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Pedro Gil Ruiz

Los ayatolás andan con la mosca tras la oreja

Las negociaciones con Estados Unidos provocan tensiones entre las facciones del régimen y los ayatolás parecen estar perdiendo el paso.

Jóvenes iraníes pasan ante un mural contra los Estados Unidos en Teherán. | EFE/EPA/ABEDIN TAHERKENAREH

Les copio unos puntos del Memorando de Entendimiento firmado por Estados Unidos e Irán que son motivo de controversia. El documento no se entregó a la prensa; un funcionario lo leyó ante ella. Punto 6. "EEUU se compromete, junto con sus socios regionales, a elaborar un plan (...) consensuado, con una inversión mínima de 300.000 millones de dólares, para la reconstrucción y el desarrollo económico de Irán (...) la implementación de este plan se definirá como parte de un acuerdo final en un plazo de 60 días". Punto 7. "EEUU se compromete a levantar todas las sanciones contra Irán (...), en un calendario acordado como parte del acuerdo final". Todo queda condicionado a ese 'acuerdo final'. El texto no es confuso, pero algunos no lo ven así. "¿Acaso eso significa darle 300.000 millones de dólares al ayatolá iraní?", se pregunta Ted Cruz, senador republicano por Texas. "Rezo para que no". El New York Post –tabloide de derecha– titulaba: "Este acuerdo inunda a los mullahs de dinero y no conlleva sanciones". ¿Se manipula para debilitar a Trump?

La cuestión nuclear se detalla en el punto 8: "Irán reafirma que no adquirirá ni desarrollará armas nucleares". A continuación precisan qué hacer con el uranio enriquecido almacenado: "Siendo la metodología mínima la de reducción de isótopos in situ bajo la supervisión del OIEA". Esto, la reducción, es lo que queda a expensas del acuerdo final. ¿Se ha cedido ante los ayatolás? Los detractores afirman que es similar al que firmó Barack Obama. Engañan cuando ocultan que las instalaciones iraníes han sido machacadas por oleadas de bombardeos.

Coincidencia de los antisemitas a izquierda y derecha: el judío –no Benjamín Netanyahu– es culpable. El esvástico Joe Kent –dimitido director de Contraterrorismo de EEUU–: "Israel, porque son sus acciones las que nos metieron en la guerra (...) Cortemos la ayuda para que podamos dejar de hablar de ellos". Aquí, el órgano oficial del progresismo patrio editorializa: "Israel es hoy el actor más imprevisible de Oriente Próximo y el menos interesado en la estabilidad". La campaña de desinformación continúa.

La negociación provoca tensiones entre las facciones del régimen y los ayatolás parecen estar perdiendo el paso. "Tú sabes bien que es un estorbo. ¿De dónde viene y qué planes tiene? Gran ganga, gran ganga, él es de Teherán". Andan muy moscas los del turbante. Alí Jamenei –que se comunica desde el más allá– se opuso a la firma y le han hecho una envolvente. "En principio yo tenía una opinión diferente. Pero lo autoricé. El presidente (Masoud Pezeshkian) se comprometió en su nombre y en el de los miembros del Consejo Supremo en la defensa de los derechos de la nación y del Frente de la Resistencia –los terroristas financiados por Irán–".

Según escribe Mahdi Khanalizadeh en X, "no pone fin a la guerra. Este memorando allana el camino para la próxima guerra". El tal Mahdi estaba en el equipo de comunicación de los negociadores iraníes. En declaraciones a la agencia Rajanews explica que el líder de la Revolución expresó su oposición y negativa hacia las negociaciones de Islamabad. Han actuado contra la sharia", afirma que dijo el líder supremo.

Por lo visto, en Teherán no están tan convencidos de haber derrotado a los EEUU como aquí nuestros analistas. "Se suponía que a la firma del acuerdo la mitad de los fondos bloqueados estarían disponibles y el bloqueo naval se levantaría por completo; sin embargo, no solo no se ha liberado dinero alguno, sino que, según el Centcom, el bloqueo se ha suspendido temporalmente", denuncian desde el sector zorrocotroco. Un tal Mahmoud Nabavian –que es ayatolá– salió en la RTVE de Irán y les cantó las cuarenta a los negociadores. Leyó unas cartas ultrasecretas del líder Jamenei en las que se oponía a negociar el programa nuclear. Exigía compensaciones a los EEUU y el control exclusivo sobre Ormuz. Cortaron la emisión y, como vuelva a hacerlo, le van a cortar las barbas.

El canal de Telegram islamabadmeter publica diariamente un breve resumen de las negociaciones. El último es del día 22: "No se ha abierto ninguna vía oficial, ni por parte de EEUU ni de Catar, para que Irán acceda a sus fondos bloqueados. No se ha concedido ninguna exención a la prohibición sobre el petróleo y los productos petroquímicos. Trump amenaza abiertamente a Irán y a sus responsables con la guerra y la destrucción". Para que no le acusen de blando, el presidente iraní advierte que ellos seguirán enriqueciendo uranio.

Así están las cosas. Si lees lo de aquí, Trump se ha rendido. Si aprendes persa, te das cuenta de que allí lo ven a su manera. Algún analista señala que una de las consecuencias de la guerra sería la sustitución del rigorismo chiita por un nacionalismo-tecnocrático dirigido por los Guardianes de la Revolución: "La legitimidad del Estado se sustentaría en su capacidad para defender y reconstruir el país". Un discurso que ya no sería islámico, sino nacionalista; resucitarán a Nasser.

Otros confían en que las distintas facciones se cuezan lentamente ante la política de palo y zanahoria trumpetera. Veremos. Es sabido que quien hambre tiene, con pan sueña. Mientras, Israel a lo suyo: palos a los terroristas. Los justos y necesarios. La zanahoria para el tzimes. Aunque ahora apetece en jugo con limonada. Fresquita.

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