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Nilufar Saberi: "Las siete futbolistas que vuelven a Irán corren peligro de muerte en cuanto dejen de ser noticia"

La activista iraní denuncia que el régimen ha calificado a las futbolistas de "alta traición" y alerta sobre la suerte de sus familias, ya detenidas.

Entrevista a Nilufar Saberi

El audio empezará a sonar cuando acabe el anuncio

La imagen dio la vuelta al mundo. Las jugadoras de la selección femenina de fútbol de Irán permanecieron en silencio mientras sonaba el himno de su país durante un partido disputado en Australia. Un gesto que, para muchos, simbolizaba la rebeldía de un pueblo sometido. Pero ese acto de valentía tiene ahora un precio. Siete de esas deportistas vuelan de regreso a Teherán mientras otras cinco han solicitado asilo en Australia. Sus familias, en Irán, ya han sido detenidas.

Nilufar Saberi, activista iraní exiliada en España desde 1980 y referente internacional de la lucha por los derechos de las mujeres en su país, ha atendido al programa Es la Mañana de Federico de esRadio para denunciar la situación. "Estas niñas tienen un seguro de vida mientras sean noticia", ha advertido Saberi a Rosana Laviada, conductora del matinal radiofónico. "En el momento en que nos olvidemos de ellas, las dejamos a puerta cerrada con sus verdugos", ha sentenciado.

El régimen iraní ya ha reaccionado. Según ha explicado Saberi, "las han calificado de alta traición en tiempos de guerra, algo mucho más grave que la enemistad con Dios". La activista ha detallado el modus operandi de la teocracia islamista: "Protestar por cualquier causa, aunque sea por medio ambiente, es considerado un ataque a la seguridad nacional y te juzgan en Tribunales Revolucionarios con ejecuciones al canto, ahora incluso por videoconferencia".

Las familias de las deportistas ya han sido detenidas, mientras la propaganda oficial asegura que "todo está en orden" y que las jóvenes "fueron engañadas por enemigos imperialistas y sionistas". Saberi desconfía: "Comprendemos que hay que pensar todo lo contrario".

El apagón mortal de enero

La activista ha recordado la masacre de los días 8 y 9 de enero, cuando el régimen cortó internet y desató una oleada de represión que se saldó con "más de 43.000 personas asesinadas en menos de cinco días, entre ellas muchísimas niñas, mujeres y menores de edad". Las cifras exactas son imposibles de conocer, ha explicado, porque "mucha gente enterró a sus familiares con sus propias manos sin decir nada" y porque los heridos que llegaron a los hospitales "fueron rematados allí mismo o se los llevaron presos y murieron bajo tortura".

Saberi ha denunciado la crueldad añadida del sistema: "Si tienes suerte de localizar el cadáver de tu ser querido, tienes que pagar acorde al número de balas que se haya utilizado para asesinarlo. No todas las familias pueden permitírselo. Más del 70% de la población vive bajo el umbral de la pobreza".

La indiferencia internacional y el "transfeminismo" cómplice

La activista ha lamentado que el derecho internacional se aplique "según la conveniencia del momento, anteponiendo ideologías políticas e intereses económicos a las vidas humanas". Y ha lanzado una crítica directa a ciertos sectores del feminismo occidental: "Es importante diferenciar el feminismo del transfeminismo, el de la escuela de la señora Montero. En noviembre de 2022, cuando en Irán nos masacraban por el velo, aquí se sacó una campaña reclamando que a las mujeres con velo hay que facilitarles el trabajo".

Saberi ha recordado que el lema del feminismo clásico en la última manifestación del 8-M fue "ni veladas, ni explotadas, ni prostituidas", en contraposición a posturas que, según ella, "simpatizan con la teocracia islamista y dan sostén al feminismo islámico".

Memoria de una infancia robada

Nacida en vísperas de la revolución de 1979, Saberi ha relatado cómo cambió su vida de la noche a la mañana: "Con la monarquía Pahlavi teníamos ministras, embajadoras, catedráticas, juezas. No había ley que limitase nuestro desarrollo profesional. Con los islamistas, nos secuestraron nuestra identidad como seres humanos y nos convirtieron en eternas menores tuteladas por varones".

Esa lucha, ha dicho, culminó simbólicamente en 2022 con la revolución Mujer, Vida, Libertad, que califica como "la primera revolución feminista mixta de la historia, donde nuestros hombres salieron hombro con hombro a parar las balas con sus cuerpos".

El miedo a un acuerdo que lo deje todo igual

Sobre el futuro inmediato, ha confesado su mayor temor: "Lo que más miedo nos da no son las bombas israelíes o estadounidenses, sino que lleguen a un acuerdo por conveniencia económica y política, que las cosas se queden como estaban y nos vuelvan a dejar encerradas con nuestros verdugos".

La activista ha explicado que la oposición iraní en el exilio coincide en lo fundamental: "Queremos una democracia basada en los derechos humanos, igualitaria y secular. La discrepancia está en el sistema, si monárquico parlamentario o republicano. Pero para eso están las urnas, con observadores internacionales". Preguntada por si volvería, ha respondido: "Viajar, sí. A vivir, tengo mi vida hecha aquí. Mi activismo es para que 40 millones de mujeres dejen de ser prisioneras de una ideología misógina".

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