
José Manuel Franco, el senador socialista por Madrid, le aferra por los brazos. Lo hace con la intensidad del que anima a un amigo o a un correligionario. Su mirada acompaña el gesto. Transmite seguridad y determinación. ¿Es sincera o impostada? Tratándose de un dirigente formado en el PSOE de la capital, supongan lo segundo. Desde los tiempos de Tomás Gómez -ese demócrata sobrevenido-, en el socialismo madrileño se gradúan los sectarios que hoy nutren las filas del sanchismo. Más falsos que los duros sevillanos.
El abrazado es Manuel Llamas, director adjunto operativo de la Guardia Civil. Acude al Senado para que sus señorías le afeen la conducta -unas- o para que -otras- le den parabienes. Alguna se engalla y le advierte amenazante que debe mostrarse sumiso. Le recuerda que le ha votado el pueblo y que es señoría con derecho a humillar. Una variante del "¿sabe usted con quién está hablando?". Se trata de un expresidente de comunidad autónoma sin un pelo de tonto. Estas comisiones -como la Operación Cataluña en el Congreso promovida por la izquierda- sirven para cuarto y mitad de nada. Aquí, los senadores justifican el sueldo y dan unos titulares. El compareciente se va por donde ha venido. Si está imputado por alguna fechoría, sabe que será un tribunal de justicia el que establecerá la verdad procesal. Y así debe ser. En el circo, sea socialista o pepero, no se condena a nadie. Ni El País con sus 169 portadas contra Camps lo consiguió.
Volvamos a la foto. Don Manuel retira la mirada. ¿Es vergüenza lo que siente o le incomoda la efusividad del socialista? Concluida la comparecencia, la senadora socialista María del Lirio Martín y de nuevo Franco, se acercan para darle las condolencias. En esta ocasión es el DAO quien acaricia la mano de la señora Del Lirio en señal de agradecimiento. La intervención de la portavoz socialista ha sido un panegírico. Otro senador, el de Junts, le ha interrogado sobre oscuras maniobras contra el independentismo, aprovechando una información publicada el día anterior. Le han pedido su dimisión. Pero ¿qué rédito político ha sacado el PP con la comparecencia?
Las respuestas del DAO a las preguntas de los senadores han dado carta de naturaleza a la estrategia del PSOE. En su primera intervención, a los pocos minutos de comenzar la comparecencia, el señor Llamas da dos titulares: vanidad y protagonismo. ¿Habrá tomado un café con Luis Arroyo y se los ha sugerido? "Aquí a veces hay un exceso de protagonismo, una cierta vanidad en cuanto a quien lidera esa investigación y a veces asumimos papeles, roles, que no nos corresponden".
Después desarrolla un argumento: la proactividad. Todo tiene una lógica. En la medida en que algunos guardias civiles son vanidosos, tienden a suplantar al juez en su afán de protagonismo. ¿Y a dónde nos puede llevar esta afirmación del DAO? Pues a un escenario muy cercano a la teoría de la conspiración que difunden socialistas y comunistas. Porque ¿no habrá otros guardias que tengan un interés político: el de derribar al Gobierno? Y esto no lo dice Leire ni los portavoces socialistas. Esto se infiere de las palabras del teniente general Manuel Llamas, DAO de la Guardia Civil. Es el resultado político de su comparecencia. "Cuando yo fui a ver, dentro de mi ronda de encuentros, estrenándome en el puesto (de jefe de policía judicial)… cuando yo fui a ver a cierto fiscal, su primera queja, su primera y casi única queja… fue precisamente que la unidad adscrita que tenía iba por libre y por delante de lo que ordenaba".
Así, sin despeinarse, el DAO da argumentos a aquellos que denuncian la existencia de una "Guardia Civil patriótica". Prospectiva. Que fuerza las investigaciones. "El PSOE denuncia una doble vara de medir de la UCO: "Hay quien intenta derribarnos por tierra, mar y aire".
Le pregunto a un agente con años de experiencia. "El policía o guardia civil que investiga drogas, homicidios, corrupción… es muy proactivo. El juez los va frenando: 'Ese teléfono no te lo puedo autorizar'. Si el investigador policial no fuese proactivo, en España solo se harían investigaciones para las cosas muy evidentes".
El DAO ha creado una sombra de duda sobre el comportamiento de algunos de los hombres y mujeres bajo su mando. ¿Es consciente de ello? El PSOE ha conseguido un objetivo que persigue desde la República: sembrar discordia, dividir y desmoralizar a la Benemérita. Enfrentó a los fiscales; ahora a los guardias.
El 26 de junio de 1852, el cabo 2º Ignacio Sampelayo envió una carta a la redacción de la revista El Guía del Guardia Civil: "Hoy visto un uniforme que me da honor y consideración;… soy súbdito de una Reina que vela por todos; estoy a las órdenes de un General que nunca elogiaremos bastante; mis Jefes me enseñan la senda del honor;… pertenezco a una gran familia, cual es la Guardia Civil y nada tengo que temer". Ahora, señores guardias, de ustedes depende afrontar esta crisis. Mientras, háganse un favor y dejen de hablar con la prensa.
