
Mientras en España el Gobierno de Pedro Sánchez sigue empeñado en subir aún más los impuestos, habiendo incrementado en casi 100 ocasiones los tributos desde la llegada del líder socialista a la Moncloa y alimentando la persecución a los sectores de población con mayor renta y a las empresas, para favorecer supuestamente la llamada "justicia social", en otros países el electorado se pronuncia contra este tipo de iniciativas. Este es el caso de Suiza, donde se acaba de rechazar en un referéndum la creación de un nuevo impuesto del 50% para las herencias y donaciones de las grandes fortunas.
Rechazo a un nuevo impuesto
Los suizos acaban de dar ejemplo a los españoles, en un referéndum celebrado el pasado domingo 30 de noviembre, rechazando la imposición de un nuevo tributo del 50% para todas las herencias y donaciones superiores a los 53 millones de euros. Así, la iniciativa impulsada por la división juvenil del Partido Socialista suizo con el fin de gravar a las grandes fortunas y recaudar más con la excusa de la lucha contra el cambio climático, no encontró el apoyo de los electores en ninguno de los cantones del país.
Los impulsores de la creación de este gravamen argumentaban que sólo las 300 fortunas más ricas del país suman un patrimonio de casi 900.000 millones de euros, y que en un 80 % de los casos proceden de herencias. Asimismo, defendía que "esos millones heredados causan grandes daños a través de inversiones perjudiciales del medio ambiente, jets privados, yates, y con la compra de poder e influencia política".
En este sentido, las estimaciones establecían que este impuesto, sin incluir exención para cónyuges y descendientes ni para donaciones a instituciones públicas y organizaciones, habría recaído sobre unos 2.500 contribuyentes. En consecuencia, se esperaba que la recaudación se incrementara entre los 4.200 y los 6.400 millones de euros, si bien el Fisco suizo alertó de que este tributo podría suponer pérdidas para las arcas públicas en el medio plazo, dada la posible fuga de grandes fortunas y el desincentivo para la llegada de otras nuevas.
De hecho, lo cierto es que tanto el Parlamento, que se encuentra dividido entre conservadores, socialistas, liberales y democristianos, como el Gobierno, habían recomendado previamente votar en esta consulta pública contra la creación de este impuesto. La razón que esgrimía el Parlamento y el Ejecutivo para rechazar la iniciativa es que, un impuesto de estas características, podría incentivar a las grandes fortunas a abandonar el país.
Dos modelos antagónicos
El caso de Suiza es, en muchos aspectos, el de un modelo antagónico, en lo político y lo económico, al de España. En relación con los impuestos a las herencias, cabe destacar que en Suiza no existe un impuesto de sucesiones y donaciones a nivel federal. No obstante, sí es cierto que en la práctica totalidad de los cantones existe un gravamen de estas características, a nivel regional, que frecuentemente incluyen exenciones para cónyuges y descendientes directos.


