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Golpe al contribuyente: las nuevas subidas de impuestos que Hacienda traerá en 2026

Pese a negar subidas, el Gobierno acumula casi cien alzas fiscales desde 2018 y prepara más para 2026, elevando cotizaciones, IRPF y tasas locales.

Pese a negar subidas, el Gobierno acumula casi cien alzas fiscales desde 2018 y prepara más para 2026, elevando cotizaciones, IRPF y tasas locales.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero. | Europa Press

El Gobierno insiste en que "no sube los impuestos". La retórica se mantiene… pero la realidad es tozuda. Desde que Pedro Sánchez llegó a La Moncloa en 2018, los contribuyentes han sufrido nada menos que 94 subidas de impuestos y cotizaciones sociales, según el Impuestómetro 2025 del Instituto Juan de Mariana.

Hablamos, pues, de casi cien incrementos fiscales ejecutados o activados por acción y, también, por omisión, especialmente por la vía silenciosa de la no deflactación del IRPF. Todo durante un periodo en el que media Europa bajaba impuestos. Y es que, mientras la UE-27 reducía la presión fiscal en 0,9 puntos del PIB, España la aumentaba en 1,9 puntos, convirtiéndose en el país de Europa donde más crece la carga fiscal desde la pandemia.

Pero, lejos de remitir, 2026 llega con otra tanda de incrementos, tanto directos como indirectos. Una ola recaudatoria que afectará a trabajadores, autónomos, pymes y empresas, consolidando el giro tributario más agresivo en décadas.

El primer golpe llega por la vía de las cotizaciones, donde se darán tres aumentos:

  1. El Mecanismo de Equidad Intergeneracional sube del 0,8 al 0,9 por ciento, un incremento que recae íntegramente sobre los autónomos y parcialmente sobre trabajadores y empresas.
  2. A esto se añade la subida de la base máxima de cotización, que pasa de 4.909 a 5.101 euros mensuales, lo que eleva el coste laboral y reduce la renta neta de quienes más aportan al sistema.
  3. También se endurece la cuota de solidaridad, que grava las remuneraciones que superan la base máxima con tipos del 1,15 al 1,46 por ciento. Todo ello supone un aumento inmediato del coste del trabajo y un golpe directo sobre la contratación cualificada.

En paralelo, el IRPF seguirá subiendo "por la puerta de atrás". Y es que, una vez más, al negarse a deflactar el gravamen directo por excelencia, el Gobierno provoca una subida automática de todos los tramos estatales del IRPF, que son seis y van del 9,5% al 24,5%, porcentajes a los que hay que sumar los tramos autonómicos. Esto implica, pues, un total de seis subidas fiscales, con el agravante de que se dan de forma encubierta, vía no deflactación. El mismo Gobierno que insiste en subir las pensiones según el IPC hace todo lo contrario con el IRPF y encarece la fiscalidad de los trabajadores a base de no ajustar sus umbrales de acuerdo con la inflación.

Tampoco faltan los nuevos tributos locales. Desde 2025 y especialmente en 2026, los ayuntamientos se ven obligados a implantar la tasa de basuras que cubra el 100% del coste del servicio. Hasta ahora, buena parte de dicho coste se financiaba con ingresos generales; ahora deberá cobrarse de forma directa al contribuyente. El pago medio de tributos municipales ya era de 705 euros por ciudadano; con la nueva tasa, en ciudades como Madrid, el recargo rondará los 140 euros adicionales.

Nueva modificación vía catastro

La actualización del catastro prevista para 2026 provocará otras cuatro subidas fiscales encubiertas, puesto que tal decisión eleva el valor de referencia que se utiliza como base imponible en la mayoría de operaciones inmobiliarias. Ese aumento automático dispara el coste de ITP cuando se compra una vivienda usada, incrementa la factura del Impuesto de Sucesiones y Donaciones al heredar o donar un inmueble, y también encarece AJD en todas las operaciones sujetas a este gravamen.

Aunque formalmente hablamos de una única actualización técnica, en la práctica son cuatro subidas de impuestos: cada tributo vinculado al valor de referencia sube sin que el Gobierno tenga que aprobarlo por ley, y sin que el contribuyente pueda evitarlo salvo pleiteando. Es el mecanismo perfecto para recaudar más sin admitir explícitamente que se está subiendo la presión fiscal.

Otras modificaciones

La tributación del ahorro también incorpora cambios relevantes. El tipo marginal aplicable a las rentas del ahorro —que incluyen tanto las ganancias patrimoniales por transmisión de activos como los rendimientos del capital mobiliario, desde dividendos hasta intereses— se incrementa en dos puntos porcentuales en el tramo superior. A partir del próximo ejercicio, las bases liquidables del ahorro que superen los 300.000 euros pasarán de tributar al 28% a hacerlo al 30%, un aumento que afecta exclusivamente a quienes se sitúan en ese último escalón. Para todos los contribuyentes situados en los tramos inferiores, la escala permanece inalterada, de modo que la subida opera de forma selectiva sobre los patrimonios financieros más elevados.

Otro cambio significativo es la eliminación total de las deducciones por gasóleo agrícola y por fertilizantes. Hasta ahora, agricultores y ganaderos podían aplicar una deducción del 35% sobre el gasto en gasóleo y del 15% sobre el gasto en fertilizantes. Ambas ventajas fiscales desaparecen a partir de 2026, lo que incrementa los costes de explotación de un sector especialmente expuesto a la inflación y a las tensiones regulatorias.

Déficit y endeudamiento como impuesto "oculto"

A esta lista se podría añadir la carga fiscal diferida que generan el déficit y la deuda. España cerrará 2024 con una deuda pública equivalente a tres años completos de ingresos fiscales. Según el IJM, sólo para compensar el déficit estructural cada español debería aportar 929 euros adicionales, una carga oculta que termina pesando sobre las rentas presentes y futuras

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