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Europa encara un 2026 decisivo entre aranceles, crisis energética y contrabando

Bruselas afronta un año clave con debilidad comercial, presión criminal y falta de coordinación interna para frenar amenazas crecientes.

Bruselas afronta un año clave con debilidad comercial, presión criminal y falta de coordinación interna para frenar amenazas crecientes.
Bandera de la Unión Europea. | Alamy

La Unión Europea llega a 2026 con una acumulación de debilidades que cuestionan su capacidad de liderazgo global. La dependencia comercial de potencias externas, la falta de respuesta eficaz frente al crimen organizado y las tensiones internas en materia energética, migratoria y política configuran un escenario complejo que Bruselas deberá afrontar en un año decisivo.

Uno de los principales frentes abiertos es el comercial. El acuerdo alcanzado en 2025 con Estados Unidos, que fija un arancel general del 15% para la mayoría de las exportaciones europeas, ha supuesto una pérdida de competitividad para la industria comunitaria y ha evidenciado la limitada autonomía estratégica de la UE. Al mismo tiempo, China ha reforzado su presencia económica y tecnológica en Europa, aprovechando una posición de debilidad que convierte al mercado europeo en un espacio donde otras potencias imponen sus condiciones.

Autonomía estratégica en cuestión

La fragilidad europea también se ha hecho visible en el ámbito de la seguridad. En 2025, la agresión híbrida de Bielorrusia contra Lituania, mediante el envío de globos cargados de tabaco ilegal, puso de relieve cómo las redes criminales explotan las carencias regulatorias y de control de la UE. El comercio ilícito de tabaco se ha adaptado con rapidez a las restricciones legales, utilizando tácticas transfronterizas y aprovechando la falta de coordinación entre Estados miembros. Paralelamente, Europa se enfrenta al crecimiento de redes dedicadas al tráfico de personas, armas y productos falsificados.

Este contexto cobra especial relevancia ante la revisión prevista para 2026 de la Directiva de Fiscalidad del Tabaco (TED) y la Directiva de Productos del Tabaco (TPD). La experiencia de Francia y Países Bajos actúa como advertencia: las subidas fiscales han provocado que el consumo de tabaco ilegal alcance el 38% y el 17,9%, respectivamente, fortaleciendo a las redes criminales y generando importantes pérdidas de ingresos públicos.

El efecto llamada del mercado negro

En Alemania, la prohibición legal de las bolsas de nicotina ha impulsado un mercado negro de gran magnitud. Más de 1,4 millones de adultos las consumen a través de canales ilegales y tiendas online extranjeras, sin controles sanitarios ni restricciones de edad, lo que incrementa el riesgo de productos falsificados y el acceso de menores. Esta situación contrasta con países como Suecia, donde la regulación de productos alternativos ha contribuido a reducir el tabaquismo y el cáncer vinculado al tabaco.

El problema del contrabando no es ajeno a España, que ya investiga el uso de drones para introducir tabaco ilegal desde Gibraltar, tras incidentes detectados en el entorno del aeropuerto.

Puertos bajo presión criminal

La actividad delictiva también se concentra en el norte de Europa. El puerto de Amberes, en Bélgica, se ha convertido en el principal punto de entrada de cocaína en el continente y registró en 2023 la incautación récord de 116 toneladas. Las mafias han diversificado sus actividades hacia el contrabando de tabaco y productos de nicotina, generando episodios de violencia, corrupción y una creciente amenaza al Estado de derecho, especialmente en Bélgica y Países Bajos.

A estas amenazas se suman otros retos estructurales. La UE ha mostrado dificultades para ejecutar su plan de prohibición de los coches de combustión, diluido por presiones industriales y excepciones nacionales. La crisis energética, agravada tras la invasión de Rusia a Ucrania, evidenció la dependencia del gas ruso y la ausencia de una política energética común. La respuesta europea a la guerra ha sido lenta y fragmentada, marcada además por la dependencia militar de Estados Unidos.

Un año decisivo para la Unión

La desunión en la política migratoria, las tensiones fiscales entre el norte y el sur y la pérdida de competitividad tecnológica frente a Estados Unidos y China completan un panorama de creciente fragilidad. A ello se añade la polarización política interna y el auge de partidos euroescépticos, que dificultan la toma de decisiones y ponen en cuestión la capacidad de la UE para defender el Estado de derecho.

Con este escenario, 2026 se presenta como una oportunidad clave para corregir errores. La revisión de la TED y la TPD, junto con el refuerzo de la cooperación contra el narcotráfico, el crimen organizado y el comercio ilícito, marcarán si Europa es capaz de recuperar el control y evitar que las mafias sigan explotando sus debilidades estructurales.

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