¿Se acerca el fin de Orban? Qué dicen los sondeos y qué consecuencias tendría
Una derrota de Orban el próximo 12 de abril tendría enormes consecuencias en Europa y en el tablero geopolítico global, además de en España.
A pocas semanas de las elecciones generales en Hungría del 12 de abril, las encuestas apuntan a un escenario incierto para el partido de Viktor Orban, el Fidesz, tras 16 años de disfrutar de gobierno ininterrumpido con mayorías de dos tercios. La principal novedad en estos momentos es que el partido Tisza, liderado por el conservador disidente Péter Magyar, estaría en un empate técnico real, según algunos sondeos, o encabezaría con hasta 20 puntos porcentuales la carrera electoral, según otros sondeos, amenazando claramente la hegemonía del hasta ahora omnipotente Orban.
A dos meses de las cruciales elecciones, con implicaciones no sólo para Hungría, sino para el escenario global, para la Unión Europea, las alianzas de EEUU, para el curso de la guerra en Ucrania y, en términos domésticos, para el escenario español —dados los claros vínculos del mandatario húngaro con Santigao Abascal que vive en estos momentos un momento dulce en cuanto a sus espectativas electorales—, se asiste a una auténtica guerra de sondeos, existiendo una brecha enorme entre las encuestadoras independientes o privadas y las cercanas al Gobierno. Las similitudes con lo que ocurre en España con el CIS de Tezanos, cuyos resultados son tan excéntricos con respecto al resto de empresas encuestadoras, no dejan de ser curiosas. Igual, a su pesar, Pedro Sánchez se parece mucho más a Viktor Orban en esto de lo que a él le gustaría.
Sondeos independientes recientes, realizados a finales de febrero, como los de Medián Közvélemény o 21 Kutatóközpont, otorgan a Péter Magyar hasta un 55% de la intención de voto frente un 35% para el Fidesz de Orban. Estos sondeos detectan que el votante de izquierda y el liberal estarían agrupando su voto en torno a Magyar como "voto útil" para desalojar a Orban del poder.
Sondeos pro-Gobierno, como Nézőpont o el del Centro de Derechos Fundamentales, sitúan todavía a Orban por delante, con un apoyo estable en torno al 45-49% de los votos, y sitúan a Tisza en torno al 37-40%, destacando la mayor capacidad de Fidesz para movilizar en las zonas rurales, que los sondeos telefónicos suelen infravalorar.
La media de encuestas, a febrero de 2026, otorga a Magyar entre el 42% y el 48% y a Orban entre el 38% y el 44%. Según esta media de encuestas el único partido que también superaría el umbral del 5% sería Nuestra Patría, de ultraderecha, que obtendría entre el 5% y el 7%.
Hay que señalar que el sistema electoral húngaro favorece al partido más votado en lo distritos uninominales, por lo que para que Magyar gane no sólo tiene que superar a Orban en porcentaje nacional, sino vencer en los feudos rurales del Fidesz. Otro dato a tener en cuenta es el alto tanto por ciento de indecisos, pues hasta un 20% de los votantes aún no han decidido a quién van a votar el 12 de abril.
Campaña sucia
Otro dato a tener en cuenta es la agresividad de la campaña, que está siendo especialmente sucia, con acusaciones cruzadas de manipulación de datos, la utilización de la Inteligencia Artificial para la creación de vídeos falsos, y la presiones externas, tanto de la Unión Europea como de aliados de Orban como Donald Trump.
En el uso de la IA, se han detectado vídeos falsos de Magyar recibiendo supuestas instrucciones de Ursula von der Leyen para que envíe a jóvenes húngaros a morir en Ucrania. Además, el Fidesz ha creado en Facebook una red de simpatizantes digitales para inundar las redes sociales de personas mayores con desinformación que presentan a Magyar como un loco o un agresor.
Interferencia de Trump en las elecciones
El equipo de Donald Trump ha financiado sondeos, com los de McLaughlin & Associates, que otorgan a Orban 6 puntos de ventaja. Todo vale en esta guerra de sondeos en la que está inmersa el país, y el apoyo de Trump a Orban es total, participando activamente en la campaña a medida que el ascenso de Magyar en las encuestas independientes es cada vez mayor.
El apoyo del presidente norteamericano no es meramente protocolario. Hace unos días publicó en sus redes sociales su apoyo explícito a Orban, calificándolo como un "ganador que nunca defraudará a su pueblo". Además, Marco Rubio, secretario de Estado de EEUU, en su reciente viaje a Budapest, afirmó que "el éxito de Orban es el éxito de EEUU", situando a Hungría como su socio preferente.
La guerra de Ucrania
Un factor que está impactando directamente en la campaña es la guerra en Ucrania. El Fidesz ha empapelado las calles de Hungría con carteles de Zelensky dándose la mano con Magyar bajo el lema "Ellos quieren la guerra, nosostros queremos la paz".
Esta misma semana el presidente, Viktor Orban ha acusado a Zelenski de arrastrar a Hungría a la guerra con el apoyo de la Unión Europea y la oposición húngara. Orban reprochó al presidente de Ucrania que, "durante cuatro años", haya trabajado para forzar la implicación de Hungría en el conflicto, apoyado por Bruselas y por sus adversarios políticos internos, es decir, por el líder del Tisza. El dirigente magiar insistió en que su Gobierno no financiará el esfuerzo bélico ni aceptará un encarecimiento adicional de la energía, y exigió la reapertura del oleoducto Druzhba para garantizar el suministro.
¿Quién es Péter Magyar?
Quien está disputándole el poder a Orban surge de la órbita del primer ministro húngaro, conoce bien sus debilidades, por lo que hay que verlo como un insider que podría dinamitar el sistema desde dentro. Su discurso que se basa en la lucha contra la corrupción, la mejora de la sanidad y la educación y el retorno de Hungría al núcleo de la Unión Europea, lo que tiene consecuencias geoestratégicas importantes en caso de salir ganador en las elecciones.
Magyar estuvo casado con Judit Varga, exministra de Justicia de Orban, con gran poder en el régimen del presidente. Era prácticamente un desconocido hasta febrero de 2024, cuando el escándalo de los indultos por los casos de pederastia forzó la dimisión de su exmujer, algo que Magyar consideró injusto. Magyar publicó entonces grabaciones y documentos que probarían la corrupción sistémica del Gobierno, que estaría podrido por dentro, y que se habrían producido manipulación de procesos judiciales en el entorno directo de Orban, lo que fue considerado una traición por parte del Fidesz.
Por otra parte, mientras la izquierda húngara es tachada por Orban como vendida a Bruselas, ese mismo tipo de acusaciones no puede utilizarlas contra Magyar, un nacionalista moderado que no reniega de la soberanía húngara pero que señala que la corrupción está destruyéndola. Magyar es un político de valores tradicionales, que se presenta como un hombre de familia, cristiano y patriota, por lo que resulta inatacable por parte de los medios afines al Gobierno, a los que les resulta complicado mantener una guerra ideológica contra el líder del Tisza. Además, Magyar se está centrando en atacar la parte económica: en la inflación desbocada (la más alta de la UE en 2023-2024), mostrando el precio de los productos en los supermercados, y el estado ruinoso de los hospitales públicos y de las escuelas, un mensaje que está calando en la clase media.
La formación liderada por Magyar está consiguiendo atraer un voto transversal: por un lado, el voto joven urbano, harto del control mediático que impone el Gobierno, y por otro a los pensionistas rurales, que ven disminuir su poder adquisitivo. Y eso pese al bloqueo de los medios públicos, que está consiguiendo sortear utilizando medios alternativos como Facebook y TikTok, con los que ha logrado movilizaciones masivas. Además, ha emprendido una gira por todo el país, recorriendo hasta los pueblos más pequeños y rurales, feudos tradicionales de Orban, donde la televisión es la única fuente de información.
Todo ello siguiendo una estrategia clara de voto útil con el argumento de que sólo él puede ganar a Orban, por lo que intenta convencer a los partidos pequeños de la oposición de que se retiren en los distritos clave.
Consecuencias de la victoria de Magyar
Un posible cambio de gobierno en Hungría el próximo 12 de abril tendría enormes consecuencias en la Unión Europea y en el tablero geopolítico global, tras el tempestuoso regreso de Donald Trump a la Casa Blanca en 2024.
Con respecto a la UE, Hungría pasaría del veto a la cooperación, de ser un obstáculo a ser un socio constructivo. Hungría tiene actualmente bloqueados entre 17.000 y 21.000 millones de euros de fondos europeos por sus deficiencias en el Estado de derecho. La victoria de Magyar provocaría un deshielo inmediato en las relaciones, pues el líder de Tisza ha prometido adherirse a la Fiscalía Europea y realizar las reformas judiciales que exige Bruselas. Si vuelve a ganar Orban, la parálisis continuaría y se vería legitimado para mantener sus vetos y su agresividad hacia la Comisión Europea, cuyas acciones ha calificado este mes de febrero de ser una "violación sistemática de la ley". Además, el grupo Patriotas por Europa (el tercero en peso en la Eurocámara) perdería a su único primer ministro con peso real, en caso de que Magyar decidiese abandonarlo y pasar a unirse a Reformistas Europeos, en el que está Giorgia Meloni.
En relación a Trump y la OTAN, Orban apoya la estrategia del mandatario estadounidense para forzar una negociación en Ucrania, incluso bloqueando préstamos de la UE (como el último de 90.000 millones de euros). Si gana Magyar, Trump se quedaría sin su principal interlocutor y Caballo de Troya dentro del Consejo Europeo.
Por lo que respecta a España, una victoria de Magyar sería un golpe moral, pero también estratégico, para Vox, dada la estrechísima relación entre Santiago Abascal y Orban, un auténtico referente para el español.
Santiago Abascal perdería a su máximo aliado en Europa. Ambos líderes se presentan, a día de hoy, como los principales arquitectos de un nuevo bloque soberanista en la Unión Europea. El hito más significativo de su relación se produjo en julio de 2024, cuando Vox decidió abandonar el grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR) —liderado por Giorgia Meloni— para unirse a Patriotas por Europa, el nuevo grupo impulsado por Orban del que Abascal fue nombrado presidente, que se convirtió, de hecho, en el tercer grupo en la Eurocámara.
Además de la afinidad ideológica y estratégica, existen vínculos financieros entre Vox y Orban, ya que el partido de Santiago Abascal habría recurrido a préstamos de entidades húngaras vinculadas al entorno del presidente húngaro para financiar sus campañas electorales.
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