Es sin duda la imagen que el presidente Xi Jinping quería que las cámaras captaran y así ha sido. Poco después de que la prensa accediera al gran salón, donde se celebraba la clausura del XX Congreso del Partido Comunista Chino, dos bedeles del régimen irrumpían en el acto para acercarse al expresidente Hu Jintao al que han invitado a levantarse y abandonar la sala.
Una expulsión que no esperaba el antecesor de Xi Jinping que, sin éxito, ha intentado resistirse por lo que finalmente ha sido expulsado a la fuerza. De nada han servido las breves palabras que cruzaba con el actual líder comunista que permanecía impasible en su silla sin dirigirle la mirada.

