El Gobierno de coalición quiere poner coto a los contratos de alquiler que se salgan de los de larga duración. Hablamos de los turísticos y los de temporada. Estos últimos, objeto de control por Pedro Sánchez quien el lunes anunció mientras presentaba los trabajos de demolición de un edificio en Campamento —en Madrid— que iba a "fijar condiciones estrictas" para este tipo de contratos y "establecer un régimen sancionador para quienes incumplan la regulación estatal de alquileres de corta duración". Junto a la bonificación del 100% del IRPF por rendimientos de capital inmobiliario que podrán obtener los propietarios que congelen los precios de sus alquileres, Sánchez anunció que a partir de ahora su intención es fijarse en los arrendamientos por habitaciones. "En los últimos tiempos hemos detectado una tendencia que es realmente preocupante, y es la conversión de pisos completos en alquileres por habitaciones con el único objetivo de incrementar las rentas", aseguró.
Aunque falta por conocer el desarrollo del Real Decreto Ley que quiere aprobar, lo que sí explicó en su comparecencia ante la prensa fue que "la renta total del conjunto de habitaciones no podrá superar la renta del contrato de la vivienda completa" y, en zonas declaradas tensionadas "se les aplicarán los mecanismos de control de rentas que contempla la ley" —de vivienda—. Según Julián Salcedo, jurista y presidente del Foro de Economistas Inmobiliarios, los alquileres por habitaciones —igual que los de temporada— no se regulan por la Ley de Arrendamientos Urbanos sino que lo que se aplica es el Código Civil para firmar el contrato entre dos partes. Esto significa que no hace falta pedir fianza, ni depositarla en el registro por lo que si Sánchez modifica la Ley de Arrendamientos Urbanos para incluir los alquileres por habitaciones, se perderá la flexibilidad y el Estado podrá ejercer un mayor control, por ejemplo, a través del registro en la Ventanilla Única Digital que entró en vigor el pasado 1 de julio y donde cada propietario tendrá la obligación de inscribir su vivienda para poder ser alquilada. "A más regulación, más economía sumergida", advierte Salcedo quien además recuerda que en España ya tuvimos una ley parecida.
Y no en tiempos de democracia, sino en la dictadura de Francisco Franco que en 1964 aprobó la Ley de Arrendamientos Urbanos para regular el uso de este tipo de contratos de alquiler. "Las leyes franquistas eran muy proteccionistas para el arrendatario, el inquilino era el principal beneficiario", explica Julián Salcedo, explicando las similitudes del anuncio de Pedro Sánchez con lo que ocurría en la España de hace sesenta años. La ley de Franco distinguía entre el alquiler de la vivienda completa y el subarriendo de habitaciones, por lo que estaba permitido que el inquilino principal pudiera a su vez subarrendar habitaciones, pero estaba regulado para evitar la especulación.
En tiempos de la dictadura la vivienda se consideraba como un bien de orden social donde la prioridad era que las familias tuvieran un lugar donde vivir aunque fuera una vivienda compartida, pero lo importante era que los precios fueran bajos. "El anuncio de Sánchez ni siquiera se le ha ocurrido a él", exclama Salcedo a LM, donde recuerda que en la actualidad muchos eligen esta manera de vivir compartiendo espacio con amigos o familiares. Es el caso de la gente joven que se mueve para estudiar en una urbe o en un país diferente al suyo y que no quiere estar solo en su nueva aventura. "Se está demonizando el alquiler por habitaciones pero lo vamos a seguir necesitando", asegura.
A pesar de que Pedro Sánchez quiera ejercer un mayor control en todo tipo de contratos de arrendamiento, los españoles se las ingeniarán para seguir como hasta ahora. "La picaresca española seguirá porque tenemos una gran necesidad de vivienda", recuerda Salcedo informando de la cantidad de jóvenes que alquilan piso compartido por una cantidad mensual y que, después, meten más gente fuera de contrato para pagar menos por su parte.

