El antes y el después de un preso político venezolano torturado en el Helicoide
Óscar Castañeda —que fue excarcelado el sábado— apenas puede mantenerse en pie solo, camina con dificultad y no logra reconocer a su hija.
El opositor venezolano Óscar Castañeda fue detenido el 27 de abril de 2024 por agentes del Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN). Apenas llevaba unos días en su país, donde había vuelto tras pasar 5 años en Colombia. A su regreso se unió al equipo de Vente Venezuela en Santa Rosalía.
El día antes de su arresto, Castañeda había mostrado su apoyo a María Corina Machado en un acto político que se celebró en la localidad de Turén, ubicada en el estado de Portuguesa. Uno de los bastiones del chavismo. Pasó meses secuestrado en el Helicoide, incomunicado y sin un proceso judicial justo.
Paradójicamente, el régimen narcoterrorista acusó a Castañeda de conspiración y asociación para delinquir. Se le relacionó con el narcotráfico. La excusa: el día del mitin él llevaba una gorra con las siglas "JGL", que atribuyeron al nombre del capo de la droga conocido como 'El Chapo' (Joaquín Guzmán Loera).
Alejandrina Gisselle Guzmán, hija del líder del cártel de Sinaloa, creó una marca de ropa y accesorios —ya desaparecida— jugando con las iniciales de su padre y el número que el narco ocupó en la lista de los más ricos del mundo publicada en 2009 en Forbes —JGL 701—.
Casi dos años de torturas
Castañeda fue liberado el pasado sábado, en el marco de las excarcelaciones de presos políticos anunciadas por Delcy Rodríguez tras la captura de Nicolás Maduro por parte de los Delta Force estadounidenses.
El opositor venezolano se ha convertido —sin pretenderlo— en el protagonista de un video que se ha hecho viral en las últimas horas, por el estado físico y psíquico en el que salió de la cárcel del Helicoide, uno de los conocidos centros de tortura del aparato chavista.
Las imágenes de su salida son demoledoras y han servido para mostrar al mundo la realidad de lo que ocurría con Maduro al frente del régimen. Castañeda apenas podía mantenerse en pie por sí solo cuando se encuentra con su familia.
De hecho, ni siquiera reconoce a su hija cuando se le acerca. "Soy yo, papi", le dice ella entre lágrimas. Él no reacciona a sus palabras. No logra saber de quién se trata. Se encuentra visiblemente afectado y desorientado.
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