
Úrsula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ha manifestado este lunes la intención de la Unión Europea de ofrecer un acuerdo a Estados Unidos para reducir a cero los aranceles impuestos a los productos industriales, tras la reciente imposición del gobierno de Trump de un arancel del 20% a todas las importaciones procedentes de la Unión Europea a Estados Unidos.
"Estamos dispuestos a negociar con Estados Unidos. De hecho, hemos ofrecido aranceles cero por cero para los bienes industriales, como hemos hecho con éxito con muchos otros socios comerciales", ha afirmado la presidenta comunitaria en declaraciones junto al primer ministro noruego, Jonas Gahr Store, tras su reunión en Bruselas.
Fuentes comunitarias han explicado que esta oferta fue trasladada por el comisario de Comercio y Seguridad Económica, Maros Sefcovic, en el marco de sus últimos contactos con sus contraparte norteamericanos, el secretario de Comercio, Howard Lutnick, y el responsable comercial de la Administración Trump, Jamieson L. Gree, con quienes mantuvo una videoconferencia de dos horas el pasado viernes y a quienes visitó días antes en un viaje de 24 horas para intentar sin éxito desactivar la ofensiva arancelaria.
Según Von der Leyen, esta misma oferta de "cero aranceles" fue presentada y reiterada en varias ocasiones para el sector de la automoción, aunque según la presidenta de la Comisión Europea "no hubo una respuesta adecuada".
Von der Leyen ha destacado que "Europa siempre está dispuesta a llegar a un buen acuerdo", aunque ha apuntado que mantiene "todos los instrumentos sobre la mesa", incluyendo la herramienta anticoerción, para responder a la crisis abierta por el presidente estadounidense, Donald Trump.
Siguen las negociaciones
"Todos los instrumentos están sobre la mesa. Hay una variedad de instrumentos diferentes y tenemos que ver cómo van las negociaciones para luego decidir qué instrumento utilizamos finalmente", ha explicado.
Este ofrecimiento por parte de la Unión Europea parece quedarse algo corto, pues sólo se limitaría a los bienes industriales, y no a todas las importaciones que haga la Unión Europea a bienes producidos en Estados Unidos. Sin embargo, conviene recordar que el arancel promedio aplicado por parte de la Unión Europea a Estados Unidos ronda el 1,3%, muy lejos aún del 20% que Trump aplicó hace unos días a los países europeos. Los grandes perjudicados por los aranceles, de no darse marcha atrás a esta espiral arancelaria, serán los consumidores tanto de Estados Unidos como de la Unión Europea.
Por otro lado, la presidenta de la Comisión Europea ha anunciado la puesta en marcha de un equipo de trabajo que examine los "efectos indirectos" de los aranceles que tenga en el desvío de comercio de importaciones europeas. "Trabajaremos con la industria para asegurarnos de que contamos con la base empírica necesaria para nuestras medidas políticas. Nos mantendremos en estrecho contacto para trabajar juntos y minimizar los efectos mutuos", ha argumentado.
Por último, la jefa del Ejecutivo europeo ha hecho hincapié en diversificar las relaciones comerciales y centrarse en las "grandes oportunidades" que ofrece el 83% de comercio mundial restante. "Por eso estamos profundizando nuestras relaciones con nuestros socios comerciales", ha insistido para poner como ejemplo de esto los recientes acuerdos con México, Mercosur y Suiza y apuntar a próximos pactos con India, Tailandia, Malasia, Indonesia "y muchos otros".

