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La inversión ferroviaria del Gobierno de Sánchez ha bajado un 42,5% con respecto al volumen total de km de vía de España

El recorte real coincide con más usuarios, más población y una red más extensa, en pleno aumento de la dependencia del tren.

El recorte real coincide con más usuarios, más población y una red más extensa, en pleno aumento de la dependencia del tren.
Varias personas con maletas en la estación de tren Puerta de Atocha-Almudena Grandes. | Alejandro Martínez Vélez / Europa Press

Al menos 39 personas han muerto y 152 han resultado heridas, 24 de ellas de gravedad, en el descarrilamiento de dos trenes de alta velocidad en la estación de Adamuz, Córdoba. El accidente se produjo al descarrilar los tres últimos vagones del tren Iryo 6189 con origen Málaga y destino Madrid. En ese momento por la vía contraria circulaba el Alvia 2384 en dirección Huelva. El choque entre los vagones descarrilados provocó que los dos primeros vagones cayeran por un terraplén de cuatro metros.

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha asegurado que se desconocen las causas del accidente, aunque ha afirmado que es "tremendamente extraño" ya que el siniestro se ha producido en una recta, el tren era relativamente nuevo y la vía había sido renovada en ese punto recientemente.

Un accidente en un contexto de crisis ferroviaria

Se trata del último accidente ferroviario en una España que vive un contenido debate por los problemas con los trenes. De hecho, se ha normalizado el hecho de contar con dos incidencias diarias en el tejido ferroviario y, más allá de las causas del accidente de Adamuz y al margen de su explicación, lo cierto es que la política de inversión no está a la altura.

La realidad es que cada vez que se le han pedido explicaciones a Puente por los continuos incidentes ha respondido con evasivas o incluso afirmando que el tren en España "vive su mejor momento". Pero la realidad es que su inversión real -medida en relación al tamaño de las vías y utilización- se ha reducido un 42,5%. La inversión ferroviaria del gestor de infraestructuras (ADIF) acumula un retroceso real más que llamativo. Y dañino para una población que, ante las prohibiciones y limitaciones al uso del coche, depende, cada vez más, del tren.

Las cifras que el Ministerio evita detallar

Estos son los datos que conoce perfectamente Puente y que sabe que no dan más de sí. El Ministerio de Transportes siempre habla de un aumento de la inversión total. Pero, ¿qué pasa si sus propias cifras se calculan en proporción a la infraestructura generada?

España ha ganado en los últimos diez años dos millones de población. Una población que usa cada vez más el tren. De hecho, el aumento poblacional de los últimos años es aún más fuerte: medio millón por año.

La población sufre cada vez unas mayores restricciones al uso del coche por el ecologismo ultra. Resultado: una demanda y necesidad mayor del tren. Y en medio de ello, lo cierto es que si se promedia el gasto anual de ADIF Alta Velocidad por cada millón de inversión en infraestructura o patrimonio ferroviario, los datos muestran una evolución más que deficitaria.

Un mantenimiento que no crece al ritmo de la red

Es verdad que Adif Alta Velocidad invierte cada vez más en mantener la red ferroviaria. Pero no en porcentaje al tamaño total del tejido ferroviario. En 2024, esta sociedad pública destinó 637,7 millones de euros a conservación y en 2025 el objetivo era incrementar esa cifra hasta los 681,3 millones -las cifras de ejecución definitivas aún no se conocen oficialmente-. Frente a ello, hace diez años el gasto anual era de 465,5 millones en esta misma partida de mantenimiento.

Por lo tanto, nominalmente o aparentemente las inversiones han crecido. ¿Pero lo han hecho en euros por km de vía?

En esos diez años, la red de alta velocidad ha crecido en 834 kilómetros, hasta llegar a los 3.977 y, fruto de ello, el valor total de la infraestructura ha crecido en 2.338 millones, un 15%, pasando de una valoración total de 15.500 a algo menos de 18.000 millones de euros. Y todo ese patrimonio necesita mantenimiento. Y esta partida es claramente deficitaria.

El efecto combinado del uso y la inflación

Así, en 2015, ese gasto por millón de patrimonio ferroviario se situó en 33.302 euros. Y en 2024, lejos de crecer, había bajado a 27.970 euros, un 16% menos. Todo ello sin contar el incremento de uso de la infraestructura.

¿Y sólo ese cálculo es descriptivo? De eso nada. De hecho, ese cálculo se queda corto. ¿Por qué? Porque no tiene en cuenta el aumento de la inflación y, por lo tanto, del coste del mantenimiento: con más dinero se hace menos mantenimiento por el auge generalizado de los precios.

La inflación en esos diez años, según el INE, ha crecido un 26,5%. Lo que significa que, sumados los dos factores, la inversión real por millón de patrimonio ferroviario ha bajado nada menos que un 42,5%, algo que sí puede explicar el deterioro generalizado del servicio.

¿Es esa la explicación al último u otros accidentes? Eso está por determinar. Pero lo obvio es que no ayuda a evitar incidentes o accidentes.

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