
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha presentado este miércoles su plan "Tierra Joven" una plataforma de información y movilización de tierras agrarias, y, además, propondrá que la nueva Política Agraria Común (PAC) destine un 10% de sus recursos al relevo generacional en el sector agrario. Sobre el papel, la medida suena a cambio radical en el campo español. En la práctica, se trata más de un gesto simbólico que apunta, sobre todo, a un intento de desactivar las tractoradas y las protestas de los agricultores que se suceden por el territorio nacional.
En primer lugar, la decisión de cuánto dinero de la PAC reciben los jóvenes agricultores depende únicamente de cada Estado y de lo que establece en su Plan Estratégico Nacional de la PAC. Es decir, si Pedro Sánchez quisiera realmente priorizar el relevo generacional, podría tranquilamente aumentar los pagos directos y los de desarrollo rural que actualmente reciben los jóvenes, pero hasta ahora no lo ha hecho.
¿Por qué? Simple: los fondos son limitados. España recibe actualmente 7.724 millones de euros al año de la PAC (47.700 millones entre 2021 y 2027). De ese total, los jóvenes agricultores menores de 40 años reciben un 16% del total; los que tienen entre 40 y 65 años (el sector más numeroso) reciben un 58% y los mayores de 65 perciben un 26%, según los datos del Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA). Si Sánchez quiere darle una porción más grande de la tarta a los jóvenes, ¿a quién se lo quita?
Y, por si fuera poco, a partir de 2028 España contará con un presupuesto aún más ajustado. La Comisión Europea ha anunciado que la PAC para 2028-2034 asignará a España 37.235 millones, un 20% menos que ahora. Aunque por otro lado, cada Estado será más libre de decidir cuánto destina a las partidas destinadas a desarrollo rural, algo que, por cierto, no le gusta un pelo a las asociaciones agrarias.
Por último, el plan para los jóvenes agricultores anunciado por Sánchez este miércoles en compañía del ministro de Agricultura, Luis Planas, es prácticamente un copia y pega del que presentó el comisario europeo de Agricultura, Christophe Hansen, el pasado mes de octubre y en el que propuso a los Estados miembros, entre otras cosas, invertir "al menos" el 6% de su gasto agrícola en medidas que promuevan la renovación generacional, para duplicar el 3% en el que se sitúa el mínimo obligatorio actualmente.
La lectura política de esta jugada bien podría ser otra. Y es que Sánchez y Planas ofrecen este gesto simbólico que no les compromete a los jóvenes agricultores con el objetivo de desactivar las tractoradas y demás movilizaciones del campo que protestan (y seguirán protestando) precisamente por los recortes de la PAC y el acuerdo de libre comercio entre la UE y Mercosur.


