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Los fabricantes avisan tras el giro europeo con el coche de gasolina: "El diablo está en los detalles"

Los fabricantes celebran como un "éxito" que la UE haya reabierto la puerta al coche de gasolina pero piden más.

Los fabricantes celebran como un "éxito" que la UE haya reabierto la puerta al coche de gasolina pero piden más.
La ministra danesa Marie Bierre saluda a la presidenta del Parlamento Europeo Roberta Metsola en presencia de Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión. | EFE

La Comisión Europea certificó este martes un paso atrás en el plan de prohibir por completo la venta de coches con motor de combustión a partir de 2035. El paquete de medidas que ahora tiene que ser aprobado por el Parlamento y el Consejo contempla una reducción del 90, y no del 100%, en las emisiones a partir de 2035. Un hueco que permitirá la pervivencia de híbridos enchufables y vehículos con motor de combustión interna.

La industria automovilística, en plena crisis y que llevaba meses presionando para racionalizar los plazos, celebró este martes una medida que se daba por sentada. La patronal de fabricantes europea, ACEA, señaló que la propuesta reconoce la necesidad de "más flexibilidad y de neutralidad tecnológica" en el camino a la descarbonización pero no todo fueron celebraciones. "El diablo puede estar en los detalles. Hay que estudiar el paquete y trabajar con los legisladores para fortalecer las propuestas que necesitamos", declaró Sigrid de Vries, directora de la asociación.

De Vries puso el foco en los años más inmediatos, mencionando la meta intermedia de 2030, que contempla una drástica reducción de emisiones del 40 por ciento. También mencionan requerimientos del paquete de medidas, como los supercréditos que se ofrecerán para eléctricos pequeños "fabricados en la UE" o los sistemas de compensación de emisiones, que pueden ser "contraproducentes para la apertura tecnológica y la competitividad". Por otro lado, celebró las revisiones para los vehículos comerciales pesados y los vehículos comerciales ligeros.

Anfac, la patronal española, ha hecho una valoración más optimista: considera que el cambio permite "compaginar de modo más eficaz la necesidad de reducción de emisiones de CO₂ con el mantenimiento de la competitividad y el empleo en Europa, al tiempo que reafirma la ambición climática del sector y del continente". Señala que hasta el momento "la UE no se había dotado de las herramientas ni de las políticas necesarias para hacer posible los objetivos fijados en 2021 en el marco de la iniciativa Fit for 55" y apunta cómo en ese escenario "el esfuerzo aislado de los fabricantes europeos, en un marco de creciente complejidad comercial internacional, y sustentado principalmente en una política basada en multas, corría el riesgo de acabar penalizando el empleo y la competitividad europeas y, eventualmente, el cumplimiento de los objetivos climáticos".

Celebran otras medidas como la "simplificación regulatoria y regulación de flotas públicas" y apunta que para ellos "la electrificación seguirá siendo la tecnología dominante". "Pero al mismo tiempo se otorga más relevancia a la neutralidad tecnológica y se proponen flexibilidades solicitadas por la industria y por numerosos países europeos", señalan, calificando lo ocurrido de "primer paso necesario" que ahora toca "analizar en detalle".

"Entre los aspectos importantes en los que habrá que avanzar en los próximos meses está una mayor concreción en las flexibilidades cara a 2030, o la necesidad de avanzar la revisión del marco que afecta a los vehículos industriales y pesados en la UE, apuntan.

También se ha manifestado sobre el levantamiento del veto la denominada Plataforma para los Combustibles Renovables, que integra a empresas y asociaciones energéticas y del sector de la automoción y que venía demandando la vía de los combustibles verdes para los objetivos europeos. Aunque celebran la medida por su "pragmatismo", señalan que "no abordan la realidad de la cadena de valor de la industria, con una flexibilidad muy limitada". También lamentan que el planteamiento "no contiene un enfoque de verdadera neutralidad tecnológica"

"La propuesta de la Comisión ajusta los objetivos de CO₂ al 90 % en 2025, mientras que el 10 % restante podrá compensarse a través de dos mecanismos, entre los que se incluye el uso de los combustibles renovables. Así, a partir de 2035 podrán seguir comercializándose vehículos de motor de combustión siempre que funcionen con combustibles renovables, en combinación con otras tecnologías, como los coches eléctricos o los híbridos enchufables, en vehículos ligeros y comerciales, donde también se introduce la posibilidad de introducir vehículos de bajas emisiones en las flotas corporativas en toda la Unión Europea", apuntan, reclamando más "pasos decididos hacia una verdadera neutralidad tecnológica, que no destaque unas tecnologías sobre otras".

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