniendo a más jubilados, con un fuerte impacto en pensiones, sanidad y crecimiento económico.
En España, el impacto será aún mayor: la dependencia económica podría acercarse al 80%, y el gasto en pensiones superar el 17% del PIB, incluso bajo supuestos optimistas de productividad.



