
El Gobierno de Pakistán ha confirmado el inicio de una guerra abierta contra el régimen talibán en Afganistán, tras bombardear la capital, Kabul, y otras localidades fronterizas en la madrugada de este viernes. El ministro de Defensa paquistaní, Jawaya Asif, ha justificado la ofensiva asegurando que "nuestra paciencia se ha agotado" y acusando a los fundamentalistas de haberse convertido en un aliado de la India.
En el marco de la operación bautizada como "Ira de la Verdad", Islamabad asegura haber abatido a "133 talibanes afganos" y haber destruido más de 80 tanques y vehículos blindados. Según el ministro de Información, Ataulá Tarar, continúan los contraataques contra objetivos militares en Paktia y Kandahar, estimando un elevado número de bajas en las filas de los terroristas.
Por su parte, el régimen de Kabul ha negado rotundamente la existencia de víctimas mortales en sus filas, aunque reconoce que el "cobarde ejército paquistaní" ha bombardeado zonas civiles. En un comunicado, el Ministerio de Defensa afgano ha reivindicado la muerte de 55 soldados paquistaníes tras atacar bases e instalaciones a lo largo de la Línea Durand en respuesta a la agresión.
La escalada de tensión se produce días después de que Afganistán denunciara ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas varios bombardeos previos. Los talibanes aseguran haber capturado dos bases y 19 puestos militares enemigos, mientras Pakistán insiste en que su ofensiva es una respuesta decisiva ante las agresiones procedentes del país vecino.
