
El aumento de los robos en los supermercados españoles se ha convertido en uno de los principales problemas del sector en el último año. Las pérdidas derivadas de los hurtos externos han crecido un 60%, hasta superar los 1.660 millones de euros, la cifra más alta registrada hasta la fecha, lo que ha obligado a las cadenas a reforzar sus sistemas de seguridad y a apostar por soluciones tecnológicas más avanzadas.
Los datos proceden de un informe elaborado por NIQ, en colaboración con Checkpoint Systems y la Asociación de Empresas de Gran Consumo (Aecoc). Según el estudio, el 65% de las compañías del sector ha sufrido un incremento de los hurtos externos en el último ejercicio, muchos de ellos vinculados a bandas organizadas y a perfiles multirreincidentes.
El impacto económico no se limita a los robos cometidos por clientes o grupos organizados. Si a estas cifras se suman los hurtos internos, realizados por empleados, el agujero total asciende hasta los 2.170 millones de euros, según el mismo informe. Para el responsable de Prevención de Pérdidas de Aecoc, Alejandro López, el problema va más allá del balance económico: "Los hurtos comerciales tienen un gran impacto en la competitividad de las empresas, ocasionándoles pérdidas económicas muy elevadas y muchas horas de gestión", señala el responsable.
Cajas de autopago
El informe identifica las salas de venta y, especialmente, las cajas de autopago como los puntos más sensibles dentro de los establecimientos. La combinación de mayor autonomía para el cliente y un menor control directo ha convertido estos espacios en un foco recurrente de pérdidas.
Ante este escenario, ocho de cada diez empresas del sector han reforzado ya sus medidas disuasorias, y el 22% ha incrementado los recursos destinados a seguridad. Además, el 35% de las compañías utiliza tecnología RFID (identificación por radiofrecuencia) para localizar productos mediante etiquetas con microchip, mientras que un 39% muestra un fuerte interés por incorporar soluciones de inteligencia artificial aplicadas a la prevención de pérdidas.
El estudio subraya que existe una relación directa entre el nivel de protección y la reducción de la denominada pérdida desconocida. Las empresas con menores índices de pérdida —por debajo del 0,75% de su facturación— aplican una media de 8,5 medidas de seguridad por tienda, frente a 8,1 en aquellas con resultados menos favorables, y cuentan con más del doble de sistemas antihurto activos.
Los productos más robados
En el ámbito de la alimentación, el producto más sustraído es el aceite de oliva, una tendencia que Aecoc vincula directamente a la fuerte subida de precios entre 2022 y 2024. Junto a él, destacan las conservas y ahumados, los embutidos, los quesos, así como vinos y licores.
El informe también constata un cambio en el perfil de los artículos robados, con una mayor presencia de productos de precio elevado, entre los que sobresalen las fragancias y colonias. Desde Aecoc consideran especialmente relevante la adopción de medidas orientadas a frenar la multirreincidencia, uno de los factores que más contribuye al incremento de las pérdidas.
La pérdida desconocida
Más allá de los hurtos, la llamada pérdida desconocida, que incluye también errores administrativos y de gestión, superó en el último ejercicio los 2.817 millones de euros, lo que supone un incremento del 52% interanual.
El periodo navideño concentra una parte significativa del problema. Según el Barómetro del Hurto en la Distribución Comercial, elaborado por Checkpoint Systems, las pérdidas en el comercio minorista durante la Navidad alcanzan los 817 millones de euros, el 1,1% de la facturación total del sector. Los meses de invierno acumulan el 29% del total anual de los hurtos.


