
La intensa ola de frío que ha azotado Canadá y el noreste de Estados Unidos ha dejado una imagen inédita en las Cataratas del Niágara. Un manto de hielo que cubre gran parte del salto, transformando el icónico paisaje en un escenario que parece sacado del Ártico.
Aunque las imágenes sugieren que el agua ha quedado inmóvil, los expertos aclaran que el caudal sigue fluyendo por debajo de la capa helada. Lo que se congela es la niebla y el rocío generado por la caída del agua, las microgotas se adhieren a las rocas, barandillas y paredes del salto, formando un grueso recubrimiento de hielo que da la ilusión de un río detenido.
En esta ocasión, los termómetros en la región marcaron entre -12 y -21 ºC, con sensación térmica que en algunos puntos descendió hasta los -55 ºC. La combinación de frío extremo y humedad creó lo que los expertos llaman un "puente de hielo", es decir, grandes bloques que se acumulan en la base del río y se congelan en capas, formando auténticas estructuras que pueden alcanzar varios metros de altura.
Las Cataratas del Niágara muestran un paisaje congelado tras la ola de frío extremo pic.twitter.com/4Yb7ujqEaK
— Libertad Digital (@libertaddigital) January 27, 2026
Las autoridades canadienses advirtieron el pasado sábado que en las provincias del oeste del país, conocidas como Las Praderas, la sensación térmica este sábado podría bajar hasta -55 grados mientras que en la provincia de Ontario, la más poblada del país y su corazón industrial, las cifras se situarían entre -30 y -45 grados. Las condiciones meteorológicas obligaron a la cancelación, o retraso, de numerosos vuelos en todo el país.
La única vez que el Niágara se congeló
Históricamente, la congelación total del Niágara es un hecho extraordinario. Solo se ha registrado una vez, en marzo de 1848, cuando un atasco de hielo procedente del lago Erie bloqueó el flujo del río durante aproximadamente 30 horas. En el resto de los inviernos, la escena que se observa es similar a la actual, el hielo en la superficie y agua viva fluyendo por debajo.
A pesar de las bajas temperaturas, Niagara Falls continuó recibiendo visitantes, atraídos por la estampa de un salto parcialmente congelado. Las autoridades locales han recomendado precaución, evitando acercarse a zonas de hielo inestable y respetando las barreras de seguridad.
El fenómeno, además de su belleza visual, es un recordatorio del impacto del frío extremo en la región, donde el vórtice polar ha provocado además cortes de electricidad, dificultades en transporte y una veintena de fallecimientos en distintas zonas del noreste estadounidense.
La estampa de las Cataratas del Niágara cubiertas de hielo se suma a la larga lista de efectos sorprendentes del invierno, ofreciendo a turistas y fotógrafos un espectáculo que combina fuerza, fragilidad y magia natural, mientras el río sigue corriendo bajo su cubierta de hielo.

